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Comandos de Dios

comandos

Introducción:

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 2 Timoteo 2:3-5

Historia:

Se cuenta que durante la segunda guerra mundial hubo soldados que lograron grandes hazañas, hombres que hicieron lo que parecía imposible y arriesgaron sus vidas para lograr cumplir la misión que se les encomendaba.

A estos soldados se les llamaba los comandos, era un grupo de hombres y mujeres cuya identidad debía ser desconocida y aunque ellos no siempre trabajan juntos, bastaba que uno de ellos estuviera incluido en la misión asignada para saber que se lograría cumplir la meta con éxito, eran personas que estaban dispuestos a dar hasta su vida por la libertad y para derrotar a los enemigos.

La biblia menciona que nosotros somos como soldados, cuando vemos y escuchamos las historias de los héroes de la fe y la de los apóstoles vemos en ellos la misma actitud que tenían aquellos comandos, hombres y mujeres que estaban dispuestos a dar su vida por cumplir la misión que Dios les encomendó.

Misión: Dar Fruto (Lucas 13:6)

Hoy en día nosotros tenemos una misión, hemos sido llamados para dar fruto, para ser los soldados de Jesucristo, los Comandos de Dios para estos tiempos, y es necesario que tengamos la misma pasión, el amor y la fe que ellos tuvieron.

Muchas veces podemos vernos y pensar que no podemos ser como aquellos, habrá pruebas o circunstancias que parecerán difíciles de superar pero recordemos que la biblia dice:

· Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

· ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8:31

· Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23

Es momento de creerle a Dios, de tomar decisiones, de soportar cambios, y permitir que Jesús haga su obra en nosotros, porque Él vio en nosotros aquel potencial para dar fruto y cumplir la meta que nos encomendó.

La biblia dice:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Apocalipsis 2:7

Los premios siempre son para los que vencen, para aquellos que guardaron la fe aún en los peores momentos, para aquellos que no retrocedieron sin importar la adversidad, para aquellos no negaron a Dios sino que soportaron las tentaciones, para aquellos soldados que acabaron dignos la buena batalla de la fe.

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Publicado por en 17 mayo 2015 en Enseñanzas, Reflexiones

 

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Seremos como los que sueñan

Esdras

Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Salmo 126:1

Según muchos estudiosos bíblicos aquel salmo fue escrito entre los tiempos de Nehemías y Esdras, cuando el pueblo de Israel volvía del cautiverio a su tierra.

Israel y Jerusalén fueron invadidos por sus enemigos, aquel pueblo fue desalojado de sus hogares, tuvieron que ver como robaban sus posesiones, tener que soportar como muchos de sus familiares eran vendidos como esclavos o fueron muertos durante la guerra, tener que ver como sus ciudades ardían y ahora serían siervos de otros imperios.

Ahora han pasado muchos años y aquel pueblo cautivo que ha podido salir adelante y ser bendecido a través de mucho esfuerzo, que de seguro sus mayores han tenido que vivir con el horror de aquellos recuerdos, con el miedo que les produce esos días o la nostalgia de recordar a aquellos tiempos de libertad que ahora parecen un sueño, está a punto de regresar a su amada tierra.

Aquel pueblo siente la alegría de volver y empezar una nueva etapa, pero también sienten el miedo de que aquella crisis vuelva a ocurrir y la duda de saber sí será recompensado aquel gran esfuerzo por reconstruir su nación y qué les deparará el futuro.

Y es en medio de aquella confusión en donde Dios envía este salmo el cual es un recuerdo de que Dios puede cambiar cualquier circunstancia, que para Él no existen sueños imposibles de realizar, que Él puede convertir cualquier tristeza en una gran alegría y que no existe esfuerzo que Él no recompense.

La historia y la biblia nos narran que aquel pueblo logró reconstruir su templo, su nación y que de nuevo volvieron a reír al ver sus sueños cumplirse.

Así que sin importar lo que haya pasado o cuán difícil parezca el futuro, al leer este salmo recordemos que Dios tiene un plan para nosotros, y que Él es capaz de cambiar cualquier circunstancia, y quiere que seas como los que sueñan.

Salmo 126:

Cántico gradual.

Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan.

Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres.

Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, Como los arroyos del Neguev.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

 
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Publicado por en 21 diciembre 2014 en Reflexiones

 

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Sígueme

cargando la cruzEntonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Marcos 10:21

Jesús escogió a un grupo de personas a las cuales se les llamó discípulos y sus discípulos dejaron su rutina, su modelo de vida, su tiempo, sus sueños, sus deseos y anhelos para poder conocerle y servirle.

El cristianismo es más que cargar una biblia o asistir un domingo a la iglesia, el evangelio es seguir a Jesús, es renunciar a todo lo que somos para conocerle realmente, es tener una relación sincera y genuina con Él y ser sus discípulos.

Cuando una persona se acerca a Jesús es capaz de ver las manchas de su corazón, se puede ver las carencias del alma, se da cuenta de que a pesar de todas las riquezas o los títulos que se pueda tener en el fondo están vacías y que solo junto a Él realmente podemos ser salvos y plenos.

No es fácil hacerlo, no es sencillo creer y seguirlo cuando nuestra sociedad nos empuja a no hacerlo, cuando nos damos cuenta que parecernos a Jesús nos hace estar fuera de moda, pero si no lo seguimos nos espera una eternidad en el infierno y nunca tendremos una vida con propósito y sentido completo.

Jesús habló siempre la verdad y para poder seguirlo tenías que tener la convicción y la entrega necesaria para poder hacerlo, Él dijo que el primer mandamiento es amarlo con todo lo que somos. (Mateo 22:37)

Con Dios no existe una doble vida, no existen los casi cristianos, porque eres cristiano y tienes una vida entregada a Dios o no lo eres, pero nunca digas que eres cristiano y manches algo tan importante como el sacrificio de Jesús en la cruz.

Jesús tuvo la convicción suficiente para vencer los miedos y soportar azotes, golpes, latigazos, insultos y ser clavado cruelmente en la cruz para que podamos ser salvos, para que tuviéramos la oportunidad ser libres de aquella cárcel que es el pecado.

El pecado es la mayor de las cárceles, el pecado destruye la vida y el alma de las personas, muchos no se dan cuenta de eso, pero si analizamos el mundo a nuestro alrededor podemos ver personas con pensamientos suicidas, personas con adicciones, personas que no pueden ser fieles, personas que han perdido la esperanza, personas que aunque parezca que lo tienen todo, no saben para que vivir.

Jesús es la respuesta a todos los males del corazón, es el único Camino, es la Verdad y es la Vida.

Si estás leyendo esto, entonces Jesús te está mirando con amor y te está preguntando: ¿Dejarás todo y tomarás tu cruz para seguirme?

 
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Publicado por en 24 agosto 2014 en Devocionales, Reflexiones

 

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Me rescató porque me ama

Salmos 18:19 Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.

Otra versión dice: El Señor me rescató porque me ama; él me llevó a un lugar seguro.

Antes de conocer realmente a Dios no entendía porque había personas capaces de dar su vida por Él, ni tampoco comprendía la magnitud de su amor.

sanando al leprosoLa biblia cuenta una bella historia en Mateo 8:1-3: Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.

Hace dos mil años atrás la lepra era considerada una enfermedad muy contagiosa y una maldición.

Las personas infectadas debían vivir aisladas de la civilización y se tenía estricto cuidado con todo aquello que había sido tocado por los infectados, incluso debían usar campanas o gritar para anunciar que se acercaban y así los demás pudieran alejarse de ellos.

Ser leproso significaba vivir en soledad, ser alejado de tu familia y seres queridos, el tener que soportar el dolor de su piel al podrirse y la deformidad que causaba la enfermedad.

Aquellas personas debían estar sumamente cansadas de ese tipo de vida, debían sentirse sumamente tristes y decepcionadas, tendrían que haberse acostumbrado a ser rechazados, deberían estar muy deprimidas por no poder encontrar un refugio en el cual sentirse seguras y quizá hasta culpables de tener esa enfermedad.

Pero un día un leproso escuchó de alguien que podía cambiar su vida, que podía sanar cualquier enfermedad, su nombre era Jesús.

Aquel hombre se armó de valor, se llenó de fe, él estaba cansado de ese tipo de vida, estaba harto de tanto dolor y rompiendo todas las reglas se acercó donde Jesús.

Jesús estaba predicando y le seguían muchas personas de todas las edades, imagino que muchos deben haberse llenado de espanto, quizás muchos le habrán exigido que se aleje mientras huían pero Jesús permaneció a su lado.

Él sabía que Jesús podía irse, que no era su obligación que hiciera algo por un extraño como él y encima pecador, por eso se arrodilló y le dijo: Señor, Si quieres puedes limpiarme.

Jesús debió haberlo mirado con compasión y amor, lo tocó y le respondió: Quiero, sé limpio.

Para aquel hombre ese acto y esas palabras significaban compasión, paz, libertad, el comienzo de una nueva vida, ese momento debe haberlo marcado porque por primera vez en mucho tiempo su corazón sintió amor.

Jesús lo rescató de su enfermedad porque lo amaba.

Hoy en día existen muchas personas que físicamente pueden estar sanas pero tienen el alma llena de heridas, viven en soledad aunque no se den cuenta, quizá su piel no esté enferma pero sus rostros reflejan las marcas y el dolor de un alma triste y deprimida.

Están rodeadas de hipocresía, hace mucho tiempo que no sienten afecto verdadero, no saben lo que es el amor y muy en el fondo se sienten mal por sus faltas y errores.

Pero al igual que aquel leproso podemos acercarnos a Jesús y saber que Él quiere rescatarnos del dolor de nuestros pecados y llevarnos a un lugar seguro en donde podemos hallar verdadera paz.

Cuando pasamos por esa experiencia nuestra vida cambia y entonces Jesús se convierte en nuestro todo, no existe nada más importante que Él porque sin merecerlo, Él nos amó.

Ésa es la razón por la cual estamos dispuestos a dar hasta la vida porque aunque muchos nos rechazaron, aunque estábamos llenos de faltas y podíamos ser despreciados, Él nos rescató, nos demostró su amor y nos llevó a sus brazos para que estemos seguros.

 
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Publicado por en 25 mayo 2014 en Reflexiones

 

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El Mesías

mesías

¿Quién creyó en él? Pues no vino como muchos lo esperaban, no se apareció a su nación montado en un caballo blanco ni se les reveló con soldados a su retaguardia.

Al mundo vino humildemente en un pesebre, su hospedaje en la tierra no fue como el de los reyes, pero Rey más grande que Él no lo habrá jamás.

Compró nuestra salvación sin derramar sangre ajena, pero toda su sangre la vertió para lograr nuestra libertad.

Cómo un renuevo que florece ha sido su reinado, empezó con una semilla de pasión, para convertirse ahora en un reino de amor, de paz y de esperanza a todos aquellos que en Él creen y se han refugiado en sus confortantes brazos.

Vivió entre nosotros pero no era de nosotros, se despojó de su gloria y empezó su obra sanando enfermos, liberando demonios, ayudando a los necesitados y predicando las buenas nuevas.

Su mensaje confrontó los corazones orgullosos y escasos de misericordia, y aún en nuestros tiempos muchos cierran sus oídos al fuego que llevan sus palabras.

En verdad Él es la vida, cada una de las marcas en su piel simbolizaron la paz de nuestras almas, nuestra sanidad se logró en los agujeros que causaron enormes clavos en su ser, en las espinas que atravesaron su sien, en los latigazos que tiraron y desgarraron su joven piel, en el dolor extremo que no quiso gritar para demostrarte su amor sin fin.

Él fue castigado por todos nuestros fracasos, Él se obligó a llevar sobre sí mismo nuestros castigos, el dolor que nos correspondía cargar aplastaba sus heridas, su sangre fue vilmente derramada por la nuestra, lágrimas de las cuales Él era indigno de llevar corrieron por sus mejillas, gemidos y suspiros que nos correspondían a nosotros decir, salieron de su boca por amarnos sin medida.

La ansiedad lo agobiaba y el miedo de no poder cumplir con su misión lo sobrecogían, el enfado intentó hacer meollo en sus pensamientos y la tristeza hizo que el tener que soportar aquel dolor fuera muy intenso.

Quizá miró sus manos un instante, estaban rojas, ensangrentadas y severamente lastimadas.

No había nada sano en su piel, su barba arrancada había hecho que su rostro se ensanchara, las gotas de sangre que corrían desde su cabeza a causa de los golpes, las caídas y las espinas le impedían ver bien, sus labios estaban desgarrados y su lengua agonizaba por una gota de agua.

Sin embargo Él era Dios, podía desmenuzar el poder de aquellos que le atormentaban, pudo si quería hacernos pagar lo mismo que le hicimos sufrir, pero no abrió su boca para condenar sino que pidió misericordia por nuestra ignorancia.

Aquella cruz donde Él fue clavado, fue el acto más bello de amor que se haya visto por nosotros pecadores, ese acto gritó amor, esperanza y salvación para todo aquel que cree.

De tal manera nos amó Dios que dio a su hijo unigénito, aquel Verbo de vida, con su último suspiro dijo: Consumado es.

Pero el Padre Celestial que nunca se olvida de sus hijos, lo llenó de gloria y majestad, nuestro Mesías resucitó al tercer día, dándonos a nosotros juntamente la victoria.

Nuestro Mesías nos comprende, Dios no nos deja desamparados, porque Él conoce el rechazo, la soledad, la tristeza, el dolor, la inseguridad y todas aquellas cosas que nosotros atravesamos.

Un solo Mesías, un solo Camino al padre, Jesucristo nuestro Salvador, el hijo de Dios.

Hosanna sea en las alturas y gloria sea al Rey que nos concedió la vida, pues con un acto ha dado paz a los hombres y sanidad a las naciones.

Hoy esas palabras pueden ser una historia más o el comienzo de una nueva vida.

Quiero que usted entienda que Jesús nos amó sabiendo exactamente como somos, se sacrificó sabiendo las veces que fallaríamos o el mal que causaríamos.

Jesús puede ser una piedra de tropiezo o un Mesías que restaure su vida y sané las heridas que carga su corazón.

Hoy lo invito a recordar este hecho, a creer y a vivir una hermosa vida junto a Él.

Bendito sea por siempre mi Mesías, mi amado Cristo y mi gran Salvador. Amén

 
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Publicado por en 3 noviembre 2013 en Reflexiones

 

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1000 oraciones a Dios Parte II

26 He decido que seas mi obsesión, quiero que seas mi continuo pensar.

27 Muchas veces nos olvidamos de ti, pero Tú nunca dejas de vernos desde tu Santo trono.

28 Limpia mis manos y purifica mi corazón porque mi deseo más ferviente es ver tu gloria.

29 Quiero caminar a tu lado como lo hizo Enoc para poder tener un sinfín de conversaciones.

30 Llámame amigo, así como lo llamabas a Abraham, porque no quiero ser solo tu siervo, quiero ser merecedor de tu amistad.

31 He sido comprado por ti, ayúdame a ser útil a tus planes para mi vida y pueda yo ser una vasija de honra para Ti.

32 Sana las heridas de mi alma para que pueda amarte aún más de lo que yo ya te amo.

33 Rompe las murallas de odio que levanté para defenderme y pueda yo amarte con total libertad.

34 Derrama amor sobre este corazón que se encuentra sediento de Ti.

35 Repara mi mente que se encuentra tan trastornada por tanto dolor y ayúdame a que Tú llenes cada uno de mis pensamientos.

36 Sé Tú mi Dios, con el que constantemente sueño y pueda yo sentirte en cada suspiro.

37 Ayúdame a que mis días sean como un verso dedicado a Ti.

38 El mejor poema que quiero darte es mi vida consagrada a Ti.

39 No quiero serte infiel, dame las fuerzas que necesito para andar en santidad cada día.

40 El pecado no me apartará de Tu amor si Tú a mi lado estás.

41 Mi riqueza es el poder haberte conocido, mi Dios.

42 La sabiduría de mi ser es el temor que te tengo a Ti mi dulce Señor.

43 Torpe he sido las veces en que dudé de ti, porque Tú nunca me fallarás.

44 Fui un necio cuando pensé que algo más podría satisfacer el vacío de mi corazón.

45 Y a veces se me acaban las palabras, pero al abrir el corazón me doy cuenta que no habrán suficientes escritos que puedan expresarte mi amor.

46 Las palabras son cortas al intentar comparar tu hermosura, porque no existe nada que pueda describir la grandeza de mi Dios.

47 No existe medida con la cual pueda medir la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor con el cual mi Dios me ama.

48 Sin importar que pase te amaré sinceramente, y te desearé como la noche ansía la llegada de la luna y las estrellas.

49 Sin importar que suceda te amaré, como el cielo anhela los rayos del sol.

50 Te amo hoy y siempre mi dulce Jesús.

 
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Publicado por en 27 septiembre 2012 en 1000 oraciones, Reflexiones

 

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¿Qué tanto te amo?

¿Alguna vez te haz preguntado que tanto amas a Dios o que estás dispuesto a hacer por El?

¿Alguna vez te haz preguntado cuánto de tu vida realmente le has entregado a Dios?

¿Alguna vez te has preguntado cuánto estas dispuesto a pelear por El?

¿Alguna vez te haz preguntado si realmente estás cargando su cruz todos los días?

Los días pasan y seremos tentados muchas veces, pasaremos muchas pruebas tendremos que vencer al desánimo o el desaliento, tendremos que sobreponernos al dolor, tendremos que soportar las persecuciones o las burlas del resto y como si todo esto no fuera suficiente tendremos al mundo en contra, deberemos luchar contra nosotros mismos y debemos guardar la santidad.

Pareciera que fuera mucho esfuerzo, pareciera que la vida del cristiano es sufrida, agotadora incluso aburrida, pero la vida de una persona realmente transformada por el poder de Dios es una vida de victoria, es una vida de gozo, una vida en donde todo aquel esfuerzo se vuelva nada cuando realmente tenemos puesta nuestra fe en Jesucristo el autor de nuestra vida.

Las virtudes de ser cristiano no tienen comparación en nada con lo que te ofrece el mundo, Dios nos llena de una paz que en el mundo no podremos nunca encontrar, Dios nos da un amor de verdad el cual se renueva día a día si permanecemos junto a Él, Dios nos da tal libertad que ya no somos esclavos de vicios o pecados, Dios nos regala la verdad que ahora en estos tiempos es tan escaza de escuchar, Dios no da una fe que es capaz de vencer toda circunstancia o problema, nos da la ayuda de su Santo Espíritu, nos da su palabra la cual es el manual de la vida, Dios nos convierte de menospreciados a hijos suyos, de viles a reyes y sacerdotes de su reino.

Dios, amarte no es un sacrificio es un deleite, amarte no es difícil es lo más sencillo y hermoso que pueda hacer, Dios te amo tanto como palabras existan y como versos mi corazón llegue a inventar, te amo por encima de todo, te amo más que a nadie y te amo por que me amaste a mí.

 
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Publicado por en 5 junio 2012 en Reflexiones

 

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