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REFORMADORES: MARTÍN LUTERO PARTE I

En 1501, a los 18 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt, recibió el apodo de El filósofo, ​ por deseo de su padre, se inscribió en la Facultad de Derecho de esta universidad.

Según se cree todo cambiaría durante una tormenta eléctrica en 1505, mientras regresaba de una visita a la casa de sus padres un rayo cayó muy cerca de él, esto provocó que, al estar agradecido de seguir con vida renunciara a su carrera y decidió ser monje, en 1507 fue ordenado monje agustino.

Comenzó a estudiar teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512 y se convirtió en profesor. En 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando a su cargo once monasterios.

Durante su vida en el monasterio se empeñó estrictamente en realizar buenas obras con el fin de complacer a Dios y servir a los demás. Su vida se complicó cuando se dedicó con mucha intensidad al ayuno pasando hasta días sin comer o tomar agua, a las largas horas en oración, confesiones constantes en dónde cansaba a sus oyentes y al peregrinaje.

En 1510 partió emocionado a Roma, pero lejos de ayudarle en su búsqueda espiritual, tuvo para él el efecto contrario al percatarse de la frivolidad, mundanalidad y sobre todo la corrupción que existía alrededor de la adoración de reliquias o el negocio por los cobros por indulgencias.

Durante su época como profesor estudió el griego y el hebreo, conocimientos que luego emplearía para la traducción de la Biblia. También estudió las cartas del apóstol Pablo, con lo cual entendería que el hombre encuentra su justificación solo en la gracia de Dios, lo cual trajo paz a su vida.

En 1517 en la Basílica de San Pedro, Lutero redactó y clavó valientemente en sus puertas las “Noventa y cinco tesis” Pronto serían impresas bajo el título “Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias”. Lutero también fue autor de numerosos escritos y críticas contra Roma, además de varios estudios bíblicos y la traducción de la biblia al alemán.

La Iglesia romana hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de aquellas ideas, negándose a hacerlo remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón, por lo cual a pesar de ser condenado y excomulgado por el papa León X, fue apoyado por las máximas autoridades de Alemania. El 10 de diciembre de 1520, Lutero echó al fuego la bula papal que lo condenaba como hereje, lo cual iniciaría un movimiento que provocaría una reforma en muchas partes de Europa.

Continuó predicando y luchando por la reforma aún a costa de la terrible persecución en su contra hasta el final de su vida. A menudo se desmayaba por el agotamiento, era tanta su pasión que la última vez que subió al púlpito fue el 14 de febrero de 1546, pocos días antes de morir.

BIOGRAFÍA:

· Nació el 10 de noviembre de 1483 en Alemania y murió el 1546.

· Su traducción de la Biblia al alemán ayudó a la creación del Alemán Moderno.

· La biblia de Lutero fue el primer libro impreso de circulación masiva.

FRASE: “Yo predico como si Cristo fuese crucificado ayer, resucitó hoy y fuese a volver mañana”

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LA PRESCIENCIA DE DIOS

1Pedro 1:2 Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

(NTV) Dios Padre los conocía y los eligió desde hace mucho tiempo, y su Espíritu los ha hecho santos. Como resultado, ustedes lo obedecieron y fueron limpiados por la sangre de Jesucristo. Que Dios les conceda cada vez más gracia y paz.

Que hermoso poder darnos cuenta que Dios nos escogió, Él sabía con mucha anticipación cómo éramos, sabía de nuestra necesidad de amor, que necesitábamos ser libres de la culpa y de las cadenas del pecado, y en su eterna gracia nos dio su inmerecido perdón.

Aquel designio no termino al escogernos, sino que lo estamos viviendo cada día, somos parte de un plan divino orquestado por nuestro Padre Celestial, hemos sido llamados a servirle, hemos sido escogidos para vivir una vida santa y para un destino glorioso y lleno de esperanza.

Muchos pensamos que en los días de prueba o aquellos tiempos en los que nos encontramos en el horno de fuego Dios está lejos de nosotros, pero es todo lo contrario; no nos damos cuenta que todo es parte de aquel plan divino diseñado para moldearnos y llevarnos a cumplir nuestro propósito.

Otra versión el mismo versículo nos enseña: (BLPH) A ustedes, objeto del designio amoroso de Dios Padre y consagrados por medio del Espíritu para que obedezcan a Jesucristo y sean purificados con su sangre, les deseo gracia y paz en abundancia.

Es un designio de amor, si entendiéramos cuánto Dios nos ama y que nos desea celosamente nos daríamos cuenta que a pesar de nuestras fallas y limitaciones Él quiere llevarnos de gloria en gloria y de poder en poder, pero para que podamos llegar ese nivel necesita capacitarnos y prepararnos.

  • Aquel pozo vacío fue el comienzo de la preparación de José para que pueda convertirse en el segundo hombre más poderoso de Egipto
  • Los 40 años que pasó Moisés siendo pastor de ovejas comenzaron a volver su alma cada vez más mansa.
  • La persecución que sufrió David por parte de Saúl fue el entrenamiento que el necesitaba para que pudiera convertirse en rey.
  • Cada prueba que soportó Job probaron su corazón y lo volvieron capaz de recibir las bendiciones que Dios ya tenía preparada para él.
  • Cada una de las persecuciones y pruebas que soportó el apóstol Pablo lo capacitó para que pueda regalarnos sus hermosas epístolas y lo volvieron cada vez en un mejor hombre de Dios.

Necesitamos creer y mantener en nuestros corazones la firme convicción de que somos muy amados por Dios y que Él nunca nos abandona, tener fe de que todo nos está ayudando para nuestro bien, que no existe un mal día, sino que si estamos bien delante de Él podemos estar plenamente convencidos de que al final nos irá bien.

DEUDA DE AMOR

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Romanos 13:8

(Biblia Lenguaje Sencillo) No le deban nada a nadie. La única deuda que deben tener es la de amarse unos a otros. El que ama a los demás ya ha cumplido con todo lo que la ley exige.

Jesús pagó con su vida nuestro rescate, en la cruz fueron clavadas nuestras faltas, nuestras enfermedades, nuestros pecados y el castigo eterno que nosotros merecíamos llevar.

Gratuitamente todos nosotros podemos obtener el regalo inmenso de la salvación, aquella inmerecida gracia con la cual podemos acercarnos nuevamente al Padre Celestial y aquel amor sublime que nos ama sin pedirnos nada a cambio.

Sin embargo, la biblia nos habla acerca de una deuda que debemos tener y es la de amar, Dios quiere que sus hijos aprendan a amar con el mismo amor que Él nos tiene, que tengamos un amor ágape, un amor genuino que sepa dar sin pedir.

Mateo 22:37-40 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

El apóstol Pablo, un hombre que había hecho grandes obras para Dios, que predicó el evangelio arriesgando su propia vida y que fue uno de los hombres que más contribuyó a la iglesia, nos escribió el 1 Corintios 13, que ninguna obra hecha por más grande que sea si no fue por amor de nada vale, que sin importar cuanto hagamos si no tenemos amor nada somos.

Necesitamos un toque de amor en nuestras vidas, cada día debemos ir a la fuente de amor ágape que es Dios y permitirle que transforme nuestros corazones, dejar que su amor sea derramado en todo lo que hacemos para que así podamos brindar amor a los demás.

Vivimos en un tiempo en donde el amor genuino es escaso, necesitamos llevar amor a las calles, a nuestros trabajos, a nuestros centros de estudio, a nuestras casas y a la iglesia.

Podemos ser instrumentos que lleven el amor de Dios a tantas personas que lo necesitan, a cada rincón oscuro en donde solo hay tristeza y depresión, porque el amor de Dios transforma vidas, restaura corazones y sana el alma.

Pague su deuda de amor todos los días, con cada persona que tiene alrededor, sea un ejemplo de lo que el amor genuino de Dios puede hacer en la vida de una persona y nunca olvide que tiene un Padre en los cielos que lo ama con un amor indescriptible porque Él es el amor.

REAVIVEMOS EL FUEGO

Levítico 6:12-13 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

El enemigo desea que el altar de nuestros corazones se apague, nos hace distraernos con obligaciones, nos tienta continuamente o nos llena de preocupaciones para que olvidemos nuestra pasión y comunión con Dios.

Apocalipsis 1:6 1Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

La biblia nos enseña que Dios nos escogió para que le seamos sacerdotes, por lo tanto, debemos procurar cumplir y ser dignos de aquel del llamado divino, encendiendo continuamente el fuego en nuestros corazones.

Debemos tener un encuentro diario con nuestro Padre Celestial, un momento de comunión en donde solo estemos nosotros y Él, no puede pasar un día en que no estemos conectados con Jesús.

Todos los días es necesario que leamos la biblia:

· Para que nuestra fe vaya en aumento. (Romanos 10:17)

· Para que recibamos el Rhema de Dios. (Hebreos 4:12)

· Para que conozcamos la voluntad de Dios: (Salmo 119:15)

· Es nuestro alimento espiritual. (Mateo 4:4)

· Para que seamos consolados. (Romanos 15:4)

· Para que obtengamos sabiduría. (Proverbios 2:6)

· Para que seamos bienaventurados. (Samos 1:1-2)

· Para que conozcamos más de Dios.

Cada día debemos orar:

· Para que recibamos respuesta de Dios. (Jeremías 33:3)

· Para que podamos interceder por los demás. (Ezequiel 22:30)

· Para cumplir el mandato de Dios. (1 Tesalonicenses 5:16)

· Para elevar nuestro clamor. (Salmo 22:7)

· Para alabar a Dios. (Salmo 116:17)

· Para pedir perdón por nuestros pecados. (Salmo 86:5)

· Para alcanzar misericordia y gracia. (Hebreos 4:16)

· Para que podamos tener una conversación íntima con Dios.

Es tiempo de volver a nuestro primer amor, Dios nos ama y quiere que sus hijos le busquen con un corazón sincero y amoroso, quiere que su pueblo sea bendecido cuando deja a un lado su egoísmo y procura llenar el tabernáculo de su corazón con el fuego de su Espíritu.

Job 22:23-28 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción;

Tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ofir;

El Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata en abundancia.

Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás a Dios tu rostro.

Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos.

Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá luz.

SUBLIME GRACIA

Efesios 2:4-5 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)…

John Newton nació en Londres el 24 de julio de 1725. Su padre fue un capitán, su madre una cristiana devota, dándose cuenta que la enfermedad que la aquejaba pronto iba a terminar con su vida, decidió enseñarle a su hijo a conocer la Biblia a muy temprana edad. Tras la muerte de su madre, con solo once años, se fue a la mar con su padre e hizo viajes con él antes de que éste se jubilase.

Sublime gracia del Señor, Que a mí, vil pecador, salvó, Fui ciego, mas hoy miro yo, Perdido y Él me halló…

En 1744 John decidió alistarse en la armada, pero, las condiciones a bordo eran intolerables y desertó. Como desertor, fue azotado terriblemente frente a todos. A petición propia, se enroló en un barco negrero, y tras una crisis se vendió a sí mismo en manos de una mujer esclava, la cual lo tenía bajo la mesa, donde vivía de migajas hasta que fue rescatado por un amigo de su padre.

Su gracia me enseñó a temer, Mis dudas ahuyentó, ¡Oh, cuán precioso fue a mi ser, La primera vez que creí!

Finalmente, John Newton se convirtió en capitán de su propia nave, llegando a ser reconocido como uno de los más temibles y despreciables traficantes de esclavos en su época, siendo odiado por su propia tripulación. En una ocasión, estando ebrio cayo por la borda, pero sus hombres tiraron un arpón que se clavó en su cadera y tiraron de la cuerda para salvarlo, John Newton cojeó por el resto de su vida.

En los peligros o aflicción, Que yo he tenido aquí, Su gracia siempre me libró, Y me guiará a casa.

Un día regresando de un viaje, mientras estaba tratando de dirigir el barco a través de una violenta tormenta, cuando todo parecía perdido y el buque seguramente zozobraría, exclamó: “Señor, ten misericordia de nosotros”. Más tarde ya a salvo comenzó a creer que Dios se había hecho presente y que la gracia de Dios había actuado. Newton dejó su vida de traficante de esclavos para volverse inspector de las mareas en donde conoció a George Whitefield, y se convirtió en su discípulo hasta volverse ministro.

El Señor me ha prometido bien. Su palabra es mi esperanza segura; Él será mi escudo y mi porción mientras viva…

Además de su labor pastoral, compuso muchos himnos siendo el más hermoso y por el cual más se le recuerda, Amazing Grace “Sublime gracia” en español, siendo una de las canciones cristianas más escuchadas en la historia. Newton también realizó una abnegada defensa en contra de la esclavitud. Vivió para poder ver el día cuando el decreto para abolir la esclavitud fue aprobado por las dos cámaras del parlamento inglés.

Su vida nos deja una enorme enseñanza, desde el amor de una madre que sembró en su hijo la palabra de Dios y de como Cristo es capaz de transformar hasta el más vil pecador hasta convertirlo en una persona completamente nueva que fue de enorme bendición para la sociedad y el cuerpo de Cristo.

Y cuando en Sión por siglos mil, Brillando esté cual sol, Yo cantaré por siempre allí, Su amor que me salvó.

Le invito a escuchar el hermoso himno:

Siervos inútiles

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Yo siempre tuve un problema con el siguiente versículo de la biblia, creía que estaba mal escrito o hubo un problema de redacción celestial, pero tras estudiarlo nuevamente y recordar muchos sucesos en mi vida, pude comprender su significado.

Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. Lucas 17:10

En la vida real si nuestro padre nos dijera: Barre tal lugar, y usted lo hace, y luego de que lo hace le dice: Eres un inútil por barrerlo… Yo creo que hasta el más santo de nosotros se enojaría con su padre.

O si su jefe le dice: Has tal labor, y usted lo hace, y tras hacerlo le dice: Eres un inútil por hacerlo… Entonces creo que habría otro despedido en la empresa.

Pero en la biblia, Dios nos llama inútiles por hacer lo que Él nos pidió que hiciéramos, y yo encontré tres razones por las que sí somos inútiles:

Somos inútiles porque no podemos hacerlo solos.

A veces la vida golpea muy fuerte, pasamos situaciones muy duras que nos hacen caer, muchas personas no son capaces de soportar las duras tormentas de la vida, y es entonces tras pasar por esos momentos que nos damos cuenta que necesitamos la ayuda de Dios, que es su amor y su enorme gracia la que nos sostiene día tras día.

Somos inútiles porque vamos a fallarle y Él lo sabe.

¿Usted tendría una relación con una persona que le sería infiel o haría una sociedad con un socio que lo fuera a traicionar? Sé que la respuesta es no, pero Dios a pesar de conocernos muy bien, de saber que íbamos a renegar de Él, de saber que íbamos a caer, que vamos a dejarlo, que por momentos lo vamos a olvidar, a pesar de todo, Él nos amó y nos rescató por su gran amor. Somos inútiles porque nada podrá alcanzar lo que Él hizo por nosotros.

Somos inútiles porque nada podrá alcanzar lo que Él hizo por nosotros

Nunca seremos capaces de pagar el enorme sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz, el pagó un enorme precio por nosotros, sufrió hasta lo máximo porque nos amó, porque cuando daba cada paso y sufría cada latigazo, Él pensaba en ti.

Siempre digo que lo bueno de Dios es que a pesar de que le falle, cada vez que voy donde Él, siempre encuentro un abrazo y su voz diciéndome: Te amo.

Debemos ser siervos que a pesar de todo logren hacer lo que Dios nos encomendó.

Dios sabe lo inútil que puedo ser, Él sabe las muchas veces que le fallé y que puedo fallar, sabe mis defectos, mis debilidades pero a pesar de todo Él me escogió, y por eso le amo y le seguiré hasta el final de mis días.

Dios de toda gracia

Pedro

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 1Pedro 5:10

Imagínense al apóstol Pedro sentado redactando esta carta, Él ya es mayor y ciertamente han pasado muchos años desde que vio al Maestro por última vez, pero sus recuerdos siguen intactos, Él nunca ha olvidado los acontecimientos que lo hicieron cambiar.

Mientras escribe de seguro recuerda lo ocurrido en aquella noche, cuando su Maestro le dijo que sería crucificado y que ellos lo traicionarían.

Recordaría su vehemencia al responder, sin pensar le dijo a que lo seguiría hasta la muerte.

Recordaría que el Dios de toda gracia sabiendo lo que pasaría, le respondió sin enojo que esa misma noche antes de que el gallo cantara, él ya lo habría negado tres veces.

Pedro de seguro escribiría acerca de padecer recordando lo ocurrido tantos años atrás, Él padeció en aquella noche, al sentir miedo de verse rodeado por soldados romanos, sintió enojo cuando vio que se llevaban a su Señor encadenado, sintió desesperación cuando lo acusaban de haber estado con Jesús, sintió remordimiento cuando sus labios pronunciaron blasfemias, sintió vergüenza cuando su mirada se cruzó con la de su Maestro, sintió dolor cuando lloró amargamente arrepentido.

Pedro de seguro con lágrimas en los ojos estaría recordando cuando el Maestro tiempo después sentados los dos al calor de una pequeña zarza, tras un gran milagro le preguntaba si lo amaba.

Pedro mientras lo escuchaba y veía su mirada llena de amor, podía leer el mensaje entre líneas, El Dios de toda gracia le estaba diciendo: Pedro yo sí te amo, ¿Me amas Tú? Y al decírselo tres veces entendió que Él ya lo había perdonado por negarle.

Pedro padeció pero Él entendió que todo eso era necesario para que fuera perfeccionado, afirmado, fortalecido y establecido en la fe y el amor de Dios.

Años más adelante la historia nos relata que aquel Pedro que una vez negó a Jesús y que tras muchos años después nos escribió aquel versículo, prefirió morir crucificado antes que volver a negar a su Maestro y al Señor que lo amaba y que lo había perdonado.

Quizá acabas de fallarle a Dios y sientas que no mereces seguirle, pero hoy Dios al igual que a Pedro, te está preguntando: ¿Me amas?

Si amas a Dios arrepiéntete y vuelve a sus brazos porque Él todavía te sigue amando, el Dios de toda gracia no está molesto contigo, Él quiere perdonarte y ayudarte a ser mejor.

Y es por ese amor tan grande es que siempre diremos: A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 1Pedro 5:11