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La última carta del discípulo amado

epistola

El anciano a Gayo, a quien amo en la verdad ruego para que recibas la última parte de esta carta, sabéis bien que estoy avanzado en años y que mi partida cercana está.

Llevad esta carta a todos nuestros hermanos, porque ya no les hablaré más hasta que nos veamos con Jesucristo, mi amado al cual he deseado verle como cuando estaba con nosotros los doce.

Hijitos míos, bien sé que a la verdad muchos de entre vosotros me llamáis el discípulo amado, yo mismo me referí a así en la carta que dirigí a vosotros, narrando los hechos que vivimos junto a aquel Verbo de vida, los cuales me fueron dictados por el Espíritu Santo.

Creeréis que me llamé así puesto que el Hijo de Dios me amaba mucho, pero yo fui el discípulo amado porque amo al maestro ya que Él me amó primero.

Nosotros dejamos padre, hermanos y hermanas para seguirle, no le negamos nada sino que estuvimos junto a Él durante tres años y medio hasta el día de la traición.

Lloré al verle clavado en aquella cruz, cumplí mi promesa y cuidé a su madre terrenal como si fuera mi propia madre y estuve junto a Él los días hasta que fue tomado al cielo.

Llevo en mi cuerpo las marcas de seguir su excelente Camino, he visto a muchos de mis hermanos partir en mis brazos, a otros he visto siendo apedreados guardando su amor hasta la muerte.

No es que Dios se haya olvidado de nosotros o que estemos desamparados, sino que Dios es amor, y hemos sido llamados hijos de Dios por lo cual también hemos sido hechos partícipes de su aflicción, sabiendo que en el mensaje que ha sido puesto en nuestros corazones ha salido de nuestros labios según el Espíritu Santo nos dio para que hablásemos y muchos sean salvos.

Hijitos, no guardéis ira o rencor en vuestros corazones, gozaos por los que ya partieron y afirmen a los que quedan y guardan la fe de Jesucristo en sus corazones.

Ámense unos a otros, amen incluso a vuestros enemigos, según el maestro nos enseñó a los doce, amen porque eso agrada a Dios, y Dios es el amor.

Vuestra fe sea pura y sabed bien que vencerán al mundo, sean llenos del Espíritu Santo, busquen el conocimiento que os traerá vida eterna, dejad todo y seguidle

El anciano ha vivido muchos años, voy pronto a ver a mi amado, deseo nuevamente recostarme en su pecho, escuchar sus parábolas y reunirme con los otros once los cuales me esperan en su gloria.

Estando en Patmos, prisionero por amor de Jesucristo, testigo fiel y el Todopoderoso, he visto en visiones lo que acontecerá con su amado pueblo, y cómo se escribió así ha de acontecer, estad firmes, guarden sus mandamientos y celebrad con gran gozo pues su venida está próxima.

Gayo saludad a todos de mi parte, pedid encarecidamente que no lloréis mi partida, puesto que mi tristeza a de convertirse en gozo al ver al cordero de Dios y Verbo de vida.

Recordad y aprended del buen pastor, el cual dio su vida por sus ovejas, lean las cartas que yo y otros hemos escrito, leed la carta de Pedro el cual ha sido un amigo fiel, el cual habiendo sido afirmado, llevó el mensaje de nuestro Padre con valentía hasta el momento de su partida, glorificando a nuestro Dios con su muerte, aprended de su ejemplo.

Sean discípulos amados, recuesten sus corazones en el pecho de nuestro Dios, coman del pan de vida y beban su sangre, creed en Él y ríos de agua viva correrán de su interior y entonces alcanzarán misericordia, gracia y favor delante de aquel que es la vida.

Tengo muchas cosas que deciros pero mi tiempo es corto, lo demás ya lo sabéis y lo aprenderéis al leer todo lo escrito.

La paz sea contigo y con todos aquellos que leéis estas palabras, sabed bien que voy dichoso a su presencia y gozoso de mi esfuerzo, las aflicciones de esta carne no se comparan a la gloria que hemos de ver. Amén.

 
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Publicado por en 19 octubre 2013 en Reflexiones

 

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1000 oraciones a Dios parte V

101. He visto el cielo, la obra de tus dedos y te imagino detrás de aquellas cortinas celestes y blancas, observándome atentamente, demostrándome lo mucho que amas a tus hijos.

102. Te imagino inclinándote de tu trono para abrazar a alguien que ora en soledad, para secar las lágrimas de alguien que te clama por ayuda, para gozarte con alguien que esta agradecido por Ti.

103. Dios mío, no soy digno de tanto amor o de tanto interés, sé que la salvación es por gracia pero quiero esforzarme para ser merecedor de ella.

104. No quiero Jesús que los demás piensen que tu muerte fue en vano, quiero vivir de tal modo que los demás sepan que Tú eres capaz de transformar la vida de cualquier persona y que aquellos que creen en Ti pueden lograr mucho más que aquellos que solo se amparan en sus propias fuerzas.

105. Dios, tu que ves mi levantar y mi dormir ten piedad de mi, no me abatas en los momentos de desesperanza, extiende por amor Tu diestra y sostenme cuando débil esté.

106. Tu el Creador de todo ser viviente, dale vida aquel que cuya alma desfallece, ayuda a aquellos que necesitan un soplo de vida en el corazón.

107. Escucha el clamor del corazón sincero, ve las lágrimas de los que lloran con justa causa, quita la tristeza de aquellos que te invocan y cuya alma persevera en Ti.

108. No te olvides Señor mío de aquellos que esperan en Ti, no permitas que la esperanza se agote en aquellos que guardan la fe y esperan un milagro del único y verdadero Dios.

109. Si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ser una casa digna de ti, David quiso construirte una casa en donde pudieras habitar, pero yo quiero ser una casa digna en la cual Tú puedas morar.

110. Salomón pidió sabiduría, pero yo te pido dame amor, amor para amarte hasta el final, amor para serte fiel sin importa las circunstancias, amor para amarte cada día, amor para amar a mi prójimo y amor para ser más como Tu.

111. Tú abriste el mar en dos, abre ahora enteramente mi corazón, lléname por completo, sana las heridas de mi corazón y que tu luz lo alumbre por completo.

112. Tú destruiste los muros de Jericó, destruye los muros que he levanto por el odio y la tristeza, sea mi corazón una tierra donde fluya la leche y la miel.

113. Tú que enviaste fuego del cielo, envía el fuego de tu Espíritu Santo sobre mi vida, enciende el altar de mi corazón, que arda mi corazón de Tu presencia.

114. Tú que ayudaste a un joven a destruir un gigante ayúdame a vencer los gigantes de miedo y duda que se levantan contra mi fe, y dame la victoria.

115. Tú que protegiste a aquellos jóvenes de ser quemados dentro de un horno de fuego, guárdame de ser quemado por el horno de la prueba y de la desesperación.

116. Tú que permitiste que un gran pez se tragara a uno de tus profetas para que cumpla su propósito, ayúdame mi Dios a que no me rebele contra Ti, sino que usa cualquier medio que sea necesario para que cumpla el propósito que me has encomendado.

117. Maravilloso Dios que me impresionas cada día, que me maravillas con todas tus obras, que me fascinas con cada versículo de Tu palabra, sea el amor que te tengo tan firme y sincero como el que Tú tenías cuando moriste en la cruz por mí.

118. Jesucristo eres aquel que he esperado toda la vida, eres el deseado de mi alma, eres el amado de mi corazón y eres lo más puro y bello para mí.

119. Dios tu eres el amor, verdaderamente no hay otra palabra para describirte, no hay otra palabra que pueda resumir tan ciertamente tu esencia.

120. En la oscuridad cuando no todos duermen pienso en Ti y en tus grandes bondades, al salir el sol y ver tus obras pienso en la grandeza de tu poder, al caer la tarde y ver aquel bello atardecer decorando el cielo pienso en la belleza de tu majestad.

121. En la primavera y ver aquellos bosques florecer recuerdo que Tu eres la vida, al llegar el verano y puedo ver aquel sol radiante recuerdo que los momentos de alegría existen solo por Ti, al llegar el otoño y ver las flores marchitarse recuerdo que eres Tu el que nos libras de caer, al venir el invierno y al sentir aquel frío llenar mi cuerpo, recuerdo que en los momentos malos Tu también sigues con nosotros dándonos fuerzas para seguir.

122. Versos de un alma enamorada son los pensamientos de los justos que reconocen tu grandeza y tu poder.

123. Jesús autor de mi vida, escritor de mi historia, poeta de mi versos, gracias por predestinarme, gracias por escogerme, gracias por amarme y gracias por comprarme en la cruz.

124. Espíritu Santo, gracias por tu fiel compañía, gracias por ayudarme, gracias por los dones, gracias por permanecer siempre a mi lado.

125. Padre Celestial gracias por todo lo que has hecho, gracias por cuidarme, gracias por protegerme, gracias por tus bendiciones, gracias por los talentos con los que me creaste, gracias por mirarme desde tu Santo trono, gracias por todo aquello que haces y yo no comprendo, gracias por las cosas que tu permites que sucedan y que yo no me entero, gracias por los amigos que me has dado, gracias por la familia que tengo, gracias por la iglesia a la que puedo asistir y gracias por escuchar mi oración y abrazarme Bendita Trinidad en mi momento más oscuro.

 
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Publicado por en 28 octubre 2012 en 1000 oraciones, Reflexiones

 

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