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Tus pensamientos

Jesús pensando

¿Qué podría pensar el gran Redentor del mundo?

¿Qué pensamientos tendría aquel que nos creó cuando se encontraba solo en una tarde?

Ahora es humano, se encuentra rodeado por mortales que no logran comprenderle.

Se sorprende de la fe de un gentil y se asombra de la incredulidad de su pueblo.

Quizá pensaría en los logros que traería su sacrificio o en el dolor terrible que habría de soportar.

Puede que pensara en nuestros rostros, en aquellas vidas que su amor salvaría.

Él que ha creado los cielos, de seguro disfrutaría de ver las estrellas en la noche o le gustaría observar los bellos atardeceres.

La naturaleza le reconoce, pero su mayor creación sigue ignorante de su presencia.

De seguro recordaría lo que es tener paciencia ante la terquedad de la humanidad.

También pensaría en sus discípulos, teniendo misericordia por Judas, sintiendo agrado por Juan o siendo comprensivo con Pedro.

¿Pero quién soy yo para entender tus pensamientos? Bien está escrito que tus pensamientos son más altos que los cielos.

Los mortales no podemos entender la complejidad de tus caminos o lo grande que son tus decisiones.

Somos polvo al que Tú has dado vida pero me asombra el poder tratar de comprenderte un poco más.

Tú tienes el poder para transformar el universo y Tú voz es capaz de crear lo que no existía.

Pero por un momento te pusiste en nuestra piel, sentiste lo mismo que nosotros, soportaste aquellas cargas que nosotros llevamos.

Nos amaste tanto que diste tu vida en el más loco plan para salvarnos, arriesgaste todo lo que eras para poder rescatarnos.

Ciertamente no puedo entenderte, pero me maravillo al tratar de entender tus pensamientos porque quisiera estar yo en uno de ellos.

Me gustaría poder escribir cada uno de tus pensamientos, pero yo sé que cada uno de ellos está lleno de amor hacia la humanidad.

Y que increíble sería aprender a pensar y vivir como Tú lo hiciste.

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Muero por verte

orarQuisiera que esto fuera más sencillo y poder verte aquí ahora, poder verte para que ayudes a mi incredulidad.

Me gustaría que tu gloria apareciera y quitara la oscuridad, esa oscuridad que no se encuentra en lo físico sino en el alma.

Me cuesta pedirte perdón tantas veces, veo que he manchado mi alma, que mi túnica nuevamente tiene arrugas y sigo asustándome de la persona que soy cuando Tu no estas.

Cuando me alejo de Ti el alma me duele y mi corazón se entorpece, me avergüenzo en lo que podría convertirme si Tu no estuvieras conmigo.

Sé muy bien que yo no soy lo que todos piensan, que solamente Tú puedes ver lo que llevo dentro, que solamente Tú comprendes mis defectos.

Aquel vacío que llevo dentro me consume cuando no te tengo cerca, todo carece de sentido, la vida misma se vuelve insoportable de llevar.

Acércate a mí que yo a ti correré, extiéndeme los brazos al verme cerca, háblame y lloraré sin parar al reconocer tu voz sanando mi interior.

Déjame hablar un rato mientras Caminamos juntos, quiero que mi alma exprese sus verdades y que mi corazón intente llenarte de amores.

No voy a darte explicaciones por el contrario solo decidiría seguirte nuevamente de corazón, renunciar a mi yo, y dejar que Tu tomes el control.

Quiero parecerme a Ti, aprender de tus decisiones, imitar tus acciones, reflejar aquella mirada llena de bondad que he aprendido a amar.

Yo ya no te soltaría, Caminaríamos juntos desde el amanecer hasta anochecer, andaría a tu lado aunque los demás no logren verte, pero yo sabría que estás allí.

No puedo verte hoy pero mi corazón sabe que no me has dejado, en mi interior siento tu abrazo, y mi alma sabe que oyes sus palabras.

Y cuando llegue a aquel paraíso, cuando pueda verte sentado en tu gran trono blanco, solamente reconocería aquel que me ha acompañado toda la vida.

Señor mío

oracion

Señor mío:

Déjame darte mi mejor ofrenda, aunque eso no agrade al resto.

Guarda mi vida de las muchas aguas, porque te agradaste de mí.

Pueda yo estar dispuesto a sacrificar todo y no negarte nada.

Sácame de la cárcel y haz que los sueños que me diste se cumplan.

Has que los mares se abran cuando estas a mi lado.

Sea tu nube la que guíe mi caminar.

Aliméntame con aquel pan del cielo.

Déjame entrar a tu lugar santísimo y permíteme hablar contigo cara a cara.

Derriba los altos muros de mi incredulidad y dureza.

Duplica mis bendiciones porque en ti esperé pacientemente.

Pueda con tu ayuda vencer aquellos gigantes que hacen mi corazón dudar.

Permíteme entrar con danzas y voces de júbilo en tu casa.

Dame sabiduría e inteligencia para gobernar bien mis decisiones.

Llueva fuego del cielo que encienda mi corazón.

Sálvame del hambre de los leones.

Protege mi vida del calor del horno ardiente.

Vean mis ojos tu salvación.

Ayúdame a caminar sobre las aguas cuando me siento hundir.

Enmudece y calla las tormentas que hay en mi vida.

Consuela mi corazón cuando te falle y pregúntame cuanto te amo.

Sé el puerto en el cual pueda mi corazón anclar.

Amén.

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1000 oraciones a Dios parte IV

76. Jesús tu eres el soplo de vida que me anima cada día.

77. Señor Jesús, hoy rindo lo mejor de mí para dártelo a Ti.

78. Maestro, cómo me gustaría poder oír tus parábolas y tener el enorme privilegio de escuchar tu voz.

79. Jesús, cuanto deseo poder recostarme en tu pecho y escuchar latir tu gran corazón.

80. Daría la vida amado Salvador por poder verte una vez, pero sé que mi deseo de verte se cumplirá y estaremos juntos por la eternidad.

81. Príncipe de paz, la vida no es sencilla y muchas veces duele dar cada paso, pero he decido llevar mi cruz y seguirte cada día de todo corazón.

82. Hijo de David ten misericordia de mí y rescátame de las tormentas de la vida, que suene tu voz y halle mi alma bonanza.

83. Bendito aquel que tiene hambre de Ti, porque el alma que te buscare esa te hallará.

84. Bendito aquel que sin verte cree en Ti y aunque mis ojos terrenales no puedan verte, mi corazón te ve tan claro como el día.

85. Bendito aquel que hace tu obra diligentemente con todo su empeño y amor porque recibirá la recompensa de su Señor.

86. Redentor de mi corazón te amo con cada pensamiento, con cada recuerdo, con cada latido con cada respirar de mi ser.

87. Jesús alabe mi ser tu Santo nombre, cómo aquella multitud te alabó mientras montabas un pollino, porque mientras yo viva las piedras callarán.

88. Oh, Jesús pueda yo beber siempre de esa agua de vida y pueda comer de aquel pan de vida eterna.

89. Amado Jesús, ayúdame a tener suficiente fe como un grano de mostaza para mover las montañas de duda e incredulidad.

90. Bendito Jesús, pueda yo postrarme a tus pies y lavarlos con mis lágrimas, que el amor de mi corazón sea un perfume agradable que pueda derramar sobre tu cabeza.

91. Hijo de Dios, ven llena mi vida de tu presencia, lava mi corazón con tu preciosa sangre, sana las heridas de mi alma, haz un milagro en mí.

92. Jesucristo, quiero llevar tu yugo, quiero aprender de Ti y poder encontrar ese tierno descanso para mi alma.

93. Cristo Jesús, te amo por eso he atesorado tus mandamientos en mi corazón y he guardado tus palabras en cada uno mis pensamientos.

94. Amigo mío, ven y resucítame como resucitaste a Lázaro, dame una nueva vida en Ti.

95. Jesús, no pude ver los huecos en tus manos o la herida en tu costado, pero creo que moriste y resucitaste por mí, sé que venciste a la muerte por amor a mí.

96. De vivir como un carpintero a ser el salvador de la humanidad, en todo fuiste tentado y a todo venciste, fuiste traicionado y negado pero nunca te rendiste y eres ahora el Dios de mi corazón.

97. Tu vida es el mayor ejemplo del amor, tus virtudes infinitas y tus palabras son simplemente sabiduría que pueden cambiar la vida del hombre.

98. En ti está escondida la vida, solo Tú eres la verdad y Tú eres la vida que conduce al Padre Celestial.

99. Tú eres la justicia, la honestidad, la sinceridad, la paz la base de nuestra fe y el amor.

100. Jesús mis poemas no son suficientes para decir lo que siento por ti, las palabras no podrán nunca describir tu grandeza y no hay frase que pueda transmitir todo el agradecimiento que te tengo mi dulce Señor.