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Archivos Mensuales: junio 2017

Padre Excepcional

Lucas 15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

La historia es muy conocida, muchos la hemos escuchado de niños como una advertencia o enseñanza de lo que no debemos hacer, pero ya de adultos nos sentimos identificados con la historia de aquel joven.

Aquella parábola nos enseña y nos hace recordar:

  • Que no todos los que dicen ser amigos lo son, y que muchos fingen por interés.
  • Aprendimos que la vida es dura y que muchas veces no estábamos preparados.
  • Sabíamos que ciertas cosas eran malas pero las hicimos para poder encajar.
  • A lo largo de la vida fuimos seducidos por el mal y caímos en vicios y en tentaciones.
  • Nos dimos cuenta que por nuestro egoísmo alejamos a las personas que nos amaban.
  • Es muy duro y difícil levantarse después de una crisis.
  • Neciamente rechazamos las buenas enseñanzas de nuestros padres y del resto.
  • Nos entercamos en sueños que resultaron en tristezas.
  • Separados de Dios, nos sentíamos solos, abrumados, y angustiados.
  • Los momentos duros nos hacen recordar aquellos momentos de nuestra infancia.
  • Aquéllos momentos tristes nos enseñan a valorar las cosas importantes de la vida.

Uno nunca sabe cuánto nos aman nuestros padres, nuestra familia,  nuestras parejas o nuestros amigos hasta que pasamos por momentos difíciles.

Y sin importar cuántos errores hallamos cometido en la vida, tenemos un Padre celestial que con los brazos abiertos espera que volvamos al hogar.

Dios nos está esperando cada domingo, le dice a sus ángeles, miren como viene a mí encuentro.
Cada vez que oramos y le buscamos de corazón se alegra de que lo visitemos.
Y la iglesia es el lugar donde tú también puedes sentirte como en casa, ven al hogar.

Estando en esa situación aquel joven vuelve en sí, despierta y se da cuenta de sus errores, que tiene un padre que lo ama, y comienza a valorar aquellas pequeñas cosas que eran tan valiosas:

  • La paz de tener un refugio.
  • El amor genuino de personas que nos aprecian
  • El perdón que necesitaba.
  • La comprensión y no el sentirse juzgado.
  • Verdaderas amistades.
  • La plenitud de poder ser uno mismo.
  • Una mano
  • Un beso
  • Un abrazo cálido.
  • Unos brazos que siempre estarán esperando.
  • Y una nueva oportunidad para empezar otra vez.

Todas aquellas cosas las podemos encontrar en Dios y también en la iglesia.

Quizá no lo veas pero Dios está con los brazos abiertos esperando por ti.

Él quiere sanar las heridas que la vida te dejó, quiere acompañarte, quiere demostrarte que te ama, quiere hacer un banquete porque su hijo estaba perdido pero ha sido hallado, estaba muerto pero ha vuelto a la Vida, ha vuelto al hogar.

 
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Publicado por en 28 junio 2017 en Devocionales, Enseñanzas, Reflexiones

 

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Te busco

Camino buscándote sin parar, has ocultado tan bien tus huellas que no logro poder seguirte el paso.

Te necesito como la abeja a la miel, cómo el novio a la novia, como nunca antes pensé hacerlo.

Es que sin Ti el cielo parece nublado, la vida se torna grisácea, el amor parece solo un cuento.

La verdad está en tu boca, la misericordia en tu mirada, la hermosura cubre tu rostro.

Tan perfecto eres para mí que no puedo alejarme de Ti, que no sé cómo seguir sin Tu ayuda.

Ven a mí encuentro porque te estoy buscando día y noche, clamo a ti cada vez que puedo.

La noche parece no terminar, necesito tu Luz para poder sentir que todo estará bien.

Tus abrazos me daban seguridad, debajo de tus alas poduedo llegar a sentir mucha paz.

No soy tan fuerte cómo creía, eras Tú eres el que me ayuda a resistir.

Mi fe por si sola no logra nada, pero si tú estás conmigo entonces todo lo puedo.

Lo intento y re intento pero si estás a mi lado todo me ayudará para bien.

Te busco porque sé que te amo, porque caminar sin Ti solo es tristeza y soledad.

Acompáñame y tómame la mano, la única mano que siempre me ayuda y me sostiene.

Las tormentas vinieron y no tenía refugio, las flechas cayeron y me encontraba sin escudo.

Sana mis heridas, lava mi corazón de las angustias, seca las lágrimas que llenan mi rostro.

Perdóname si me cuesta ser fiel, si quiero negociar los límites de mi corazón.

Hoy mi mente y corazón son tuyos, el trono de mi ser te pertenece a Ti.

Hazme otro, crea algo nuevo y maravilloso dentro de mi, moldéame como la arcilla.

Bendíceme como antes lo hacías y sustenta mi corazón con tus palabras.

Vuelva la alegría a mi rostro y mi corazón halle la paz porque contigo estoy.

Acércate a mí que estoy deseoso de tomar tu Cruz, ponerme tu yugo y seguirte.

 
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Publicado por en 14 junio 2017 en Oraciones, Reflexiones

 

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