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OH TU FIDELIDAD

Lamentaciones 3:22-23 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Cuando atravesamos problemas o circunstancias difíciles buscamos una respuesta de Dios en su palabra, el versículo anterior inspiró a un gran hombre que atravesaba por situaciones muy difíciles a escribir uno de los himnos más conocidos e inspiradores de toda la historia de la iglesia.

Oh, Dios eterno, tu misericordia, Ni una sombra de duda tendrá; Tu compasión y bondad nunca fallan, Y por los siglos el mismo serás…

Tomás Obadiah Chisholm nació el 29 de julio de 1866 en Simpson County, Kentucky. A la edad de 27 años, mientras acudía a una reunión dirigida por H. C. Morrison, Tomás sintió convicción de pecado y decidió entregar su vida a Cristo.

Su pastor sorprendido de la sinceridad y de los talentos del joven hombre y lo invitó a mudarse a Louisville, Kentucky, para que fuera el dirigente y editor del periódico de la iglesia.

Años más tarde en Louisville, Tomás fue ordenado ministro, cumplió una breve misión pastoral en la ciudad de Scottsville, del estado de Kentucky, debido a su frágil y endeble salud.

¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad! Cada momento la veo en mí. Nada me falta, pues todo provees, ¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

Posteriormente, se trasladó con toda su familia a una granja de Indiana y se dedicó a la venta de seguros, luego se mudaría Vineland, New Jersey, por problemas económicos y en donde combinó el ministerio con el negocio de los seguros. Además, Tomás tomó otro trabajo por el cuál sería recordado, escribir himnos y versos para su iglesia.

Lejos de poner en duda el amor de Dios sobre su vida o resignarse a caer en la amargura, utilizó su afición por la escritura evangélica para demostrar su gran entrega a Dios a puño y letra, con esa inspiración escribió más de mil doscientos poemas, siendo una de las más conocidas: “Great Is Thy Faithfulness” (Oh tu Fidelidad).

La noche obscura, el sol y la luna, Las estaciones del año también, Unen su canto cual fieles criaturas, Porque eres bueno, por siempre eres fiel…

Tomás Chisholm escribió esta canción en 1923. Lo hizo estimulado por su agradecimiento a la fidelidad de Dios sobre su vida, siendo de gran bendición para muchos creyentes a lo largo de los años.

Chisholm envió algunos de sus poemas a William M. Runyan, un gran músico y amigo suyo, Runyan cuenta que fue profundamente impresionado con el himno “Oh tu Fidelidad” y oró: “Señor, ayúdame a componer una melodía que pueda transmitir el mensaje de una manera efectiva”. La popularidad del himno prueba que la oración del músico fue contestada.

Tú me perdonas, me impartes el gozo, Tierno me guías por sendas de paz; Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, Y por los siglos mi Padre serás…

A los 75 años, el Dr. Chisholm le escribió a un amigo, diciendo, Mi condición económica nunca ha sido una de abundancia debido a mi condición de enfermedad en los últimos años. A pesar de esto, no debo fallar en recordar aquí la infalible fidelidad de un Dios que cumple lo que promete, y que Él me ha dado muchas muestras maravillosas de Su provisión y cuidado, por lo cual estoy lleno de gratitud”.

Le invito a escuchar la hermosa canción:

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Sinfonía a Dios

Sinfonía a Dios

Un momento nunca visto por ojo humano está empezando a suceder.

El Dios omnipotente vestido en gloria se encuentra sentado en su gran trono, a su alrededor un innumerable número de seres angelicales le rodea.

La Trinidad reunida escucha el cántico de sus millones de seres celestiales, el estruendo de aquellas voces repercute por todas las galaxias.

Dios habla, a su mandato en un extremo del mundo los rayos solares responden y comienzan a calentar la tierra, las nubes forman bellas figuras para su Creador.

Del otro de la tierra la luna ilumina con belleza una hermosa noche llena de estrellas.

Las gotas de lluvia comienzan a caer siguiendo un compás, los truenos como golpes de tambores caen uno a uno.

Los animales se suman al cántico, cada quien al modo que Dios los diseñó alaban al Señor de toda la Creación.

De pronto Dios se levanta, pide silencio, los seres celestiales se detienen y el universo parece enmudecer.

Pide atención, sus huestes celestiales observan atentamente como en nuestro planeta algo empieza a ocurrir.

En un hogar una pequeña luz se enciende, es un hijo suyo el que ha despertado en la madrugada a orar.

Se pone de rodillas y comienza con lágrimas a hablar con el Padre, entre susurros conversa con el Autor de todo lo que existe.

Su tenue voz sube hasta el cielo, Dios con alegría disfruta de aquellas palabras que vienen del corazón sincero de su siervo.

Otra luz aparece y luego otra, muchos de sus hijos están despertando, cada uno en su dialecto da gloria al Altísimo.

Los ángeles asombrados vuelven a adorar, ahora toda la creación a una voz exalta al que gobierna por los siglos de los siglos.

Porque solo Cristo es digno de recibir toda la gloria y todo ser viviente se deleita al poder glorificar a su Hacedor.

Inspirado por la canción: La Sinfónica de Dios

Al que ama

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Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:12

La versión dice: (DHH): Porque el Señor corrige a quien él ama, como un padre corrige a su hijo favorito.

¿Cuántos recuerdan las correcciones que les hacía su papá?

Cómo a todos a mí tampoco me gustaba la corrección de mi padre, la verdad no fue hasta que crecí y pasé diversas circunstancias cuando realmente me di cuenta del por qué lo hacía.

Hoy quiero relatarles cuatro de esas ocasiones:

1. La Oración: Recuerdo cuando era muy chico y papá me preguntó si sabía orar, creo que fue más por miedo, pero le dije que no, y él al escucharlo me regañó, pero como buen padre también me enseñó esa misma noche a orar.

Años más adelante a la edad de 20 años una oración salvó literalmente mi vida.

2. El sacrificio: Cuando era chico papá no pasaba mucho tiempo en casa y yo no entendía porque no tenía tiempo para pasar más tiempo con nosotros.

Al crecer y tener mi primer trabajo y pasar cada vez menos tiempo en el hogar, me di cuenta la responsabilidad que él tenía y que por amor lo hacía.

3. El modelo: Habré perdido la cuenta de la cantidad de veces que mi papá me decía que me portara bien o que actuara correctamente, él siempre era ese impecable ser que siempre sabía que hacer o que decir en cada momento.

Recuerdo cuando me nombraron jefe o tuve personal a mi cargo, cuando realmente lo entendí, me di cuenta que él estaba siendo el modelo que yo necesitaba.

4. Los valores: Hace poco vi una escena que me perturbó, a un chico que limpiaba carros le arrollaron uno de sus pies, yo me encontraba lejos, pero al ver aquella escena intenté acercarme para ayudar, al ver a mi alrededor me di cuenta que nadie más lo hacía, todos miraban y se amontonaban sin pretender ayudarlo.

Fue entonces cuando me di cuenta de lo bien que me habían criado.

Ahora entiendo mucho mejor a mi papá y comprendí que cuando un padre nos llama la atención es porque nos ama y busca nuestro bien, nos está enseñando algo que, aunque ahora no lo comprendamos aquella lección habrá dejado una huella en nuestra memoria y no servirá a futuro en nuestro vivir.

Lo mismo ocurre con nuestro Padre Celestial:

· Nos corrige cuando lo necesitamos.

· Se sacrificó por nosotros.

· Es nuestro modelo.

· Nos ama con un amor incondicional.

Si estamos pasando por momentos duros o difíciles en vez de quejarnos o reclamar, deberíamos recordar que Dios no es un Padre malo, por el contrario, Él nos ama mucho, jamás nos descuida, y que quizá está permitiendo que pasemos por aquellas pruebas para moldearnos y para que podamos aprender una gran y valiosa lección.

Persistiendo en la fe

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Quiero compartirles uno de mis pasajes favoritos de la biblia: Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3

La palabra perseverancia proviene del latín perseverantia, que significa: Mantenerse constante en un proyecto ya comenzado, una actitud o una opinión, aún cuando las circunstancias sean adversas o los objetivos no puedan ser cumplidos. Perseverar también es durar por largo tiempo.

Quiero contarles una historia real:

Hubo una pareja que por muchos años oraba para poder tener hijos, ambos estaban sanos pero por una extraña razón no podían tenerlos.

Luego de muchos intentos, oraciones y exámenes, un día el doctor les dice: Su mujer está embarazada, y luego se enterarían de que tendría mellizos.

Todo parecía ser felicidad para aquella pareja pero meses después uno de los exámenes revela que uno de los hijos se encuentra muerto en el vientre y el otro va a tener problemas serios si nace y les obligan a abortar.

Aquella pareja está devastada, ambos están molestos, deprimidos, decepcionados y se hacen preguntas como: ¿Qué Dios te regala algo y luego te lo quita? ¿Por qué deberíamos volver a confiar en Dios?

Aunque ambos se encuentran mal, intentan seguir asistiendo a la iglesia, y cuando la iglesia organiza un paseo, la esposa decide no asistir pero el esposo si asiste.

Durante el paseo el pastor les pide a los miembros que caminen por la naturaleza y que agradezcan a Dios por todo lo que tienen, pero aquel esposo se encuentra dolido y muy molesto y decide hacer lo contrario y camina por un camino lleno de cemento.

Pero mientras camina se da cuenta que el camino tiene grietas y entre aquellas grietas aparecen plantitas, literalmente la vida se va abriendo paso entre el cemento, luego ve una pequeña flor y comienza a sentir paz en el corazón, sus ojos comienzan a llorar y se da cuenta que a pesar de su esfuerzo de alejarse, Dios sigue con Él.

Aquella pareja tras ese suceso perseveran, no les fue fácil pero vuelven a confiar en Dios, y a los meses ellos se convirtieron en padres de tres bellos y sanos trillizos.

A veces parece que la vida nos golpea tan duro que parece que ya no podemos seguir, nos sentimos tristes, decepcionados, pensamos que Dios nos olvida, pero hoy Dios te está diciendo: Persevera porque yo nunca te dejaré, jamás te voy a dejar solo.

La fe no se demuestra en los buenos momentos, se demuestra en los momentos malos, en los momentos de crisis y es allí en donde Dios recompensa nuestra perseverancia y nos hace sentir paz aún en medio de las tormentas de la vida.

Oración Sincera

oraciones

Aquí estoy Señor mío, me presento delante de ti porque Tú eres mi Padre y mi Dios.

Vengo a pedirte perdón por mis pecados, por mis faltas y mis rebeliones.

Tú conoces lo oculto de mi corazón, ves cada secreto y nada puedo esconderte.

No quiero usar máscaras delante de Ti, quiero tener un corazón sincero y decirte todo lo que mi corazón hoy siente.

Perdona mi orgullo, porque muchas son las veces en las que creo poder hacer las cosas a mí manera y no te consulto.

Me cuesta darme cuenta que Tú tienes el control de todas las cosas y que debo tener fe de que Tú todo lo haces hermoso.

Perdóname por la dureza de mi corazón, porque a pesar de lo mucho que te conozco, me es difícil abrirlo y decirte lo que pienso.

Me es difícil decirte que necesito Tu ayuda, que sin Ti no puedo hacer nada y que las cargas son muchas.

Perdóname por buscarte solo cuando tengo problemas, no quiero ser como aquellos hipócritas que solo piensan en Ti cuando todo les sale mal, enséñame a ser agradecido.

Perdóname por mis momentos de debilidad, por mis momentos de duda y por aquellos pensamientos que no te agradan.

Ayúdame a tener un corazón que busque de Ti, que te ame con pasión y que te sea fiel sin importar lo que ocurra.

Ciertamente eres un Dios bueno, reconozco mis faltas y que tus misericordias han sido muchas para conmigo.

Yo sé que sin Ti no existiría, cada vez que me acerco a Ti, recuerdo a aquel muchacho inseguro al cual Tú abrazaste y le dijiste: Te amo.

Vuélveme el gozo de conocerte, aquella alegría por saber que Tú me acompañas y me has perdonado.

Aleja de mi corazón las cargas del ayer, trae reposo a mi corazón y sostén mi mano para que pueda caminar a Tú lado.

Te entrego mi vida, te doy todos mis sueños y mi futuro te lo ofrendo hoy porque te amo.

Escucha esta oración sincera, haz que quienes la lean puedan buscarte con honestidad y escucha el clamor de tus hijos. Amén.

Héroes incompletos

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Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Cuando revisamos a simple vista a los personajes más importantes de la biblia nos imaginamos a seres casi perfectos que lograron grandes hazañas con la ayuda de Dios.

Sin embargo cuando revisamos más a fondo su vida, descubrimos que no eran perfectos, que al igual que nosotros tenían problemas y que también luchaban con las mismas debilidades que tenemos nosotros.

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Santiago 5:17

Miremos el caso de Elías uno de los más grandes profetas del antiguo testamento, que con sus oraciones podía detener la lluvia o hacer caer fuego del cielo, pero a pesar de eso él conocía sus debilidades y oraba fervientemente para no caer en tentación.

El mayor error que podemos cometer es creer que existe un momento o nivel en donde seremos casi perfectos, pero como la biblia nos enseña, todo el tiempo debemos luchar para cuidar nuestra santidad y mantener nuestra comunión con Dios.

Cuando aprendemos que la biblia no está llena de hombres perfectos sino de héroes incompletos que necesitaron la ayuda de Dios para lograr aquellas hazañas increíbles es donde realmente entendemos lo importante que es estar llenos de Jesús porque solo junto a Él podemos dar fruto.

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros… 2 Corintios 4:7

Nosotros, al igual que aquellos héroes de la fe somos solamente vasos de barro a los cuales Dios utiliza para hacer grandes hazañas y tener vidas extraordinarias.

Es solo Dios el que pudo convertir a simples pescadores en aquellos discípulos que recorrieron el mundo llevando el evangelio o el que convirtió a un pequeño pastor de ovejas en un vencedor de gigantes y puede convertirnos a nosotros en hombres y mujeres que hagan cosas extraordinarias para su gloria si nos dejamos moldear por Él.

Tanto que decirnos

conversar con JesúsHay tanto que decir así que tomemos asiento y al igual que aquel apóstol déjame recostarme en tu pecho y decirte todo lo que siento.

Quiero contarte que hay muchas cosas que no logro decir en mis oraciones, tantos secretos que guardo en el alma y no sé cómo expresar.

Tengo que contarte que muchas son las veces en que me siento solo y que la frialdad de mi alma en ocasiones me asusta.

Debería contarte que mi corazón pareciera estar roto y que muchas veces creo que siento llorar en silencio a mi alma.

Recuerda que soy débil, que hubo momentos en donde fue difícil guardar la fe, yo quería explicaciones y dudé de Ti.

Quisiera decirte que soy como el hijo pródigo, que me sentía extraviado pero que hoy lo único que busco es Tú perdón y Tú abrazo.

Necesito que sepas que a pesar de todo yo de verdad te amo, que te necesito para vivir y que nada en mi vida tiene sentido sin Ti.

Hijo mío, no olvides que yo te amé primero y que no existe nada que te pueda separar de mi amor.

Recuerda que nunca estás solo, Yo prometí acompañarte hasta el fin del mundo.

No tengas temor porque soy Yo el que te sostiene y te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Esfuérzate y sé muy valiente porque yo siempre estaré contigo.

Nadie te podrá hacer frente y si estás conmigo todo lo podrás.

Si te convirtieres de tus malos caminos yo te restauraré y delante de mí estarás.

Acércate a mí porque hay tanto que necesitas escuchar, mantén atentos tus oídos porque Yo también tengo mucho que decirte.

Porque yo también quiero que te recuestes en mi pecho, que sepas todo lo que necesito decirte y que sepas lo mucho que te amo.