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Una muestra del evangelio

leproso

En estos tiempos tan difíciles de mucha confusión quiero narrarles una historia que nos recuerde como es el verdadero evangelio.

Lucas 17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

Jesús estaba entre Samaria y Galilea, pero Samaria era un pueblo que tenía enemistad con los judíos y de seguro para muchos judíos debió ser incómodo estar allí.

Lucas 17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

Según Flavio Josefo (un historiador de la época), él nos cuenta: Lo que atormentaba en esa época a los desdichados era el recuerdo persistente que tenían de sus seres queridos que tenían que dejar atrás cuando los sacerdotes los declaraban inmundos.

Ellos perdían a su familia, su vida normal, vivían solos, estaban heridos, comían y dormían en los peores lugares, eran rechazados, vistos con asco, se convertían en algo que los asustaba.

Quizá aquí nadie tenga lepra pero por algún motivo se siente un marginado, se siente solo, se siente herido, siente que no se halla o que es algo que no quería ser.

Lucas 17:13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

Los leprosos tenían que anunciar su enfermedad, imagínense lo feo y denigrante que sería gritar la enfermedad que padece.

Quizá escuchemos: Tengo gripe, tengo tiroides, tengo depresión, tengo el corazón roto.

Y de que no seríamos capaces con tal de poder ser sanos de aquellas cosas que nos duelen.

Lucas 17:14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Jesús no los sana inmediatamente, pero Él les dice que hacer para ser sanados.

Muchas veces nosotros pensamos que al acercarnos a Dios todo va cambiar en un segundo pero Jesús nos muestra el Camino y mientras caminamos descubrimos que vamos siendo sanados, que nuestros corazones son renovados y que existen los milagros.

Lucas 17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,

Imagínense la alegría de aquella caminata, lo increíble que debió ser dar cada paso y ver como poco a poco eran sanados.

Y uno de ellos dice: Hay que regresar a agradecer, los demás solo están preocupados en sí mismos pero uno prefiere regresar a agradecer a aquel que le dio todo.

Lucas 17:16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

Lucas 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

Uno pensaría que sería uno de los judíos el que regresaría a ver a Jesús, pero es aquel rechazado, el que menos se pensaría el que vuelve a agradecerle.

¿Y Dónde están en las iglesias los ricos, los intelectuales, los que aparentemente deberían estar?

Lucas 17:18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

Lucas 17:19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Noten que él único que realmente fue salvo fue aquel hombre agradecido, fue aquel marginado que cuando encontró un nuevo comienzo decidió tener un encuentro real con Jesús.

Y así es el evangelio, el evangelio es capaz de cambiar y transformar vidas pero la salvación es solo para aquellos agradecidos que quieren conocer y servir a aquel les dio un nuevo comienzo.

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Publicado por en 5 julio 2015 en Enseñanzas, Reflexiones

 

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¿Quién soy yo?

Moises

Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Éxodo 3:11

Moisés se encuentra ante uno de los hechos más increíbles que le podría pasar a un ser humano, Dios mismo ha venido a su encuentro para pedirle que cumpla con la gran e importante misión de liberar a su pueblo.

Ante aquella magnifica visión celestial y aquel llamado, Moisés reacciona con la siguiente pregunta: ¿Quién soy yo…?

La biblia nos narra que Moisés en aquel momento tenía 80 años de edad, había invertido 40 años de su vida con la noble intención de convertirse en un gran hombre y así poder ayudar a sus hermanos los cuales eran tratados como esclavos, su propia madre que había arriesgado su vida para salvarlo y criarlo le había enseñado sus orígenes y él al llegar a esa edad se sentía listo para cumplir su sueño y ayudar a su nación.

Un día al ver a uno de sus hermanos siendo vilmente maltratado decide erradamente tomar venganza y termina matando a un egipcio lo cual provocaría que sea acusado por uno de sus hermanos a los cuales intentó ayudar y ahora debe huir por su vida y abandonar todos sus planes y sueños.

Ahora han pasado 40 años más, él jamás pensaría que aquel sueño que tuvo que abandonar se cumpliría, ha vivido todo este tiempo de seguro reflexionando y lamentándose lo sucedido hace ya tanto tiempo.

Pero ahora Dios mismo se le presenta, tiene una oportunidad para volver a soñar y retomar aquel destino que quedó truncado pero él no se siente preparado para realizarlo.

Dios le está hablando, pero en su mente él solo piensa: Yo soy un asesino, soy un fraude, soy aquel que fue despreciado por su pueblo, soy aquel que no pudo cumplir con las expectativas que tenían los demás en mí. ¿Quién soy yo para poder cumplir esa misión?

Muchas veces en nuestra vida cristiana nos sentimos animados y tenemos grandes expectativas y sueños hasta que llegamos a un punto en donde nos estancamos, puede ser un momento de crisis o algún pecado o error que nos hace pensar que debemos abandonar aquellos sueños y planes que Dios tenía para nosotros.

Pero si hoy estás leyendo esto es porque Dios te quiere usar, Él quiere que vuelvas a soñar y que cumplas aquellos planes que tenía destinados para ti.

Y él respondió: Vé, porque yo estaré contigoÉxodo 3:12

Dios no le da la razón a los miedos o dudas de Moisés, por el contrario le dice que Él lo va a acompañar, el amor de Dios es tan grande que Él no mira nuestro pasado, Él te ama y si tú le buscas, Él te usará y te acompañará hasta que logres cumplir tu destino.

No busques más pretextos o excusas y escucha el llamado de Dios.

 
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Publicado por en 23 noviembre 2014 en Reflexiones

 

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