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Pueblo de Dios

cristianos

Los cristianos somos aquellos que hemos sido capaces de negarnos a nosotros mismos por seguir a aquel que nos compró por amor.

Nos sentimos como errantes y forasteros en un mundo hostil y cada vez más decadente, no conocemos patria en este mundo porque somos parte de una nación celestial.

Muchas veces incomprendidos y tratados como fanáticos, pero siendo parte de un linaje santo y un real sacerdocio.

Porque un pueblo como el nuestro nunca se ha visto antes y el mundo es indigno de nosotros.

Porque por fe movemos cada día montañas de dudas, de miedo y de rencor.

Hemos escogido el Camino del amor perfecto y a pesar de los obstáculos que se levantan saldremos victoriosos.

Podemos estar atribulados pero no angustiados; en apuros pero no desesperados; perseguidos pero no desamparados y derribados pero jamás destruidos.

Teniendo que soportar desde el comienzo vituperios, apedreamientos, azotes, prisiones, torturas o persecuciones.

Pero por la misericordia del Santo que nos escogió, el evangelio jamás se ha detenido, ni habrá quien pueda callar las voces de sus santos.

No hay prisión que pueda acallar la fe, ni captores que puedan encadenar el amor.

Y aun en estos tiempos somos despreciados por nuestra fe y muchos son vilmente convertidos en mártires.

Podríamos estar en peligro y verían en nuestros rostros el terror de la muerte pero nuestras miradas estarían llenas de misericordia y piedad por nuestros captores.

Somos capaces de dar la vida por la fe y amor a Dios y aunque nuestras almas griten ¡Libérennos! nuestros corazones gritarían ¡Perdónalos!

Tal contrariedad solo puede existir en nosotros, porque el amor que sentimos es mayor que cualquier emoción pasajera.

Oh pueblo mío y hermosa familia en Cristo, no olvidemos que aunque el mal se levante contra nosotros, nuestra redención está cercana.

Nos reuniremos pronto con aquel a quien hemos amado sin haberle visto y en su Reino eterno moraremos por siempre dichosos.

Amado Jesús ayúdanos a mantenernos firmes, que pueda nuestra fe ser más fuerte que nuestras dudas, que la paciencia venza nuestra ansiedad y que Tu amor derramado en nuestros corazones venza cualquier miedo.

Santo Dios ayúdanos cada día a ser aquel pueblo que conquistará la vida eterna y ayúdanos a llevar en nuestros cuerpos las marcas de tu fiel amor.

Gracias amado Dios porque sin merecerlo diste tu vida para hacernos hijos tuyos y herederos de la vida eterna.

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Para mí

pensativo

Para mí solo quiero eternidad, solo quiero sentir que hay algo más en la vida que dinero, posesiones, fracasos, mentiras o malos deseos.

Para mí solo quiero tu verdad, quiero creer en cada uno de tus palabras, quiero tener fe plena en Ti.

Aléjame de este mundo que contamina, aléjame de esta corrupción, tómame y llévame contigo.

Para mí solo quiero Tu luz, quiero que alumbres mis pasos al caminar en la vida, quiero que resplandezcas en mis noches oscuras.

Para mí quiero tus planes, quiero vivir el destino que me preparaste, quiero confiar en que tienes un gran plan para mí.

Aléjame de mis errores que son muchos, aléjame de las dudas, tómame y llévame contigo.

Para mí solo quiero tus mandamientos, quiero ser guiado por tus palabras, quiero tener la fuerza para obedecerte en todo.

Para mí solo quiero tu vida, quiero confiar en tu sinceridad, en tu forma invariable de ser, amar la pureza de tu corazón.

Aléjame de este odio que intenta dominar, aléjame de la oscuridad, tómame y llévame contigo.

Para mí solo quiero que seas mi Señor, quiero que seas mi decisión, que te conviertas en lo más esencial de mi día.

Para mí solo quiero que seas mi primer amor, quiero que seas cada latido de mí ser, amarte solo a ti Jesús.

Aléjame de lo mortal, aléjame de todo aquello que me daña, tómame y llévame contigo.

Aléjame de mi mismo, aléjame de mi egoísmo, tómame y llévame contigo.

Tómame y llévame muy lejos, tan lejos que solo pueda anhelar que Tú seas todo para mí.

Escoge la vida

noche estrellada

Deuteronomio 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

De este versículo aprendemos dos cosas muy importantes:

1. El cristianismo es una decisión.

2. Escoger el cristianismo es tan importante como la vida misma.

El gran problema es que muchas veces no escogemos lo correcto o pensamos que podamos vivir escogiendo a medias y saltearnos una decisión tan importante.

¿Qué sucede si escogemos mal? ¿Por qué es tan importante esta decisión?

¿Cuantos han escuchado hablar de Vicent Van Gogh? Es conocido por pintar la obra: La Noche Estrellada.

Vincent Van Gogh fue un pintor que nació en el año en 1853, era hijo de pastores protestantes y murió en el año de 1890 a la edad de treinta y siete años.

Desde pequeño conoció de Dios pero nunca le sirvió de verdad, trató muchas veces de ser cristiano pero siempre fracasaba en sus intentos.

Sabemos eso por las cartas que le mandaba a su hermano contándole de sus continuos rechazos amorosos, de sus fracasos como artista y porque siempre ponían en primer lugar el arte el cual era el talento que Dios le dio.

Años después cuando pintó la obra que lo haría famoso, se encontraba en un manicomio víctima de la depresión y la locura, contaba en sus cartas que él pensaba que su vida no tenía sentido y que era un fracasado.

Una tarde cansado del rechazo, de los miedos y dudas se disparó en el pecho y murió dos días después.

Cuando les cuento esto no significa que si no siguen a Dios se van a suicidar o que terminaran locos, sino que una vida sin Dios siempre se sentirá vacía y carente de sentido.

Existe una gran diferencia entre ver el Camino y caminar en Él, existe una gran diferencia entre escuchar de Dios y conocerlo realmente.

Cuando tenía veinte años sentía aquel vacío que muchos sienten, sentía que mi vida no tenía un propósito y no tenía un porque vivir, había escuchado mucho de Dios en todos esos años pero ese día me propuse conocerlo y darle toda mi vida, vencer mis miedos y conocerlo realmente.

Hace poco me preguntaron: ¿Qué es la santidad?

Para mí la santidad es escoger a Dios en todo tiempo, aún por encima de nosotros mismos, porque su lado podemos conocer la verdadera vida.

Hoy tenemos la oportunidad de escoger, escojamos la vida.

Eres para mí

buscar a Dios

Cada vez que me despierto Tú eres el cielo que me deslumbra al levantarme.

Cuando me hallo perdido Tú eres la luz que guía mi Camino.

Muchas veces me siento cansado pero Tú eres la fuerza que me levanta cada mañana.

Al sentirme triste, Tú eres la sonrisa que expresa mi rostro.

La monotonía intenta frenarme pero Tú eres la auténtica pasión de mi alma.

En todo tiempo puedo recordar que Tú eres aquel que llena de bendiciones mi día.

Por eso siempre serás digno de Gloria y reconozco que separado de tu grandeza nada puedo hacer.

Cada vez que la frialdad del resto me hiere recuerdo que Tú eres el fuego que me llena de vida.

Cuando la noche llega puedo confiar en que Tú eres mi refugio al oscurecer.

Muchas veces me siento cansado pero Tú eres el coraje que me impide rendirme.

Al sentirme cansado descubro que Tú eres mi guarda que me protege al descansar.

La ira intenta hallar cabida en mi interior pero Tú eres la más sublime esencia del amor.

En todo tiempo cuando la duda me combata recordaré que Tú eres la base de mi fe.

Por eso siempre serás exaltado y junto a Ti todo lo puedo porque Tú me fortalecerás.

Cada vez que la depresión intente agotarme sabré que Tú eres el gozo que multiplica mis fuerzas.

Cuando el dolor intente hacerme desistir recordaré que Tú eres el único sustento de mi corazón.

Muchas veces las fuerzas se acaban pero Tú eres el que me rejuvenece como águila.

Al sentir que mi cuerpo desea rendirse sabré que Tú eres aquel que da vigor a mis huesos.

La maldad intenta encadenarme pero Tú eres el libertador de mi alma.

En todo tiempo sé que solo Tú eres lo que da aliento a mi ser.

Tú serás por siempre enaltecido por tus hijos y admito que por la eternidad eres el todo para mí.

Cuando veo los cielos

firmamento

Salmos 8:3-4 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Cuando veo los cielos no puedo evitar sentirme tan pequeño y pienso en lo mucho que me falta por conocerte.

Al levantar la vista y mirar aquel hermoso manto celeste, no puedo dejar de sentir paz y soñar con verte pronto.

He contemplado amaneceres tan preciosos que jamás podría dudar de la existencia de Dios.

He visto atardeceres tan bellos y me imagino a Ti escogiendo los tonos adecuados para pintar en los aires aquella hermosa obra.

Me he sentado solo en las noches, mirando con fascinación las estrellas admirando tu gran ingenio y creatividad.

Yo sé que eres Tú, Dios esa es tu forma de decirnos que nos amas.

He aprendido que en cada amanecer nos dices que sigues con nosotros y que cada día son nuevas tus misericordias.

En cada atardecer puedo sentir tu gran amor embargándome como si abrazaras mi corazón.

En las noches puedo apreciar como la luz de una aparente pequeña estrella puede vencer la más terrible oscuridad.

Yo sé que eres Tú, diseñando todo para decirnos que nos amas.

Cada día al levantarme puedo confiar que sin importar que no salga el sol, tu siempre me acompañarás.

No hay tarde en que pueda dudar que a pesar de todos los cambios Tú sigas teniendo el control de todas las cosas.

Al caer la noche me doy cuenta que aún en la oscuridad no debo temer porque Tú me acompañas.

Yo sé que eres Tú, orquestando el universo para decirnos que nos amas.

Cuando veo los cielos no puedo evitar maravillarme y soñar con todas aquellas cosas que me faltan descubrir de Ti.

Al levantar la vista y mirar aquel hermoso manto celeste, no puedo dejar de experimentar tanta paz y sentirme verdaderamente amado por conocerte.

Saldrás de la cárcel

José había sido traicionado ya dos veces, la primera vez fue alejado de su padre debido a que sus hermanos lo vendieron como esclavo y la segunda vez se debió a que a pesar de todo su esfuerzo por servir con excelencia a su patrón Potifar, esto no impediría que este no le creyera cuando su esposa mintió y ahora lo mandarían a la cárcel.

José era solo un joven, no era perfecto y los golpes que había sufrido eran muy duros. La vida no parecía sonreírle y la suerte parecía ser ajena a él.

Imagínense aquella escena, un joven inocente siendo llevado a rastras hacia una prisión, es imposible no creer que durante el trayecto no gritara: ¡Soy inocente! ¡No me arresten! ¡Se han equivocado!

Aquel joven es arrojado hacia una celda fría y oscura, un poco de paja será ahora su cama y una gran roca su almohada.

jose en la carcel

José se ha pasado toda la vida haciendo lo correcto, esforzándose por ser un buen hijo, siendo excelente con Potifar, pero él no recibe recompensas y cada vez parece encontrarse peor.

Sus gritos se escuchan en toda la cárcel: ¡Déjenme salir! ¡Se han equivocado!

Pronto se da cuenta que gritar no resuelve nada, se encuentra totalmente solo sin nadie que pueda ayudarlo o defenderlo.

El miedo es tan grande que no puede permanecer de pie, sus lágrimas corren por su rostro y sus manos comienzan a temblar. Los sueños que tenía de niño parecen lejanos, el poder ver a su padre con vida pareciera que es imposible.

Pero aquel joven lejos de darse por vencido hace una oración, recuerda las historias de Abraham de como espero cien años para que naciera su hijo Isaac, recuerda como Isaac se hizo rico sembrando en plena crisis, recuerda como su padre Israel río después del tardío encuentro con su hermano.

A pesar de las dudas, de los problemas y las circunstancias aquel joven ve nacer la esperanza en su corazón y aunque se encuentra solo en aquella prisión, él puede sentir el cálido abrazo de Dios acogiendo su corazón, llenándolo de fe y diciéndole: Tú vas a salir de la cárcel.

Al llegar la mañana aquel joven sonríe y trabaja de la misma forma como lo había hecho antes, con excelencia y sinceridad.

José era un chico inteligente, gentil y esperanzador, los jefes de la cárcel notaron algo valioso en él y deciden ponerlo a cargo de la prisión, él no quiere ser jefe, él quiere salir de allí pero eso no impide que cumpla su labor con la misma excelencia de siempre.

Los años pasan, no fue fácil soportar estar en aquel lugar, no ha sido fácil crecer, ni mantener la fe pero él sigue de pie confiando en que Dios lo sacará de allí.

Y el día llega y José es llamado por el faraón, ese día José reirá como nunca, todo su pasado fue una práctica para poder lograr sus sueños, Dios tardó pero nunca lo olvidó y jamás lo abandonó.

No importa que pruebas estés pasando o en donde te encuentres, no pierdas la fe, Dios te sacará de esa cárcel y te llevará a cumplir tus sueños.

Sé cómo José, sé excelente y no pierdas la fe, no te rindas porque Dios te está abrazando y te está diciendo tú saldrás de esa situación, tú saldrás de esa cárcel y haré algo grande contigo.

jose 2

Él nos amó primero

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19

discipulo amadoCuando leemos éste versículo, es normal comenzar a hacer una lista de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros, no solo desde el momento en que lo conocimos o entró a nuestro corazón, sino desde antes de eso y en especial en el aquel momento en el que nuestro Salvador dio su vida en la cruz por amor de nosotros.

Ahora pongámonos en el lugar del autor de aquel versículo, él fue uno de los doce discípulos que acompañó a Jesús durante los tres años y medio que duró su ministerio y además fue el único de los doce que presenció su pasión.

Por lo tanto si existió una persona que realmente entendió el amor que Jesús tiene hacia nosotros ese debió haber sido el discípulo amado.

Usemos nuestra imaginación y transportémonos a aquel momento en que la vida de aquel discípulo cambiaría drásticamente.

Para él, no había sido una noche normal, había tenido una cena junto a los once y su Maestro, pero esta vez Jesús había hablado acerca de traiciones, de su muerte, de una resurrección y después de eso se fueron a orar, pero él notó algo extraño en la oración de su Maestro, una intensidad como la que nunca antes le había visto.

De pronto todo cambió, Judas uno de los doce aparece con un sequito de soldados armados, y en ese instante todos sus miedos parecían volverse realidad, tras varios sucesos y para lo que para él debió haber sido una eternidad, los guardias logran llevarse a su Maestro.

Nueve de los discípulos van a refugiarse, Pedro no aparece, Judas se rumorea muerto y él está en duda sobre si seguir a los otros o permanecer al lado de su Mesías.

Llega el momento de duda, es normal que sintiera miedo porque seguir a su maestro significaba poner en riesgo su vida, sufrir burlas, el desprecio del pueblo y además tendría que ver sufrir a la persona que más ama.

Miles de cosas deben haber pasado por su mente, hasta que se pregunta: ¿Por qué lo hago?

Entonces debe haber recordado, como el mismo Juan nos relata en su evangelio:

· Su primer encuentro con Jesús.

· La conversación de Jesús con Nicodemo.

· El encuentro de Jesús con la mujer Samaritana.

· Los numerosos milagros.

· La alimentación de los cinco mil.

· La vez en que Jesús le perdonó la vida a una mujer adúltera.

· La resurrección de Lázaro.

· Sus numerosas parábolas y enseñanzas.

Y todos esos actos decían una sola cosa: Amor.

En ese momento Juan decide alejarse de los otros y permanecer al lado de aquella persona que había cambiado su vida, aquel maestro que le dio un propósito y de aquel amigo que le permitía recostarse en su pecho.

Juan nos enseña que un verdadero discípulo amado permanece fiel hasta la cruz y se queda hasta el final sin importar lo que acontezca.

Nos enseña a comprender la inmensidad del amor de su Señor y que él amor sincero hace lo correcto aunque duela, porque para él no debió ser fácil ver los latigazos y las torturas que debió soportar su amado, pero su amor sincero era más fuerte que la tristeza o el enojo.

Nos enseña que para seguir a Jesús debemos ser valientes y osados, estar dispuestos a darlo todo por seguirle.

No puedo imaginarme su lloro al verle en la cruz o al ver sus manos manchadas con su sangre, pero tampoco me imagino su felicidad al verle resucitado y su gozo al recostarse otra vez en su pecho.

Cada vez que leamos nuevamente aquel versículo recordemos que el amor hacia Dios se debe demostrar cómo nos lo enseñó aquel discípulo amado.