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Archivos Mensuales: diciembre 2013

Actitudes

actitudes

Los cristianos deberíamos ser el modelo de persona por excelencia, es decir que debemos cuidar y tener un buen testimonio y paro eso es importante cuidar las actitudes que tenemos hacia los demás.

Los cristianos deberíamos tener una actitud frente a la vida no tan solamente positiva, sino de esperanza, de fe y de expectación por aquel inmenso plan que Dios tiene para nosotros, una actitud valiente que nos ayude a conquistar nuestros sueños y destino como nos enseñan Gedeón, Nehemías y muchos otros.

Deberíamos tratar de tener una actitud correcta frente a nuestra familia, como hijos el aprender a obedecer y honrar a nuestros padres, los padres saber amar a los hijos, y entre hermanos procurar de ser de ayuda y modelos.

Con nuestros amigos y hermanos en Cristo, deberíamos ser honestos y fieles e imitar el tipo de amistad sincera que tenían David y Jonatán.

En la iglesia honrar a nuestros pastores y aprender de ellos, saber soportar a nuestros hermanos en Cristo, recordar siempre que somos una familia espiritual y tener aquel deseo de conocer a Jesús como lo tuvieron los discípulos.

También seamos sabios para quitar en nosotros mismos actitudes que hieran al resto o que hagan enojar a los demás, actitudes egoístas, orgullosas, irascibles o infieles.

Sé que vivimos en un mundo en donde se pierde la honradez, la sinceridad, la compasión, el honor y que es muy difícil no dejarse llevar por la corriente, pero esa es nuestra lucha y nuestro desafío para mantener nuestras vestiduras blancas y llevar una vida agradable a Dios.

También sé que muchas veces pasaremos pruebas y que habrá actitudes del resto que podrán dañarnos y por eso debemos ser pacientes y perseverantes.

Incluso debo admitir que aun nuestros amigos podrán fallarnos y deberemos al igual que Job tener esa clase de amor y compasión para ser capaces de perdonar y orar por ellos, también nuestros familiares podrán herirnos y debemos aprender de Moisés el cual oró por su hermana.

La vida cristiana no es sencilla pero seguir a Jesús cambia totalmente nuestro estilo de vida, podemos ver la realidad, sabemos la verdad y sobre todo tenemos a Cristo en nuestros corazones para guiarnos.

Esforcémonos para que nuestras actitudes alegren siempre a Dios, hagamos que nuestra vida marque la diferencia y seamos testimonio de lo que Dios realmente hace en nosotros.

 
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Publicado por en 29 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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El niño de Belén

navidad

Es una oscura y estrellada noche a las afueras de Belén, el fuerte viento sopla sobre los verdes prados y el bramido de las ovejas es el mayor sonido que se escucha.

No tienen idea de todo lo que me ha costado llegar hasta aquí, pero todo mi sacrificio tendrá resultado al ver a aquel niño de Belén que cambió nuestras vidas.

Hoy nacerá a ya escasos minutos y a pocos kilómetros de aquí, un bebé, un salvador que es Cristo el Señor.

Me he conseguido ropa de la época y me he acercado con un puñado de ovejas entrenadas a un grupo de pastores que guardan las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Ellos me reciben con alegría y se toman su tiempo para aconsejarme sobre los mejores prados que se puede conseguir poco lejos de Jerusalén.

De pronto el momento llega y todo comienza tan bíblicamente perfecto que es maravilloso poder saber los sucesos.

Un resplandor se acerca a nosotros, tiene forma humana y desciende tan rápido que no podemos reaccionar.

Aquel brillo nos dice: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

De pronto un resplandor más fuerte que el sol nos rodea, miles de brillos con formas humanas vuelan a nuestro alrededor cantando: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Nos miramos y comenzamos a correr, los animales nos siguen instintivamente y estamos yendo a toda prisa hacia Belén.

Mientras corro veo el cielo y los ángeles vuelan sobre nosotros iluminando con un resplandor hermoso el anochecer, su brillo es como el de los fuegos artificiales ardiendo sin detenerse.

Hay una fuerte luz iluminando un pequeño y abandonado establo, los pastores no creen que el mesías pueda estar allí, pero yo marcho hacia aquel lugar sin detenerme.

Ellos me siguen temerosos, yo abro la puerta de madera y allí puedo ver a aquella magnifica pareja contemplando al hermoso bebe recién nacido que está acostado en el pesebre.

José se preocupa pero María lo calma, uno de los pastores les cuenta lo que nos dijeron los ángeles y entonces acceden a que veamos al bebé.

Todos se arrodillan mientras se van acercando y yo intento avanzar lo más que puedo antes de hacerlo.

Lo veo perfectamente, tengo frente mío al ser más bello de toda la creación, es tan lindo, sus gestos son tan bellos y no puedo evitar llorar.

Ellos me miran extrañamente, porque para ellos este es un día de gozo y alegría, pero yo al verlo tan pequeño recuerdo todo lo que tendrá que soportar.

Solo yo sé la verdad de cómo el crecerá, predicará y ayudará a muchos, pero lo traicionarán, lo torturarán, tendrá que sufrir el dolor más extremo, se burlarán de él y lo crucificarán.

De pronto aquel bebé abre los ojos y mueve sus pequeñas manos, entonces comprendo que Él ya lo sabe, es solo un bebe pero sigue siendo el hijo de Dios.

Este el ser que más me ha amado, la persona que decidió dar su vida por amor, para que todos nosotros tuviéramos esperanza alegría y para que nuestra fe no sea en vano.

María me mira con ternura y José me abraza intentando comprender lo que acaba de suceder.

Los pastores se despiden, y yo decido acompañarlos, al salir nos ponemos a cantar la canción que cantaban los ángeles y regresamos contentos a las afueras de Belén.

Después de seguirlos un tramo, yo también me despido y cada uno de ellos me da un tierno abrazo, hoy hemos visto un milagro y el corazón lo tenemos rebosante de alegría.

Yo debo volver a mi tiempo y escribir lo que he visto, sé que no habrá palabras para poder describir aquel dulce encuentro, ni que tampoco podré describir aquella hermosa criatura pero al menos escribiré de aquel niño de Belén que nació para salvarme y viviré dándole mi vida a aquel hombre que lo dio todo por mí.

Feliz Navidad, les mando un gran abrazo a todos mis lectores, amigos, hermanos y compañeros, que Dios los bendiga muchísimo y llene sus hogares con su gloria y Amor.

 
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Publicado por en 24 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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Muchas gracias

gracias

Mi corazón repite constantemente una sola palabra, la susurra mientras dura el día, pero la grita cada vez que me acerco a tu presencia, y esa palabra es gracias.

Sé que aún no he entendido totalmente todo lo que has hecho por mí, sé que mi alma no ha llegado a valorar todas tus bendiciones hacía mí.

Me gustaría ir y poder ver aquel momento en que diste todo por amarme, pero no necesito estar allí para saber cómo lucía tu mirada de amor o para entender que todo lo que soportaste fue porque tu amor es sincero.

Las gracias no bastarían para agradecerte todo ese amor, toda esa entrega y sacrificio por mí.

Mis actos no bastan para agradecerte toda tu pasión, tu perseverancia y tu misericordia.

Soy tan torpe que muchas veces fallo y no me doy cuenta de lo ingrato que soy contigo, de lo egoísta que soy por no rendirme a tu amor.

Yo realmente quiero que mi vida sea una canción y que los deseos de mi corazón sean un poema que busquen agradecer todo lo que has hecho y haces cada día por mí.

De tal manera nos amaste que diste tu vida, que soportaste lo insufrible para que nosotros tuviéramos un Camino para alcanzar la salvación.

Muchas gracias por todo lo que hiciste sin preguntarnos, sin pedirnos permiso, sin esperar un solo agradecimiento.

Muchas gracias por creer en mí, por ver lo que otros no vieron, por abrazarme en mis momentos de dolor y por sostenerme en mis momentos de crisis.

Muchas gracias porque a pesar de mis errores me escogiste, por cada momento en que me diste fuerza cuando me sentía débil y por animarme cuando me encontraba cansado.

Muchas gracias por darme la vida y no solo esta vida temporal sino aquella vida eterna la cual compartiré por siempre contigo.

 
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Publicado por en 22 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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Él nos amó primero

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19

discipulo amadoCuando leemos éste versículo, es normal comenzar a hacer una lista de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros, no solo desde el momento en que lo conocimos o entró a nuestro corazón, sino desde antes de eso y en especial en el aquel momento en el que nuestro Salvador dio su vida en la cruz por amor de nosotros.

Ahora pongámonos en el lugar del autor de aquel versículo, él fue uno de los doce discípulos que acompañó a Jesús durante los tres años y medio que duró su ministerio y además fue el único de los doce que presenció su pasión.

Por lo tanto si existió una persona que realmente entendió el amor que Jesús tiene hacia nosotros ese debió haber sido el discípulo amado.

Usemos nuestra imaginación y transportémonos a aquel momento en que la vida de aquel discípulo cambiaría drásticamente.

Para él, no había sido una noche normal, había tenido una cena junto a los once y su Maestro, pero esta vez Jesús había hablado acerca de traiciones, de su muerte, de una resurrección y después de eso se fueron a orar, pero él notó algo extraño en la oración de su Maestro, una intensidad como la que nunca antes le había visto.

De pronto todo cambió, Judas uno de los doce aparece con un sequito de soldados armados, y en ese instante todos sus miedos parecían volverse realidad, tras varios sucesos y para lo que para él debió haber sido una eternidad, los guardias logran llevarse a su Maestro.

Nueve de los discípulos van a refugiarse, Pedro no aparece, Judas se rumorea muerto y él está en duda sobre si seguir a los otros o permanecer al lado de su Mesías.

Llega el momento de duda, es normal que sintiera miedo porque seguir a su maestro significaba poner en riesgo su vida, sufrir burlas, el desprecio del pueblo y además tendría que ver sufrir a la persona que más ama.

Miles de cosas deben haber pasado por su mente, hasta que se pregunta: ¿Por qué lo hago?

Entonces debe haber recordado, como el mismo Juan nos relata en su evangelio:

· Su primer encuentro con Jesús.

· La conversación de Jesús con Nicodemo.

· El encuentro de Jesús con la mujer Samaritana.

· Los numerosos milagros.

· La alimentación de los cinco mil.

· La vez en que Jesús le perdonó la vida a una mujer adúltera.

· La resurrección de Lázaro.

· Sus numerosas parábolas y enseñanzas.

Y todos esos actos decían una sola cosa: Amor.

En ese momento Juan decide alejarse de los otros y permanecer al lado de aquella persona que había cambiado su vida, aquel maestro que le dio un propósito y de aquel amigo que le permitía recostarse en su pecho.

Juan nos enseña que un verdadero discípulo amado permanece fiel hasta la cruz y se queda hasta el final sin importar lo que acontezca.

Nos enseña a comprender la inmensidad del amor de su Señor y que él amor sincero hace lo correcto aunque duela, porque para él no debió ser fácil ver los latigazos y las torturas que debió soportar su amado, pero su amor sincero era más fuerte que la tristeza o el enojo.

Nos enseña que para seguir a Jesús debemos ser valientes y osados, estar dispuestos a darlo todo por seguirle.

No puedo imaginarme su lloro al verle en la cruz o al ver sus manos manchadas con su sangre, pero tampoco me imagino su felicidad al verle resucitado y su gozo al recostarse otra vez en su pecho.

Cada vez que leamos nuevamente aquel versículo recordemos que el amor hacia Dios se debe demostrar cómo nos lo enseñó aquel discípulo amado.

 
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Publicado por en 8 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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