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Tengo un sueño

ovejasTengo un sueño y se llama cristianismo.

En ese sueño hombres y mujeres viven felices sin temor al pasado, viven amando a sus prójimos y han hecho del amor su Camino.

En ellos no existe, la mentira, el egoísmo, el odio, la desesperanza o la maldad.

En ellos abunda la fe, la verdad, la paz, la paciencia y el amor.

Ellos no viven bajo un sistema social errado, esclavizados por las modas, la frialdad corporativa o los males sociales.

Ellos siguen el buen Camino, por eso aman con respeto y bondad a sus prójimos.

Ellos son humildes pero eso no significa que sean pobres, buscan el bien entre ellos, se animan, se corrigen mutuamente y las murmuraciones están lejos de ellos.

Su patria no se encuentra en un lugar que podamos ver ahora, sus casas se llaman hogar y sus lugares de reunión no son sus templos porque ellos dicen que al juntarse se crea lo que conocemos como iglesia.

En sus reuniones los milagros ocurren, personas son cambiadas para bien, los deprimidos salen motivados, los tristes salen alegres y los enfermos son sanados.

Ellos han hecho de Jesús su Señor y esa es la base de todo lo que hacen, sus vidas reflejan a Dios, reflejan la bondad de un Dios que muchos no conocen.

Tengo un sueño muy seguido, lo sueño cada día, lo disfruto en cada momento, lo vivo en cada instante.

Seguir a Jesús es vivir en un sueño eterno e inolvidable, las pesadillas de una realidad oscura han quedado atrás y ahora mi realidad es vivir lo que parece un sueño en su compañía.

Te invito a vivir conmigo una vida de ensueño, te invito a seguir a Jesús.

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1ooo oraciones a Dios Parte III

51. Como la suciedad no sale sino se lava con agua así el pecado no puede ser borrado sin Tu sangre la cual fue derramada por amor en la cruz.

52. El amor se podía ver en cada gota de sangre, tu misericordia se podía ver en cada azote que recibiste, tu gracia pudo verse cuando eras clavado en la cruz y tu fidelidad se pudo ver mientras permitiste que te pusieran una corona de espinos sobre tu cabeza.

53. Esa cruz declaró tu gran amor, aquel piso cubierto de sangre era una declaración de que nos amaste tanto que no importó dar tu vida por amor a mí.

54. Oh, Jesús ayúdame a amarte de la misma manera, que sea yo capaz de negarme a mi mismo para darte mi amor a Ti.

55. Jesús salvador de mi alma, enséñame a abstenerme de todo aquello que me aparta de ti para que mi amor por Ti sea tan sincero como el que Tu me demostraste.

56. Mi cuerpo tiene deseos y mi alma sueños pero mi corazón te ama, ayúdame Redentor a vencer esas luchas internas para que pueda serte fiel en todo tiempo.

57. Sea la santidad mi forma de demostrarte mi aprecio, sean mis acciones la manera en la que te demuestro la sinceridad de mi amor.

58. Espíritu Santo guíame en cada decisión, muéstrame aquellas cosas que no veo, se tu mi fiel Consolador que me ayuda cada día.

59. La maldad de mi corazón limpia cada día, que aún mis pensamientos sean una habitación agradable a mi Señor.

60. Espíritu de Dios enciende este corazón que se ha quedados a oscuras por la tristeza y el dolor, vuelve a hacer brillar este corazón que quiere irradia la luz de mi Salvador.

61. Halle mi corazón descanso en tus manos, pueda yo encontrar alegría y amor en tus dulces brazos mi Dios.

62. Permíteme entrar al lugar de tu morada, aquel bello lugar donde encuentro esperanza y fe para poder vivir cada día.

63. Sé Tu el brillo en mi mirar, sé Tu la razón de mi sonrisa, sé Tu el motivo por el cual canto, sé Tu la pasión por la cual vivo cada día.

64. Gracias por amar a este pobre pecador, tan lleno estaba yo de odio y pena pero tu fuiste el bálsamo que curó mis heridas, fuiste la medicina que curó la enfermedad de mi corazón.

65. ¿Podrá vivir mi corazón sin Ti o sería yo el mismo sin mi Dios?

66. Eres tu el brillo que alumbra mi oscuridad, eres la fuerza que me motiva cuando débil estoy, eres tu el amor de mi corazón, eres tu la base sobre la cual me apoyo, eres el eje sobre el cual gira mi vida, eres el sol que alumbra mi caminar, eres el oxigeno que me ayuda a vivir, eres el abrazo que me consuela en las tristezas y eres el buen Padre que siempre me amará.

67. A veces me enojo de mi debilidad, porque no puedo entender como puedo ser capaz de dudar de Ti sabiendo y viendo todo lo que haz hecho por mí.

68. Lo único que odio son aquellos momentos en los cuales alejo mi vista de ti, porque no mereces mi desprecio por el contrario eres digno del más puro y bello amor que te pueda dar.

69. De nada importaría si pudiera satisfacer cada uno de mis deseos y cumplir todos mis sueños si te pierdo a Ti, porque Tú eres la razón por la cual vivo, eres lo único que me ayuda a amar, eres la única verdad, eres todo aquello que es bueno en mi.

70. La noche más oscura la viví el día que me alejé de ti, el día más triste fue el día en que me aparte de tu caminar y por eso te pido que me ayudes a mantenerme firme en Ti.

71. Oh, Jesús te pido que me ayudes en el día de la prueba y que tu mano me sostenga en el día de mi angustia.

72. Amor, eso es lo que busca mi corazón y en ti siempre puedo hallarlo, un amor inagotable que durará por la eternidad.

73. Una pregunta siempre tenía mi alma, una duda siempre había en mi pensar, un presentimiento había en mi corazón sobre que más necesitaba encontrar, sobre cual era la razón del vivir y la respuesta simplemente eres Tu.

74. Gozo existe en los corazones de aquellos que has llenado con tu paz, alegría se ve en el rostro de aquellos que has sanado su corazón, felicidad es la respuesta del alma que te halló.

75. Amado Salvador, gracias porque tu amor fue más grande que mi terquedad, gracias porque tu misericordia pudo más que mi rechazo, gracias porque tu perdón fue más grande que todos mis errores, gracias por que tu fidelidad fue más grande que mi duda, gracias porque tu esperanza fue más grande que mi impaciencia y gracias porque tu bondad fue más grande que mi maldad.

1000 oraciones a Dios Parte II

26 He decido que seas mi obsesión, quiero que seas mi continuo pensar.

27 Muchas veces nos olvidamos de ti, pero Tú nunca dejas de vernos desde tu Santo trono.

28 Limpia mis manos y purifica mi corazón porque mi deseo más ferviente es ver tu gloria.

29 Quiero caminar a tu lado como lo hizo Enoc para poder tener un sinfín de conversaciones.

30 Llámame amigo, así como lo llamabas a Abraham, porque no quiero ser solo tu siervo, quiero ser merecedor de tu amistad.

31 He sido comprado por ti, ayúdame a ser útil a tus planes para mi vida y pueda yo ser una vasija de honra para Ti.

32 Sana las heridas de mi alma para que pueda amarte aún más de lo que yo ya te amo.

33 Rompe las murallas de odio que levanté para defenderme y pueda yo amarte con total libertad.

34 Derrama amor sobre este corazón que se encuentra sediento de Ti.

35 Repara mi mente que se encuentra tan trastornada por tanto dolor y ayúdame a que Tú llenes cada uno de mis pensamientos.

36 Sé Tú mi Dios, con el que constantemente sueño y pueda yo sentirte en cada suspiro.

37 Ayúdame a que mis días sean como un verso dedicado a Ti.

38 El mejor poema que quiero darte es mi vida consagrada a Ti.

39 No quiero serte infiel, dame las fuerzas que necesito para andar en santidad cada día.

40 El pecado no me apartará de Tu amor si Tú a mi lado estás.

41 Mi riqueza es el poder haberte conocido, mi Dios.

42 La sabiduría de mi ser es el temor que te tengo a Ti mi dulce Señor.

43 Torpe he sido las veces en que dudé de ti, porque Tú nunca me fallarás.

44 Fui un necio cuando pensé que algo más podría satisfacer el vacío de mi corazón.

45 Y a veces se me acaban las palabras, pero al abrir el corazón me doy cuenta que no habrán suficientes escritos que puedan expresarte mi amor.

46 Las palabras son cortas al intentar comparar tu hermosura, porque no existe nada que pueda describir la grandeza de mi Dios.

47 No existe medida con la cual pueda medir la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor con el cual mi Dios me ama.

48 Sin importar que pase te amaré sinceramente, y te desearé como la noche ansía la llegada de la luna y las estrellas.

49 Sin importar que suceda te amaré, como el cielo anhela los rayos del sol.

50 Te amo hoy y siempre mi dulce Jesús.

Una historia de Amor

Hemos escuchado la hermosa historia de la pasión de nuestro Señor Jesucristo tantas veces que ya no sentimos aquello que deberíamos sentir cuando la escuchamos, así que por eso se las contaré de otra manera para que la entendamos mejor:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra, por el poder de su palabra creó Dios todas las cosas, desde las lumbreras hasta los mares, desde los árboles hasta todos los tipos de animales que ahora conocemos, todo lo creó Dios con su increíble sabiduría y creatividad.

Pero al sexto día Dios se detuvo y dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y es así como tomando del polvo de la tierra Dios moldeó al hombre, el hombre había sido creado pero estaba sin vida, así que Dios sopló sobre él, y el hombre vivió.

Y el hombre caminaba con Dios, pero el maligno sintió odio por aquella creación y seduciéndole le hizo desobedecer el mandato de Dios, el hombre la creación de Dios había fallado y pecó contra su creador.

A lo largo de la historia vemos como Dios intentó que el hombre volviera a tener comunión con Él pero el hombre más le desobedecía, Dios intentó limpiar su creación a través del diluvio pero el hombre siguió en pecado. Dios le concedió al hombre los diez mandamientos por mano de Moisés pero el hombre se negó a obedecerlos, burlándose de la ley de Dios.

Y ya cuando todo parecía perdido una voz en los cielos dijo: Yo iré.

Jesús el verbo de Dios iba a venir a este mundo, dejando aquella gloria y majestad celestial la cual no podemos ni imaginar, por amor se hizo pobre para rescatar a su creación.

Nació en un humilde pesebre, sin riquezas ni aparente gloria, pero aún los ángeles cantaron de alegría, pastores fueron a verle y aún sabios emprendieron un largo viaje para encontrarle, la esperanza de la humanidad había nacido. Y al tiempo de su manifestación aprendimos lo que realmente era el amor, viviendo entre la humanidad que había creado, enseñándoles, sanándolos, mostrándonos lo grande de su misericordia.

Pero el hombre no comprendió el amor de Dios, sino que rechazándole y traicionándole decidieron clavarlo en una cruz y así el hombre decidió matar a su hacedor.

Y Jesús como cordero al matadero ofreció su vida en rescate por nosotros, sufrió azotes con un terrible látigo que destrozo su piel; sufrió todo tipo de burlas, golpes que lo hirieron y hasta le arrancaron la barba; le pusieron una corona de espinos que le hería la frente, la cabeza y las sienes, clavos grandes y ásperos traspasaron sus manos y pies y fue puesto en una cruz astillosa, incluso en medio de tanto dolor y humillación nunca se quejó, todo lo soportó para demostrarnos lo mucho que nos ama.

Parecía que la humanidad ya no era digna de perdón, pero Jesús resucitó al tercer día y lejos de condenarnos decidió darnos el regalo de la salvación.

Si confiesas a Jesús como tu Señor y salvador y tienes fe en Él, entonces borrara tus pecados, sanará toda herida y dolor de tu corazón y te dará la vida abundante y eterna que tiene reservada para aquellos que le aman y podrás ser feliz toda la eternidad junto a Él.

Perdónalos porque no saben lo que hacen

No sólo Jesús nos demostró lo que es el perdonar a los demás al decir: Padre,  perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34), mientras estaba crucificado en la cruz; sino también el joven Esteban, mientras era apedreado clamó a gran voz diciendo: Señor, no le tomes en cuenta este pecado. (Hechos 7:59).

¿Pero cuántos de nosotros hemos aprendido realmente lo que es el perdón?

La biblia nos dice que si nosotros no perdonamos, Dios tampoco nos perdonará (Mateo 6:15)

Una de las cosas que suceden cuando recibimos a Jesús en nuestros corazones, es que El pone un corazón nuevo en nosotros, esto significa que esas cosas que antes no podíamos realizar, ahora las podemos hacer por que Dios está en nosotros.

En ambos casos, tanto nuestro Señor Jesucristo como Esteban tenían todo el derecho de poder acusarlos, de poder echarles la culpa de sus muertes, pero ambos prefirieron no guardar rencor en sus corazones, prefirieron perdonar, prefirieron tener misericordia de ellos.

Cuantas veces nos hacen cosas pequeñas, y olvidamos lo que Dios nos dice acerca del perdón, cuantas veces alguien viene a nosotros con el deseo de pedir perdón, y lo echamos fuera olvidando que debemos perdonar aún incluso setenta veces siete (Mateo 18:22).

Decimos que amamos a nuestro prójimo, pero nada manifiesta mas ese amor que el perdón, porque si Dios nos perdonó cuanto más nosotros nos debemos perdonar.

No seamos como en aquella parábola, que habiendo recibido el perdón juzguemos a uno de nuestros deudores y seamos hechos presos por no saber perdonar (Mateo 18:23-25), porque al igual que en la parábola nosotros teníamos una gran deuda que no podíamos pagar (el pecado) y siendo culpables, recibimos el perdón de Dios.

Evitemos tener raíces de amargura, evitemos guardar rencor en nuestros corazones, no contaminemos nuestros corazones albergando odio y contiendas; límpielo con amor y el perdón que Dios ha puesto en su corazón.

Recuerde que Dios está en usted, no importa que le hayan hecho en el pasado, no es sólo un mandamiento o un requisito indispensable para ir al cielo, sino es un acto de gratitud que le ofrecemos a aquel que nos perdonó primero.