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Dios de toda gracia

Pedro

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 1Pedro 5:10

Imagínense al apóstol Pedro sentado redactando esta carta, Él ya es mayor y ciertamente han pasado muchos años desde que vio al Maestro por última vez, pero sus recuerdos siguen intactos, Él nunca ha olvidado los acontecimientos que lo hicieron cambiar.

Mientras escribe de seguro recuerda lo ocurrido en aquella noche, cuando su Maestro le dijo que sería crucificado y que ellos lo traicionarían.

Recordaría su vehemencia al responder, sin pensar le dijo a que lo seguiría hasta la muerte.

Recordaría que el Dios de toda gracia sabiendo lo que pasaría, le respondió sin enojo que esa misma noche antes de que el gallo cantara, él ya lo habría negado tres veces.

Pedro de seguro escribiría acerca de padecer recordando lo ocurrido tantos años atrás, Él padeció en aquella noche, al sentir miedo de verse rodeado por soldados romanos, sintió enojo cuando vio que se llevaban a su Señor encadenado, sintió desesperación cuando lo acusaban de haber estado con Jesús, sintió remordimiento cuando sus labios pronunciaron blasfemias, sintió vergüenza cuando su mirada se cruzó con la de su Maestro, sintió dolor cuando lloró amargamente arrepentido.

Pedro de seguro con lágrimas en los ojos estaría recordando cuando el Maestro tiempo después sentados los dos al calor de una pequeña zarza, tras un gran milagro le preguntaba si lo amaba.

Pedro mientras lo escuchaba y veía su mirada llena de amor, podía leer el mensaje entre líneas, El Dios de toda gracia le estaba diciendo: Pedro yo sí te amo, ¿Me amas Tú? Y al decírselo tres veces entendió que Él ya lo había perdonado por negarle.

Pedro padeció pero Él entendió que todo eso era necesario para que fuera perfeccionado, afirmado, fortalecido y establecido en la fe y el amor de Dios.

Años más adelante la historia nos relata que aquel Pedro que una vez negó a Jesús y que tras muchos años después nos escribió aquel versículo, prefirió morir crucificado antes que volver a negar a su Maestro y al Señor que lo amaba y que lo había perdonado.

Quizá acabas de fallarle a Dios y sientas que no mereces seguirle, pero hoy Dios al igual que a Pedro, te está preguntando: ¿Me amas?

Si amas a Dios arrepiéntete y vuelve a sus brazos porque Él todavía te sigue amando, el Dios de toda gracia no está molesto contigo, Él quiere perdonarte y ayudarte a ser mejor.

Y es por ese amor tan grande es que siempre diremos: A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 1Pedro 5:11

 
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Publicado por en 23 agosto 2015 en Enseñanzas, Reflexiones

 

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Ebenezer

2015-1

Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová. 1Samuel 7:12

Se acaba otro año y es hermoso poder reconocer y decir: Eben-ezer, hasta aquí nos ayudó nuestro Dios.

Si este año ha sido un año de bendiciones y confirmaciones de Dios para tu vida entonces debes reconocer que la mano de Dios ha estado contigo y puedes decir al igual que el profeta: Hasta aquí me ayudó Dios.

Si por el contrario este año has pasado duras pruebas y crisis que han puesto a prueba tu fe, créeme que también puedes sentirte agradecido porque mientras hay vida hay esperanza, y si Dios está contigo Él cambiará cualquier circunstancia, Él no se ha olvidado de ti, Él prometió que todo te ayudará para bien, así que con fe declara: Hasta aquí me ayudó Dios.

Dios ha prometido que siempre estará con nosotros, tengamos fe de que su mano nos levantará cuando creamos que ya no poder más, tengamos fe de que sin importar lo que nuestros ojos vean Él tiene todo bajo su control, tengamos fe de que aunque muchas veces nos sintamos solos, Él nos cubre debajo de sus alas, tengamos fe de que Él nos ayudará cada día de nuestra vida.

Hoy comienzo un nuevo año y con ello podemos recordar que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, que sin importar los años su gran amor no variará, seguirá igual de firme y nos acompañará a lo largo de este nuevo año.

Cobremos ánimo, no dejemos que nada nos venza, esforcemos y seamos valientes porque hasta aquí nos ayudó Dios y tenemos la certeza de que Él siempre estará con nosotros para ayudarnos, para cuidarnos, para consolarnos, para salvarnos, para bendecirnos y para llenar nuestras vidas.

Gracias Señor por todo lo que ha pasado este año, por tu gran fidelidad y oramos para que bendigas este nuevo año, para que Tu sigas por siempre a nuestro lado, para que nos ayudes a ser fieles y siempre podamos ser agradecidos contigo. Amén.

 
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Publicado por en 31 diciembre 2014 en Reflexiones

 

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Oración: Examina mi corazón

orando

Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Salmo 26:2

Oh Dios mío examina mi corazón, porque los corazones pueden ser engañosos y dados al mal.

El corazón mal guiado se hace perverso, pervertido en sus ideas y egoísta en sus deseos.

Falsamente habla y busca deleitarse en sus pensamientos.

Busca saciar sus placeres y en su debilidad tuerce sus decisiones.

Cámbiame oh Dios, quita de mí la maldad de mi interior.

Sólo Tú conoces lo oculto de mis intenciones, Tú sabes que necesito de ti.

La inteligencia vuelve al corazón orgulloso, la belleza lo vuelve altanero, los logros lo vuelven soberbio y las decepciones lo endurecen.

Mi corazón es un mar inconstante, un oleaje que varía constantemente.

Padre, ayúdame a tener un corazón recto y que busque tu bien, cambia este órgano lleno de iniquidad y conviértalo en un instrumento útil a Ti.

No negaré mis faltas delante de Ti, porque Tú lo sabes todo.

Los susurros de mi alma son oídos por Ti y mis secretos Tú ya los conoces.

Examina hasta lo más profundo de mí y que tu luz alumbre todas mis tinieblas.

Has que mi corazón deje de supurar maldad y sana la obra de tus manos.

El pecado parece atractivo al corazón pero termina hiriéndolo y gastándolo.

Perdona mis faltas y la impiedad de mis pensamientos.

Ayúdame a ser más como Tú, para que entonces mi corazón pueda sanar.

Señor purifica mi corazón y ayúdame a vivir en tu voluntad.

Me asustan los pensamientos de mi alma y oscuras pueden volverse las intenciones del corazón.

Jesús lava mi interior y haz que resplandezca mi corazón.

Dios mío, ayúdame a tener un corazón conforme al tuyo.

Jesús ayúdame a tener un corazón digno de Ti, Amén.

 
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Publicado por en 19 enero 2014 en Oraciones, Reflexiones

 

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El Mesías

mesías

¿Quién creyó en él? Pues no vino como muchos lo esperaban, no se apareció a su nación montado en un caballo blanco ni se les reveló con soldados a su retaguardia.

Al mundo vino humildemente en un pesebre, su hospedaje en la tierra no fue como el de los reyes, pero Rey más grande que Él no lo habrá jamás.

Compró nuestra salvación sin derramar sangre ajena, pero toda su sangre la vertió para lograr nuestra libertad.

Cómo un renuevo que florece ha sido su reinado, empezó con una semilla de pasión, para convertirse ahora en un reino de amor, de paz y de esperanza a todos aquellos que en Él creen y se han refugiado en sus confortantes brazos.

Vivió entre nosotros pero no era de nosotros, se despojó de su gloria y empezó su obra sanando enfermos, liberando demonios, ayudando a los necesitados y predicando las buenas nuevas.

Su mensaje confrontó los corazones orgullosos y escasos de misericordia, y aún en nuestros tiempos muchos cierran sus oídos al fuego que llevan sus palabras.

En verdad Él es la vida, cada una de las marcas en su piel simbolizaron la paz de nuestras almas, nuestra sanidad se logró en los agujeros que causaron enormes clavos en su ser, en las espinas que atravesaron su sien, en los latigazos que tiraron y desgarraron su joven piel, en el dolor extremo que no quiso gritar para demostrarte su amor sin fin.

Él fue castigado por todos nuestros fracasos, Él se obligó a llevar sobre sí mismo nuestros castigos, el dolor que nos correspondía cargar aplastaba sus heridas, su sangre fue vilmente derramada por la nuestra, lágrimas de las cuales Él era indigno de llevar corrieron por sus mejillas, gemidos y suspiros que nos correspondían a nosotros decir, salieron de su boca por amarnos sin medida.

La ansiedad lo agobiaba y el miedo de no poder cumplir con su misión lo sobrecogían, el enfado intentó hacer meollo en sus pensamientos y la tristeza hizo que el tener que soportar aquel dolor fuera muy intenso.

Quizá miró sus manos un instante, estaban rojas, ensangrentadas y severamente lastimadas.

No había nada sano en su piel, su barba arrancada había hecho que su rostro se ensanchara, las gotas de sangre que corrían desde su cabeza a causa de los golpes, las caídas y las espinas le impedían ver bien, sus labios estaban desgarrados y su lengua agonizaba por una gota de agua.

Sin embargo Él era Dios, podía desmenuzar el poder de aquellos que le atormentaban, pudo si quería hacernos pagar lo mismo que le hicimos sufrir, pero no abrió su boca para condenar sino que pidió misericordia por nuestra ignorancia.

Aquella cruz donde Él fue clavado, fue el acto más bello de amor que se haya visto por nosotros pecadores, ese acto gritó amor, esperanza y salvación para todo aquel que cree.

De tal manera nos amó Dios que dio a su hijo unigénito, aquel Verbo de vida, con su último suspiro dijo: Consumado es.

Pero el Padre Celestial que nunca se olvida de sus hijos, lo llenó de gloria y majestad, nuestro Mesías resucitó al tercer día, dándonos a nosotros juntamente la victoria.

Nuestro Mesías nos comprende, Dios no nos deja desamparados, porque Él conoce el rechazo, la soledad, la tristeza, el dolor, la inseguridad y todas aquellas cosas que nosotros atravesamos.

Un solo Mesías, un solo Camino al padre, Jesucristo nuestro Salvador, el hijo de Dios.

Hosanna sea en las alturas y gloria sea al Rey que nos concedió la vida, pues con un acto ha dado paz a los hombres y sanidad a las naciones.

Hoy esas palabras pueden ser una historia más o el comienzo de una nueva vida.

Quiero que usted entienda que Jesús nos amó sabiendo exactamente como somos, se sacrificó sabiendo las veces que fallaríamos o el mal que causaríamos.

Jesús puede ser una piedra de tropiezo o un Mesías que restaure su vida y sané las heridas que carga su corazón.

Hoy lo invito a recordar este hecho, a creer y a vivir una hermosa vida junto a Él.

Bendito sea por siempre mi Mesías, mi amado Cristo y mi gran Salvador. Amén

 
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Publicado por en 3 noviembre 2013 en Reflexiones

 

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La última carta del discípulo amado

epistola

El anciano a Gayo, a quien amo en la verdad ruego para que recibas la última parte de esta carta, sabéis bien que estoy avanzado en años y que mi partida cercana está.

Llevad esta carta a todos nuestros hermanos, porque ya no les hablaré más hasta que nos veamos con Jesucristo, mi amado al cual he deseado verle como cuando estaba con nosotros los doce.

Hijitos míos, bien sé que a la verdad muchos de entre vosotros me llamáis el discípulo amado, yo mismo me referí a así en la carta que dirigí a vosotros, narrando los hechos que vivimos junto a aquel Verbo de vida, los cuales me fueron dictados por el Espíritu Santo.

Creeréis que me llamé así puesto que el Hijo de Dios me amaba mucho, pero yo fui el discípulo amado porque amo al maestro ya que Él me amó primero.

Nosotros dejamos padre, hermanos y hermanas para seguirle, no le negamos nada sino que estuvimos junto a Él durante tres años y medio hasta el día de la traición.

Lloré al verle clavado en aquella cruz, cumplí mi promesa y cuidé a su madre terrenal como si fuera mi propia madre y estuve junto a Él los días hasta que fue tomado al cielo.

Llevo en mi cuerpo las marcas de seguir su excelente Camino, he visto a muchos de mis hermanos partir en mis brazos, a otros he visto siendo apedreados guardando su amor hasta la muerte.

No es que Dios se haya olvidado de nosotros o que estemos desamparados, sino que Dios es amor, y hemos sido llamados hijos de Dios por lo cual también hemos sido hechos partícipes de su aflicción, sabiendo que en el mensaje que ha sido puesto en nuestros corazones ha salido de nuestros labios según el Espíritu Santo nos dio para que hablásemos y muchos sean salvos.

Hijitos, no guardéis ira o rencor en vuestros corazones, gozaos por los que ya partieron y afirmen a los que quedan y guardan la fe de Jesucristo en sus corazones.

Ámense unos a otros, amen incluso a vuestros enemigos, según el maestro nos enseñó a los doce, amen porque eso agrada a Dios, y Dios es el amor.

Vuestra fe sea pura y sabed bien que vencerán al mundo, sean llenos del Espíritu Santo, busquen el conocimiento que os traerá vida eterna, dejad todo y seguidle

El anciano ha vivido muchos años, voy pronto a ver a mi amado, deseo nuevamente recostarme en su pecho, escuchar sus parábolas y reunirme con los otros once los cuales me esperan en su gloria.

Estando en Patmos, prisionero por amor de Jesucristo, testigo fiel y el Todopoderoso, he visto en visiones lo que acontecerá con su amado pueblo, y cómo se escribió así ha de acontecer, estad firmes, guarden sus mandamientos y celebrad con gran gozo pues su venida está próxima.

Gayo saludad a todos de mi parte, pedid encarecidamente que no lloréis mi partida, puesto que mi tristeza a de convertirse en gozo al ver al cordero de Dios y Verbo de vida.

Recordad y aprended del buen pastor, el cual dio su vida por sus ovejas, lean las cartas que yo y otros hemos escrito, leed la carta de Pedro el cual ha sido un amigo fiel, el cual habiendo sido afirmado, llevó el mensaje de nuestro Padre con valentía hasta el momento de su partida, glorificando a nuestro Dios con su muerte, aprended de su ejemplo.

Sean discípulos amados, recuesten sus corazones en el pecho de nuestro Dios, coman del pan de vida y beban su sangre, creed en Él y ríos de agua viva correrán de su interior y entonces alcanzarán misericordia, gracia y favor delante de aquel que es la vida.

Tengo muchas cosas que deciros pero mi tiempo es corto, lo demás ya lo sabéis y lo aprenderéis al leer todo lo escrito.

La paz sea contigo y con todos aquellos que leéis estas palabras, sabed bien que voy dichoso a su presencia y gozoso de mi esfuerzo, las aflicciones de esta carne no se comparan a la gloria que hemos de ver. Amén.

 
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Publicado por en 19 octubre 2013 en Reflexiones

 

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Señor mío

oracion

Señor mío:

Déjame darte mi mejor ofrenda, aunque eso no agrade al resto.

Guarda mi vida de las muchas aguas, porque te agradaste de mí.

Pueda yo estar dispuesto a sacrificar todo y no negarte nada.

Sácame de la cárcel y haz que los sueños que me diste se cumplan.

Has que los mares se abran cuando estas a mi lado.

Sea tu nube la que guíe mi caminar.

Aliméntame con aquel pan del cielo.

Déjame entrar a tu lugar santísimo y permíteme hablar contigo cara a cara.

Derriba los altos muros de mi incredulidad y dureza.

Duplica mis bendiciones porque en ti esperé pacientemente.

Pueda con tu ayuda vencer aquellos gigantes que hacen mi corazón dudar.

Permíteme entrar con danzas y voces de júbilo en tu casa.

Dame sabiduría e inteligencia para gobernar bien mis decisiones.

Llueva fuego del cielo que encienda mi corazón.

Sálvame del hambre de los leones.

Protege mi vida del calor del horno ardiente.

Vean mis ojos tu salvación.

Ayúdame a caminar sobre las aguas cuando me siento hundir.

Enmudece y calla las tormentas que hay en mi vida.

Consuela mi corazón cuando te falle y pregúntame cuanto te amo.

Sé el puerto en el cual pueda mi corazón anclar.

Amén.

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Pensamientos del Espíritu

Piensa en Dios

Tony Xperience

 
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Publicado por en 21 septiembre 2013 en Oraciones, Reflexiones

 

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La inmensidad de Dios

Desde el norte hasta el sur, tu amor es tan grande y nos llena por completo.

Tú inteligencia sobrepasa las galaxias y el universo proclama tu grandeza.

La creación refleja tu Señorío y toda tu creación te alaba.

Nuestras vidas están marcadas por la belleza de tu misericordia y cuan increíble es tu perdón.

Los atardeceres tan diferentes y hermosos reflejan tu gran ingenio.

Las noches estrelladas demuestran que aun en los momentos más oscuros allí estas Tú.

Los amaneceres nos recuerdan que al dormir y al despertarnos sigues por siempre a nuestro lado.

El mar es un vaivén que proclama tu gloria y el gorrión canta para ti.

El silbido del viento es una melodía que exalta tu nombre y tus hijos te adoraremos por siempre.

El mundo gira mientras sale el sol y la luna, y tu amor y tu Señorío son por la eternidad.

Bendito sea el Dios altísimo que nos rescató por su gran misericordia y exaltado sea por Siempre el Dios verdadero cuya grandeza es por los siglos de los siglos Amén.

 
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Publicado por en 19 agosto 2012 en Reflexiones

 

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