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Archivos Mensuales: junio 2013

Felicidad Parte 3

feliz con Dios

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas… (Santiago 1:2)

Mientras vivimos es casi imposible no salir heridos o lastimados, descubrimos que es muy difícil alcanzar nuestros sueños y que posiblemente habremos perdido la confianza en los demás, en nosotros mismos y el ser felices parecería una utopía.

Aprendemos que el humanismo está equivocado y que el “universo” no conspira a nuestro favor o que seguir lo que nos hace felices no siempre abrirá las puertas al éxito.

Por eso una de las principales virtudes de un verdadero cristiano es que ha encontrado la verdadera razón de la felicidad y su nombre es Jesús.

Cuánto más conocemos a Jesús entendemos lo grande que es nuestro Dios, entonces nuestra fe y nuestro amor por Él aumentan.

Nos damos cuenta que podemos equivocarnos y fallar, que tal vez tengamos un pasado muy difícil de sobrellevar, pero que a pesar de todo eso, Él nos sigue amando, aunque a veces pareciera no haber razón, su amor es tan grande y sorprendente que Él solamente quiere perdonarnos, limpiarnos de nuestras maldades, quiere ayudarnos a ser la mejor versión de nosotros y quiere ofrecerte el regalo de una nueva vida a su lado.

A veces los problemas y las malas circunstancias que pasamos nos hacen olvidar lo felices que deberíamos ser por conocerle.

Yo sé que muchas veces no es fácil guardar la fe, que muchas veces los problemas parecen ahogarnos, que los desiertos que debemos cruzar parecen muy largos, que aquel horno que sirve para moldearnos pareciera tardar demasiado y que hay días en que pareciera imposible que podamos estar contentos.

Aún el salmista en un momento difícil de su vida escribió: Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. (Salmo 69:1)

Pero Dios nunca nos abandona, Él siempre está a nuestro lado y a veces estamos tan distraídos intentando resolver los problemas a nuestra manera y con nuestras propias fuerzas, que no escuchamos su voz cuando nos dice: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)

En esos días en los cuales estamos cansados, en que sentimos que ya no podemos más, Él te está gritando: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)

En algunos momentos pensamos como Job erróneamente que Dios nos abandona o que hace caso omiso de nuestras oraciones, pero cuando vemos esos detalles de Dios que nos provocan una sonrisa o ves como de la nada todo parece mejorar, entonces al igual que todos los héroes de la fe e igual que Job diremos: De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. (Job 42:5)

Dios hace milagros, nuestro Dios hace proezas y te ama tanto que Él moverá los mares para ayudarte, derribará murallas, cerrará la boca de leones, con su ayuda derrotarás gigantes y ejércitos huirán de ti.

Dios es fiel y como dice su palabra: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1Corintios 10:13)

Tenemos muchas razones por las cuales ser felices si estamos verdaderamente conectados con Dios, porque en él encontramos siempre a un padre que nos ama, un amigo con el cual podemos ser sinceros, un abrazo cálido y el más puro amor.

Por eso gócese y también recuerde, Que el gozo de Jehová es vuestra fuerza. (Nehemías 8:10)

Dios es y será por siempre la verdadera felicidad, Él es único que puede llenar nuestro corazón con alegría y provocarnos sonrisas verdaderas, Él es el único que nos ama de verdad y si lo dejas entrar a tu corazón podrás conocer la dicha de tener un corazón feliz.

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Publicado por en 30 junio 2013 en Reflexiones

 

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Un verdadero Padre

Padre e hijoDios es nuestro creador, pero Él también quiere ser nuestro Padre.

Jesús nos enseñó que al orar podemos acercarnos a Dios y decirle: Abba Padre.

La expresión Abba, era en el antiguo arameo la forma cariñosa con la cual un hijo se acercaba hacia su padre.

Con esto nos damos cuenta que Jesús buscaba romper los formalismos religiosos y que sinceramente podamos acercarnos a Dios de una manera más íntima, sincera, cariñosa y llena de amor.

Al ver a Dios como un Padre entendemos que todo lo que Él hace, es para nuestro beneficio porque Él busca lo mejor para nosotros.

Porque un Padre no solamente es aquel que ama sino aquel que también sabe enseñar, un Padre no solamente abraza sino que también sabe cuándo corregir.

Y en la biblia encontramos casos de hombres que al acercarse a Dios aprendieron de Él a ser verdaderos Padres.

Porque un Padre que se acerca a Dios, aprende a ser un padre de verdad.

Los verdaderos Padres son:

Son aquellos hombres que llevan sobre sus hombros la responsabilidad del hogar sin desmayar.

Son aquellos hombres que a pesar de las preocupaciones mantienen las sonrisas frente a sus hijos y escuchan sus problemas.

Son aquellos hombres que luchan cada día para brindarle a su familia no solo una casa sino un hogar.

Son aquellos hombres que aunque les duela, se ponen firmes para corregir a sus hijos y les enseñan el Camino de Vida que deben seguir.

Son aquellos hombres que no solamente predican con sus palabras sino que también con sus obras.

Son aquellos hombres que muchas veces dejan sus propios placeres para satisfacer las necesidades de su hogar.

Son aquellos hombres de fe que confían plenamente en Dios y cruzan desiertos, derrumban murallas y enfrentan peligros porque saben que Dios los conducirá a ellos y a sus familias a la tierra prometida.

Son aquellos hombres que al abrazar a sus hijos los hacen sentir seguros.

Gracias a Dios por aquellos hombres valientes y esforzados que son ejemplo, mentores, padres espirituales, guías, y ayuda de sus hijos.

Gracias a Dios por aquellos hombres que se dejaron moldear por Dios y que ahora son aquellos que ayudan a sus hijos a cruzar el Camino angosto de la salvación.

Gracias a Dios por aquellos hombres que siempre tienen una palabra de aliento para sus hijos y buscan que el amor y la paz de Dios reine en sus hogares.

Gracias eternamente a Dios porque tengo la oportunidad de tener a un padre de verdad que me enseñó el Camino, que sé que me ama mucho, es una persona a la cual he aprendido a admirar, he podido aprender de él muchísimas cosas valiosas para mi vida y sinceramente ha sido de mucha bendición para mí y mi familia.

Y gracias a nuestro Padre Celestial, por amarnos hasta lo sumo, por darnos el increíble regalo de la salvación que encontramos en Jesús y por nunca abandonarnos sino que siempre nos lleva en sus brazos.

¡Muchas bendiciones para todos los Padres!

 
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Publicado por en 16 junio 2013 en Reflexiones

 

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Bendíceme

jacob 1

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Génesis 32:26

Jacob no era el tipo de persona a la que nos gustaría imitar, había tenido una vida difícil y muy complicada debido a sus decisiones, engañó a su padre para robarle la bendición a su hermano, huyó de su tierra, fue estafado por el que sería su suegro y tuvo que trabajar catorce años por conseguir a la mujer que él amaba.

Pero si hubo algo digno de imitar de Jacob, es la pasión que tenía por recibir la bendición de Dios.

Jacob luchó toda la noche con un varón para obtener la bendición de Dios, había intentado durante toda su vida obtenerla a su manera y si tenía que luchar con alguien para obtenerla lo haría.

El varón le pide que lo suelte pero él no desiste, él sabía que con aquella bendición no importaba lo que sucediera, él y su descendencia serían bendecidos, sabía que Dios siempre lo acompañaría, con esa bendición su sueño se realizaría.

Aquel varón con el que luchaba tocó el encaje de su muslo y se descoyuntó y tras terminar aquella lucha y rayar el alba Jacob se convertiría en Israel y fue bendecido. Génesis 32:24-29

Israel ahora cojeaba al caminar y eso simbolizaba que ya no dependía de sus fuerzas o de su astucia, ahora debía depender únicamente de Dios y confiar en Él para ser bendecido.

¿Qué tan importante es la bendición de Dios?

Esa misma bendición por la cual Jacob había luchado tanto, es la misma por la cual Jabes, una persona que había nacido con rechazo y dolor, clamó a Dios y se convirtió en el más ilustre de sus hermanos. 1 Crónicas 4:9-10

La bendición de Dios tiene tal poder que puede cambiar la vida de un hombre, puede prosperarlo en todas las áreas de su vida y darle más de lo que usted pueda imaginar.

¿Cómo podemos obtener esa bendición?

Si usted ha recibido a Jesús en su corazón, entonces ya ha sido bendecido, no necesita luchar contra una persona, no tiene que estafar o mentir para que le vaya bien en la vida, lo único que necesita es tener a Cristo en el corazón.

Jesús ya venció y sufrió hasta la muerte en una cruz para que usted pueda ser bendecido.

Y lo único que Dios le pide a cambio es solo que lo ame, lo único que usted necesita darle a Dios para obtener aquella bendición que cambiará su vida para siempre es darle su corazón.

La vida de Jacob quizá no fue perfecta, después de ese día también sufrió dolores pero aquella bendición le dio fuerzas en los momentos amargos, pasó sus batallas pero él sabía que Dios lo acompañaba, y al final murió en buena vejez, pudo ver a sus nietos y supo que su sueño se había cumplido.

Vale la pena luchar por servirle a Dios, no se rinda continúe perseverando en su amor, no desista porque aunque muchas veces las pruebas parezcan muchas, recuerde que Dios lo ha bendecido y su sueño se va a cumplir.

Dios no olvida, lo que Él prometió pronto se cumplirá, ya está rayando el alba y usted verá la bendición de Dios cumplirse en su vida.

 
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Publicado por en 8 junio 2013 en Reflexiones

 

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Tú eres

paisaje

Jesús, tú eres para mí:

Tú eres la oportunidad que no quiero perder

Tú eres el medicamento que sana mis heridas.

Tú eres el calmante que alivia mi dolor.

Tú eres el ejemplo de la verdadera amistad.

Tú eres la esencia del amor divino.

Tú eres mi deseo más profundo.

Tú eres mi necesidad primera.

Tú eres la inspiración de mis letras.

Tú eres el sonido de mi canción.

Tú eres mi sueño más ferviente.

Tú eres la persona oculta entre mis versos.

Tú eres la poesía de corazón.

Tú eres la tinta con la cual me expreso.

Tú eres tan vital como el aliento que llena mis pulmones.

Tú eres tan importante cómo cada latido de mi corazón.

Tú eres el Señor al cual quiero servir.

Tú eres el manantial que sacia la sed de sequedad de mi alma.

Tú eres el reposo de un corazón agotado.

Tú eres el regalo que tanto he anhelado.

Tú eres el tesoro que tanto he buscado.

Tú eres el Padre que siempre me abraza.

Tú eres el Dios al cual sigo.

Jesús, Tú eres el amor al cual me he entregado por completo.

 
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Publicado por en 8 junio 2013 en Reflexiones

 

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