Archivo de la etiqueta: horno

No perder la fe

pacienciaEstoy cansado, mis fuerzas se agotan y me siento perdido en el desierto, cansado de tanto calor en este horno mientras lucho por no perder la fe y seguir esperando tu respuesta.

Es muy difícil guardar la fe cuando todo sale mal, pero no me atrevo a perderla porque eso es lo único que me mantiene vivo.

Me molesta ver como los malos parecen triunfar pero me repito a mí mismo aquel salmo, teniendo fe de que eso solo es temporal y que al final los que creen prevalecerán.

Es duro esperar cuando la razón desespera, cuando crees haber intentado todo lo posible pero aun así nada parece cambiar.

La fe es creer aunque nuestros ojos no vean diferencia, es tener la certeza de que aquello que esperas sucederá a pesar de todo.

Las penas se juntan, las decepciones se acumulan, nuestros intentos se derrumban pero al final yo quiero ser como Job y creer que me escucharás y me recompensarás por mi paciencia.

Los días pasan, los minutos torturan, los errores por intentar cumplir nuestros sueños se hacen presentes, pero yo prefiero ser como Abraham y mantener la fe y reírme al ver nacer mi sueño.

Hay momentos en que todos se levantan en nuestra contra, como si fuéramos culpables por intentar hacer lo correcto pero yo prefiero ser como David y luchar contra gigantes hasta que tu llamado se cumpla.

Habrá momentos en que sienta que todo parece tan injusto y en donde las pruebas parezcan muchas pero yo prefiero ser como José y mantenerme fiel para ver mi sueño cumplirse.

Dios no te olvides de mí, porque aquí sigo yo manteniendo mi puesto, luchando por no retroceder, creyendo en Ti porque mi corazón está seguro que tu no le fallarás.

Sé muy bien que me amas y que a su tiempo todo lo haces hermoso, por eso también dame las fuerzas para luchar y ayúdame a saber esperar.

Mi corazón te ama Dios mío y tengo fe de que todo lo que prometiste se cumplirá.

No voy a perder la fe, creeré en ti cada día y sé que pronto veré tus respuestas.

Anuncios

Felicidad Parte 3

feliz con Dios

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas… (Santiago 1:2)

Mientras vivimos es casi imposible no salir heridos o lastimados, descubrimos que es muy difícil alcanzar nuestros sueños y que posiblemente habremos perdido la confianza en los demás, en nosotros mismos y el ser felices parecería una utopía.

Aprendemos que el humanismo está equivocado y que el “universo” no conspira a nuestro favor o que seguir lo que nos hace felices no siempre abrirá las puertas al éxito.

Por eso una de las principales virtudes de un verdadero cristiano es que ha encontrado la verdadera razón de la felicidad y su nombre es Jesús.

Cuánto más conocemos a Jesús entendemos lo grande que es nuestro Dios, entonces nuestra fe y nuestro amor por Él aumentan.

Nos damos cuenta que podemos equivocarnos y fallar, que tal vez tengamos un pasado muy difícil de sobrellevar, pero que a pesar de todo eso, Él nos sigue amando, aunque a veces pareciera no haber razón, su amor es tan grande y sorprendente que Él solamente quiere perdonarnos, limpiarnos de nuestras maldades, quiere ayudarnos a ser la mejor versión de nosotros y quiere ofrecerte el regalo de una nueva vida a su lado.

A veces los problemas y las malas circunstancias que pasamos nos hacen olvidar lo felices que deberíamos ser por conocerle.

Yo sé que muchas veces no es fácil guardar la fe, que muchas veces los problemas parecen ahogarnos, que los desiertos que debemos cruzar parecen muy largos, que aquel horno que sirve para moldearnos pareciera tardar demasiado y que hay días en que pareciera imposible que podamos estar contentos.

Aún el salmista en un momento difícil de su vida escribió: Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. (Salmo 69:1)

Pero Dios nunca nos abandona, Él siempre está a nuestro lado y a veces estamos tan distraídos intentando resolver los problemas a nuestra manera y con nuestras propias fuerzas, que no escuchamos su voz cuando nos dice: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)

En esos días en los cuales estamos cansados, en que sentimos que ya no podemos más, Él te está gritando: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)

En algunos momentos pensamos como Job erróneamente que Dios nos abandona o que hace caso omiso de nuestras oraciones, pero cuando vemos esos detalles de Dios que nos provocan una sonrisa o ves como de la nada todo parece mejorar, entonces al igual que todos los héroes de la fe e igual que Job diremos: De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. (Job 42:5)

Dios hace milagros, nuestro Dios hace proezas y te ama tanto que Él moverá los mares para ayudarte, derribará murallas, cerrará la boca de leones, con su ayuda derrotarás gigantes y ejércitos huirán de ti.

Dios es fiel y como dice su palabra: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1Corintios 10:13)

Tenemos muchas razones por las cuales ser felices si estamos verdaderamente conectados con Dios, porque en él encontramos siempre a un padre que nos ama, un amigo con el cual podemos ser sinceros, un abrazo cálido y el más puro amor.

Por eso gócese y también recuerde, Que el gozo de Jehová es vuestra fuerza. (Nehemías 8:10)

Dios es y será por siempre la verdadera felicidad, Él es único que puede llenar nuestro corazón con alegría y provocarnos sonrisas verdaderas, Él es el único que nos ama de verdad y si lo dejas entrar a tu corazón podrás conocer la dicha de tener un corazón feliz.