RSS

Archivos Mensuales: abril 2013

La oración de una oveja rebelde

oveja perdida

Si te invocara, no tengo excusa con la cual presentarme delante de ti.

Mucho a tiempo ha pasado, he hecho muchas cosas pero me alejé de lo más importante para mí.

Hoy no tengo vestiduras blancas, no tengo perfumada mi cabeza y no tengo las manos limpias o puro el corazón.

Pero en todo este tiempo aparecías cada día tocando a la puerta de mi corazón pidiéndome, que por favor te deje entrar.

Y quisiera darte más de lo que puedo darte ahora, quisiera darte un corazón más sano, quisiera darte una vida menos lastimada, quisiera darte más amor del que puedo darte en este momento.

Tengo miedo de volver a Ti, tengo miedo de sentirme rechazado, pero sé que Tú no lo harás, sino que tiernamente me abrazas y me susurras al oído lo mucho que me amas.

No me imagino cuántos perdones justificarían mi falta, pero sé que lo que Tú quieres es que me arrepienta sinceramente, porque Tú no ves la cantidad de palabras lo que Tú ves es el corazón.

Nunca entenderé porque eres tan bueno, jamás podré comprender lo inmensa de tu bondad o ese amor ágape con el cual logras amar sin esperar nada a cambio.

Jamás existirá algo o alguien que se te compare, porque nadie es capaz de saciar el corazón como Tú lo sacias, nadie puede amarnos como Tú lo haces.

Y hoy Señor, te pido que por favor perdones a este pecador, perdona las rebeldías de un corazón egoísta, perdona la vida de un hombre que perdió el rumbo, perdóname porque intentando conquistar un sueño ilusorio olvidé a aquel que hace mis sueños realidad.

Perdóname porque habiéndome amado tu tanto, olvide lo profundo y sincero que sé que me amas.

Olvidé el dulce calor de tu abrazo, olvidé tus tiernas palabras, olvidé las muchas veces que moviste toda la creación para ayudarme a mí.

Perdóname Jesús, tienes en tus manos mi vida y corazón, no quiero negarte nada esta vez, quiero que me llenes y que me permitas pasar mi tiempo junto a ti, quiero que estés en cada pensamiento, que llenes cada deseo, que seas el dueño de mi corazón y el autor de mi amor.

Quiero que me permitas postrarme ante ti y aunque quizá mis labios no te hablen mi corazón te pedirá que me perdones y te diré lo mucho que te amo en cada lágrima.

Y otra vez, me das tu mano amiga y me ayudas a levantarme, puedo sentir el calor de tu amor llenando mi corazón, puedo sentir la tristeza dejándome mientras me envuelve tu paz y puedo sentir mis labios sonreír.

Ya puesto de pie no puedo dejar de abrazarte, no podría apartarme de ti.

Una vez más te escucho decirme hijo y mi ser se estremece, te llamo Padre y puedo ver tu sonrisa.

Y ahora ya aprendí la lección, ahora ya no volveré a dejar tu rebaño porque sé lo frío que es alejarse de Ti y conozco lo grande de tu amor por mí.

Porque tu dejaste a las noventa y nueve ovejas por amor a mí.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 26 abril 2013 en Reflexiones

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Pasemos al otro lado

jesus en la barca

Marcos 4:35-41

Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

Aprenda siempre que Jesús quiere llevarlo usted al Otro lado, Él quiere llevarte a un lugar de bendición, él quiere sacarte de todo tipo de estrechez a un lugar de abundancia.

Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.

Asegúrese siempre de que el Señor esté en su barca, de que él esté en su corazón y en su vida.

Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

Recuerde que muchas veces sin ningún motivo llegarán tormentas en su vida y aún a pesar de su inteligencia o capacidad los problemas y las circunstancias parecerán que van a ahogarlo.

Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

Cuando las tormentas llegan, comenzamos a pensar que Dios nos ha abandonado o que Jesús está durmiendo, pero Él siempre tiene cuidado de usted.

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Aunque muchas veces todo parezca perdido, cada vez que usted invoca el nombre de Jesús, el actuará a su favor y calmará las tormentas de su vida, para el no hay nada imposible.

Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

Jamás era parte del plan de Dios que los discípulos se hundieran, Jesús prometió llevarlos al otro lado y no había tormenta o circunstancia que impida que Dios cumpla su palabra.

Aprendamos a confiar en Dios de todo corazón.

Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

No se olvide cada vez que usted le pida algo a Jesús, esté preparado para un gran milagro.

Recordemos que no importa cuán malo parece ser el mundo de ahora o lo grande que parezca su problema, Dios no ha cambiado y ese mismo Jesús que calmó aquella tormenta puede y traerá bonanza a su vida.

Jesús ha prometido llevarlo al otro lado, tenga fe y confíe en Él, porque Él no fallará sino que cumplirá su propósito en usted.

 
Deja un comentario

Publicado por en 23 abril 2013 en Reflexiones

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: