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Relatando la Pasión

05 Abr

Jesús, Juan y Pedro

Juan: Pedro, ¿Por qué me has traído aquí?

Pedro: Amigo, necesito pedirte un favor, quiero que me relates… La crucifixión de nuestro Señor.

Juan: ¿Por qué ahora? No deberías ya culparte, sé que nuestro Maestro te ha perdonado, yo me acerqué a ustedes y escuché parte de su conversación…

Pedro: Sé que me ha perdonado, le he dicho también cuanto le amo, y es por eso que quiero saber su pasión, así lo llamaste tú aquel día. Yo no estaba presente cuando se lo contaste al resto, pero hoy quiero conocer todo lo que aconteció, necesito saber todo lo que Él soportó por amor a nosotros.

Juan: Como recordáis, después de Getsemaní Jesús fue llevado por los soldados a ver al sumo sacerdote.

Pedro: Recuerdo el interrogatorio y… tenía tanto miedo, me avergoncé y temía por mi vida… no pude callar, y tras negarle el gallo cantó y su mirada se posó sobre mí… lloré amargamente y no me sentí digno de seguirle.

Juan: Sé lo que pasó y nadie te culpa por ello, siempre fuiste el más valeroso de nosotros.

En aquel interrogatorio primero ante Anás y luego ante Caifás fue muy golpeado… le escupían, le abofeteaban y se mofaban, todo lo que decían eran mentiras.

Muy de mañana lo llevaron con Pilatos, luego con Herodes y regresó otra vez a Pilatos.

Pedro: Es ridículo la cantidad de interrogatorios a los que fue sometido.

Juan: Los sacerdotes pagaron por testigos falsos que le acusasen, tenían miedo de una revuelta y querían matarle.

Pilatos tras le segunda entrevista, decidió que fuera el pueblo quien escogiera si lo liberaban a Él o a Barrabas.

Pedro: Escogieron a un asesino antes de aquel que había sanado a sus enfermos, que echó fuera sus demonios y predicó en su templo.

Juan: Pilatos lo mandó a azotar… Me encontraba con su madre y María Magdalena cuando comenzaron a azotarle… la sangre corría por su piel lacerada, pero Él no se quejaba, no reclamó nada.

Ciertamente Él fue una oveja llevada al matadero, durante toda esa tortura su mirada jamás cambió, seguía teniendo misericordia de aquellos que lo lastimaban cruelmente.

Pilato insistió pero obtuvo la misma respuesta del pueblo y tras lavarse las manos lo mandó a crucificar.

Pedro: Con su espalda… la cruz debió lastimarle terriblemente.

Juan: Fue peor que eso, los guardias no dejan de golpearle y le pusieron… una corona de espinas en su cabeza.

Era difícil reconocerle, los golpes habían desfigurado su rostro, tenía el rostro muy hinchado, la barba le había sido arrancada, su piel estaba toda manchada de sangre y lastimada.

Soportó el tener que caminar desangrándose y él solo cargó el peso de la cruz, hasta que poco antes de llegar y casi sin fuerzas fue ayudado y al llegar al Gólgota lo crucificaron.

Pedro: Hoy en la mañana mientras me preguntaba cuánto le amo no sabía todo esto, pero ahora que lo sé lo amo más que antes, y voy a demostrárselo, yo estoy dispuesto a dar mi vida porque por su amor fui perdonado a pesar de mis miedos y mis errores.

Juan: De tal manera nos amó que soportó todo aquello para darnos salvación, su amor jamás se termina, Él es el amor, y yo al igual que tú estoy dispuesto a pasar cárceles y pruebas por agradar a aquel que nos amó primero.

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Publicado por en 5 abril 2015 en Reflexiones

 

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