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Ver tu gloria

gloria

Dios mío hoy vengo con el deseo de conocerte, de acercarme a tu presencia para adorarte y poder ver tu gloria.

Tengo el hambre de poder pasar más tiempo a tu lado, quiero caminar contigo en cada instante de mi vida.

Anhelo saber tus pensamientos, quiero conocerte más y más cada día, tener el privilegio de poder andar a tu lado.

Quiero ser el joven que vea tu gloria, la persona que te ama tanto que pueda llamarse tu amigo.

Dame temor de Ti para nunca abandonar tu presencia, hazme limpio de manos y purifica mi corazón para que pueda acercarme a Ti.

Necesito estar a tu lado, mi ser entero me pide estar en tu compañía, disfruto cada instante en que sé que me acompañas.

Ayúdame a verte como un buen Padre, quiero obedecer todos tus mandamientos y amarte con sinceridad.

Enséñame a escuchar tu voz, quiero saber que eres Tú el que me habla y entender todos tus mensajes para mi vida.

Permíteme ver tu rostro en aquel día, quiero ver tu mirada de aceptación y amor al estar frente a Ti.

Abrázame ahora porque no puedo verte, y yo correré a tu encuentro cuando abras mis ojos, me postraré a tus pies para honrarte.

Hazme valiente y lleno de amor por Ti para que pueda seguirte sin titubear, dame denuedo para que sea capaz de dar hasta mi última gota de sangre y sudor por Ti.

Quiero ver tu gloria, es mi deseo poder a ver mi amigo, poder contemplar el rostro de Señor y Salvador.

Tú eres mi creador, eres el que me ha sostenido todo este tiempo, me has ayudado más de lo que merezco y siempre te estaré agradecido.

Con todo mí ser deseo poder ver tu gloria, permíteme Amado mío el poder ver más de Ti, ayúdame a ser digno de poder ver tu gran majestad.

Te amo mi Señor, mi humilde deseo es poder contemplarte, poder ser digno de tu llamado y poder estar a tu lado por toda la eternidad.

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Publicado por en 22 marzo 2015 en Reflexiones

 

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Pastores de Belén

pastores

Un grupo de pastores yace pastando a sus ovejas en las vigilias de la noche.

Jaziz has visto las estrellas que nos ha regalado el cielo, no he visto estrellas más brillantes desde hace mucho tiempo, cuanto me alegra el poder pastorear a nuestro rebaño a las afueras de Belén.

Oh amigo, que tiene de bueno Belén la más pequeña de las ciudades para que siempre la añores, no creo que ninguna buena nueva podría salir de algo tan pequeño.

Jaziz no menosprecies las pequeñeces, pues, Dios mismo no lo hace, el hace grandezas aún con lo más pequeño.

Si fueran ciertas tus palabras, Dios ha de amar mucho a nuestra pequeña nación y sobre todo a nosotros, ya que somos solamente un grupo reducido de pastores.

Jaziz no te fijes solo en las apariencias, Dios sí ama a nuestra nación, y Dios ama a los pastores, recuerda aquel salmo en donde se dice que Dios es nuestro pastor, Él nos llevara a buenos pastos y nos hará ver cosas grandes si guardamos la fe.

Jazis recuerda las palabras de este humilde anciano, Dios siempre tiene un gran plan, Él puede usar desde un gran sacerdote hasta el más pequeño de los pastores, y si tienes fe Él va a usarte para grandes cosas.

Yo tengo fe, sé que a pesar de mis quejas, aún existe en mi corazón la esperanza de que Dios traiga salvación para todos nosotros…

Y Mientras Jaziz aún hablaba, un gran resplandor más fuerte que la luz de cualquier astro los cegó, y de entre aquel brillo una figura formidable les habló diciendo:

No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

El anciano lleno de júbilo exclamo: ¡El cielo te ha escuchado Jaziz, Oh Gloria a Dios en las alturas!

Vamos pronto, no te quedes quieto y seca esas lágrimas de alegría, , ¡Hoy ha nacido la esperanza y la salvación para todo el mundo!

Todos los pastores emocionados por la visón llegaron al pesebre, Jazis se acercó despacio para ver al recién nacido y al verle su corazón se llenó de gozo y amor, Jazis nunca más volvió a ser el mismo, desde aquel día aprendió a ver la vida con los ojos de la fe.

¡Les deseo una gran y feliz Feliz Navidad, les mando un gran abrazo a todos mis  amigos, hermanos, compañeros y lectores, que Dios los llene de bendiciones!

 
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Publicado por en 24 diciembre 2014 en Reflexiones

 

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El niño de Belén

navidad

Es una oscura y estrellada noche a las afueras de Belén, el fuerte viento sopla sobre los verdes prados y el bramido de las ovejas es el mayor sonido que se escucha.

No tienen idea de todo lo que me ha costado llegar hasta aquí, pero todo mi sacrificio tendrá resultado al ver a aquel niño de Belén que cambió nuestras vidas.

Hoy nacerá a ya escasos minutos y a pocos kilómetros de aquí, un bebé, un salvador que es Cristo el Señor.

Me he conseguido ropa de la época y me he acercado con un puñado de ovejas entrenadas a un grupo de pastores que guardan las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Ellos me reciben con alegría y se toman su tiempo para aconsejarme sobre los mejores prados que se puede conseguir poco lejos de Jerusalén.

De pronto el momento llega y todo comienza tan bíblicamente perfecto que es maravilloso poder saber los sucesos.

Un resplandor se acerca a nosotros, tiene forma humana y desciende tan rápido que no podemos reaccionar.

Aquel brillo nos dice: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

De pronto un resplandor más fuerte que el sol nos rodea, miles de brillos con formas humanas vuelan a nuestro alrededor cantando: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Nos miramos y comenzamos a correr, los animales nos siguen instintivamente y estamos yendo a toda prisa hacia Belén.

Mientras corro veo el cielo y los ángeles vuelan sobre nosotros iluminando con un resplandor hermoso el anochecer, su brillo es como el de los fuegos artificiales ardiendo sin detenerse.

Hay una fuerte luz iluminando un pequeño y abandonado establo, los pastores no creen que el mesías pueda estar allí, pero yo marcho hacia aquel lugar sin detenerme.

Ellos me siguen temerosos, yo abro la puerta de madera y allí puedo ver a aquella magnifica pareja contemplando al hermoso bebe recién nacido que está acostado en el pesebre.

José se preocupa pero María lo calma, uno de los pastores les cuenta lo que nos dijeron los ángeles y entonces acceden a que veamos al bebé.

Todos se arrodillan mientras se van acercando y yo intento avanzar lo más que puedo antes de hacerlo.

Lo veo perfectamente, tengo frente mío al ser más bello de toda la creación, es tan lindo, sus gestos son tan bellos y no puedo evitar llorar.

Ellos me miran extrañamente, porque para ellos este es un día de gozo y alegría, pero yo al verlo tan pequeño recuerdo todo lo que tendrá que soportar.

Solo yo sé la verdad de cómo el crecerá, predicará y ayudará a muchos, pero lo traicionarán, lo torturarán, tendrá que sufrir el dolor más extremo, se burlarán de él y lo crucificarán.

De pronto aquel bebé abre los ojos y mueve sus pequeñas manos, entonces comprendo que Él ya lo sabe, es solo un bebe pero sigue siendo el hijo de Dios.

Este el ser que más me ha amado, la persona que decidió dar su vida por amor, para que todos nosotros tuviéramos esperanza alegría y para que nuestra fe no sea en vano.

María me mira con ternura y José me abraza intentando comprender lo que acaba de suceder.

Los pastores se despiden, y yo decido acompañarlos, al salir nos ponemos a cantar la canción que cantaban los ángeles y regresamos contentos a las afueras de Belén.

Después de seguirlos un tramo, yo también me despido y cada uno de ellos me da un tierno abrazo, hoy hemos visto un milagro y el corazón lo tenemos rebosante de alegría.

Yo debo volver a mi tiempo y escribir lo que he visto, sé que no habrá palabras para poder describir aquel dulce encuentro, ni que tampoco podré describir aquella hermosa criatura pero al menos escribiré de aquel niño de Belén que nació para salvarme y viviré dándole mi vida a aquel hombre que lo dio todo por mí.

Feliz Navidad, les mando un gran abrazo a todos mis lectores, amigos, hermanos y compañeros, que Dios los bendiga muchísimo y llene sus hogares con su gloria y Amor.

 
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Publicado por en 24 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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Él nos amó primero

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19

discipulo amadoCuando leemos éste versículo, es normal comenzar a hacer una lista de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros, no solo desde el momento en que lo conocimos o entró a nuestro corazón, sino desde antes de eso y en especial en el aquel momento en el que nuestro Salvador dio su vida en la cruz por amor de nosotros.

Ahora pongámonos en el lugar del autor de aquel versículo, él fue uno de los doce discípulos que acompañó a Jesús durante los tres años y medio que duró su ministerio y además fue el único de los doce que presenció su pasión.

Por lo tanto si existió una persona que realmente entendió el amor que Jesús tiene hacia nosotros ese debió haber sido el discípulo amado.

Usemos nuestra imaginación y transportémonos a aquel momento en que la vida de aquel discípulo cambiaría drásticamente.

Para él, no había sido una noche normal, había tenido una cena junto a los once y su Maestro, pero esta vez Jesús había hablado acerca de traiciones, de su muerte, de una resurrección y después de eso se fueron a orar, pero él notó algo extraño en la oración de su Maestro, una intensidad como la que nunca antes le había visto.

De pronto todo cambió, Judas uno de los doce aparece con un sequito de soldados armados, y en ese instante todos sus miedos parecían volverse realidad, tras varios sucesos y para lo que para él debió haber sido una eternidad, los guardias logran llevarse a su Maestro.

Nueve de los discípulos van a refugiarse, Pedro no aparece, Judas se rumorea muerto y él está en duda sobre si seguir a los otros o permanecer al lado de su Mesías.

Llega el momento de duda, es normal que sintiera miedo porque seguir a su maestro significaba poner en riesgo su vida, sufrir burlas, el desprecio del pueblo y además tendría que ver sufrir a la persona que más ama.

Miles de cosas deben haber pasado por su mente, hasta que se pregunta: ¿Por qué lo hago?

Entonces debe haber recordado, como el mismo Juan nos relata en su evangelio:

· Su primer encuentro con Jesús.

· La conversación de Jesús con Nicodemo.

· El encuentro de Jesús con la mujer Samaritana.

· Los numerosos milagros.

· La alimentación de los cinco mil.

· La vez en que Jesús le perdonó la vida a una mujer adúltera.

· La resurrección de Lázaro.

· Sus numerosas parábolas y enseñanzas.

Y todos esos actos decían una sola cosa: Amor.

En ese momento Juan decide alejarse de los otros y permanecer al lado de aquella persona que había cambiado su vida, aquel maestro que le dio un propósito y de aquel amigo que le permitía recostarse en su pecho.

Juan nos enseña que un verdadero discípulo amado permanece fiel hasta la cruz y se queda hasta el final sin importar lo que acontezca.

Nos enseña a comprender la inmensidad del amor de su Señor y que él amor sincero hace lo correcto aunque duela, porque para él no debió ser fácil ver los latigazos y las torturas que debió soportar su amado, pero su amor sincero era más fuerte que la tristeza o el enojo.

Nos enseña que para seguir a Jesús debemos ser valientes y osados, estar dispuestos a darlo todo por seguirle.

No puedo imaginarme su lloro al verle en la cruz o al ver sus manos manchadas con su sangre, pero tampoco me imagino su felicidad al verle resucitado y su gozo al recostarse otra vez en su pecho.

Cada vez que leamos nuevamente aquel versículo recordemos que el amor hacia Dios se debe demostrar cómo nos lo enseñó aquel discípulo amado.

 
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Publicado por en 8 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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El Mesías

mesías

¿Quién creyó en él? Pues no vino como muchos lo esperaban, no se apareció a su nación montado en un caballo blanco ni se les reveló con soldados a su retaguardia.

Al mundo vino humildemente en un pesebre, su hospedaje en la tierra no fue como el de los reyes, pero Rey más grande que Él no lo habrá jamás.

Compró nuestra salvación sin derramar sangre ajena, pero toda su sangre la vertió para lograr nuestra libertad.

Cómo un renuevo que florece ha sido su reinado, empezó con una semilla de pasión, para convertirse ahora en un reino de amor, de paz y de esperanza a todos aquellos que en Él creen y se han refugiado en sus confortantes brazos.

Vivió entre nosotros pero no era de nosotros, se despojó de su gloria y empezó su obra sanando enfermos, liberando demonios, ayudando a los necesitados y predicando las buenas nuevas.

Su mensaje confrontó los corazones orgullosos y escasos de misericordia, y aún en nuestros tiempos muchos cierran sus oídos al fuego que llevan sus palabras.

En verdad Él es la vida, cada una de las marcas en su piel simbolizaron la paz de nuestras almas, nuestra sanidad se logró en los agujeros que causaron enormes clavos en su ser, en las espinas que atravesaron su sien, en los latigazos que tiraron y desgarraron su joven piel, en el dolor extremo que no quiso gritar para demostrarte su amor sin fin.

Él fue castigado por todos nuestros fracasos, Él se obligó a llevar sobre sí mismo nuestros castigos, el dolor que nos correspondía cargar aplastaba sus heridas, su sangre fue vilmente derramada por la nuestra, lágrimas de las cuales Él era indigno de llevar corrieron por sus mejillas, gemidos y suspiros que nos correspondían a nosotros decir, salieron de su boca por amarnos sin medida.

La ansiedad lo agobiaba y el miedo de no poder cumplir con su misión lo sobrecogían, el enfado intentó hacer meollo en sus pensamientos y la tristeza hizo que el tener que soportar aquel dolor fuera muy intenso.

Quizá miró sus manos un instante, estaban rojas, ensangrentadas y severamente lastimadas.

No había nada sano en su piel, su barba arrancada había hecho que su rostro se ensanchara, las gotas de sangre que corrían desde su cabeza a causa de los golpes, las caídas y las espinas le impedían ver bien, sus labios estaban desgarrados y su lengua agonizaba por una gota de agua.

Sin embargo Él era Dios, podía desmenuzar el poder de aquellos que le atormentaban, pudo si quería hacernos pagar lo mismo que le hicimos sufrir, pero no abrió su boca para condenar sino que pidió misericordia por nuestra ignorancia.

Aquella cruz donde Él fue clavado, fue el acto más bello de amor que se haya visto por nosotros pecadores, ese acto gritó amor, esperanza y salvación para todo aquel que cree.

De tal manera nos amó Dios que dio a su hijo unigénito, aquel Verbo de vida, con su último suspiro dijo: Consumado es.

Pero el Padre Celestial que nunca se olvida de sus hijos, lo llenó de gloria y majestad, nuestro Mesías resucitó al tercer día, dándonos a nosotros juntamente la victoria.

Nuestro Mesías nos comprende, Dios no nos deja desamparados, porque Él conoce el rechazo, la soledad, la tristeza, el dolor, la inseguridad y todas aquellas cosas que nosotros atravesamos.

Un solo Mesías, un solo Camino al padre, Jesucristo nuestro Salvador, el hijo de Dios.

Hosanna sea en las alturas y gloria sea al Rey que nos concedió la vida, pues con un acto ha dado paz a los hombres y sanidad a las naciones.

Hoy esas palabras pueden ser una historia más o el comienzo de una nueva vida.

Quiero que usted entienda que Jesús nos amó sabiendo exactamente como somos, se sacrificó sabiendo las veces que fallaríamos o el mal que causaríamos.

Jesús puede ser una piedra de tropiezo o un Mesías que restaure su vida y sané las heridas que carga su corazón.

Hoy lo invito a recordar este hecho, a creer y a vivir una hermosa vida junto a Él.

Bendito sea por siempre mi Mesías, mi amado Cristo y mi gran Salvador. Amén

 
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Publicado por en 3 noviembre 2013 en Reflexiones

 

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Nació el Salvador

nacimiento del Salvador

Santa eres esta noche Belén, porque en ti nacerá esta noche el Salvador.

El cielo ha visto cómo un ángel descendió para darle a una virgen una gran bendición, una buena nueva de que muy pronto el Hijo de Dios nacerá para traernos salvación.

Miles de ángeles contemplando cada hecho, el Padre emocionado ve como poco a poco sucede todo lo planeado.

Ángeles han hablado en sueños a un mortal para que no se aleje de su mujer, el Espíritu Santo ha descendido sobre la joven virgen y Emanuel hoy nacerá.

El universo entero está mirando atento lo que sucederá en esta noche y una estrella está siguiendo a la joven pareja, el universo entero sigue a aquella mujer que lleva en su vientre al futuro Rey.

Los minutos pasan y el cielo se estremece, multitud de ángeles vuelan llenando los cielos con la gloria de Dios, cada estrella, cada cosa creada espera tener la dicha de ver aquel increíble acontecimiento.

La joven pareja va camino a Belén de Judá y cansados están, refugio no hallarán, más el Salvador nacerá humildemente en un pesebre.

Los cielos se estremecen y aquella estrella brilla con todo su resplandor sobre aquel lugar, en aquel establo en donde la pareja ha hallado refugio.

Bendito aquel que sin saber les brindó un establo y un pesebre a aquella dichosa pareja, los animales de aquel lugar se asombran y la tierra donde pisan se alegra, la madre cansada esta de parto y su esposo permanece a su costado sin que nadie les ayude, gotas caen por las mejillas de la madre, sudor y lágrimas llenan su rostro mientras que el esposo preocupado la asiste, el Padre Celestial emocionado contempla mientras en todo lo alto se hace silencio hasta que se escucha el sonido de un llanto, hoy ha nacido el Salvador.

La madre ve al niño y las palabras del ángel llenan su memoria, el esposo contempla aquel bebe y recuerda sus sueños, hoy están presenciando el más bello milagro y los ángeles al mundo anunciarán el más bello regalo.

Santa eres esta noche Belén, bendita eres tú la menospreciada de Israel porque en tus tierras ha nacido hoy Cristo el Señor.

Unos pastores han estado apacentando a sus ovejas, han trabajado arduamente y están reposando y de pronto la oscuridad de la noche se viste de luz, una majestad mayor que las estrellas y la luna llena los cielos de aquellos pastos sobre los cuales yacen recostados, luces como llamas surcan los cielos sonidos que despertarían a miles se escuchan en los cielos y una multitud de ángeles descienden con poder para anunciarles el nacimiento del Santo Redentor: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Corriendo van con su ganados guiados por la estrella que hoy alumbra un establo, aquella estrella que muy pronto guiará también a unos reyes magos que llevarán muchos regalos.

Dichosos aquellos pastores que han visto al Salvador, dichosos aquellos animales que tuvieron la dicha de contemplar aquel nacimiento, bendita aquella pareja que se esforzó para que esto acontezca y bendita en esta noche la humanidad porque ha nacido Jesús el Redentor.

¿Y quiénes somos nosotros para que el Santo Hijo de Dios venga a nosotros?

Pero tal fue su amor que se ofreció a si mismo por nosotros, tal fue el amor de Dios que nos dio a su hijo para que fusemos salvos por Él.

¡Benditos aquellos que le aceptarán a Jesús, dichosos aquellos que hacen nacer a Jesús en sus corazones!

¡Feliz Navidad a todos aquellos que conocen esta historia y a todos mis hermanos que llevan a Cristo en sus corazones y un gran abrazo a todos aquellos que recuerdan en este día que el regalo más importante es tener la dicha de conocer y seguir a Cristo Jesús!Sa

 
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Publicado por en 24 diciembre 2012 en Reflexiones

 

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1000 oraciones a Dios parte IV

76. Jesús tu eres el soplo de vida que me anima cada día.

77. Señor Jesús, hoy rindo lo mejor de mí para dártelo a Ti.

78. Maestro, cómo me gustaría poder oír tus parábolas y tener el enorme privilegio de escuchar tu voz.

79. Jesús, cuanto deseo poder recostarme en tu pecho y escuchar latir tu gran corazón.

80. Daría la vida amado Salvador por poder verte una vez, pero sé que mi deseo de verte se cumplirá y estaremos juntos por la eternidad.

81. Príncipe de paz, la vida no es sencilla y muchas veces duele dar cada paso, pero he decido llevar mi cruz y seguirte cada día de todo corazón.

82. Hijo de David ten misericordia de mí y rescátame de las tormentas de la vida, que suene tu voz y halle mi alma bonanza.

83. Bendito aquel que tiene hambre de Ti, porque el alma que te buscare esa te hallará.

84. Bendito aquel que sin verte cree en Ti y aunque mis ojos terrenales no puedan verte, mi corazón te ve tan claro como el día.

85. Bendito aquel que hace tu obra diligentemente con todo su empeño y amor porque recibirá la recompensa de su Señor.

86. Redentor de mi corazón te amo con cada pensamiento, con cada recuerdo, con cada latido con cada respirar de mi ser.

87. Jesús alabe mi ser tu Santo nombre, cómo aquella multitud te alabó mientras montabas un pollino, porque mientras yo viva las piedras callarán.

88. Oh, Jesús pueda yo beber siempre de esa agua de vida y pueda comer de aquel pan de vida eterna.

89. Amado Jesús, ayúdame a tener suficiente fe como un grano de mostaza para mover las montañas de duda e incredulidad.

90. Bendito Jesús, pueda yo postrarme a tus pies y lavarlos con mis lágrimas, que el amor de mi corazón sea un perfume agradable que pueda derramar sobre tu cabeza.

91. Hijo de Dios, ven llena mi vida de tu presencia, lava mi corazón con tu preciosa sangre, sana las heridas de mi alma, haz un milagro en mí.

92. Jesucristo, quiero llevar tu yugo, quiero aprender de Ti y poder encontrar ese tierno descanso para mi alma.

93. Cristo Jesús, te amo por eso he atesorado tus mandamientos en mi corazón y he guardado tus palabras en cada uno mis pensamientos.

94. Amigo mío, ven y resucítame como resucitaste a Lázaro, dame una nueva vida en Ti.

95. Jesús, no pude ver los huecos en tus manos o la herida en tu costado, pero creo que moriste y resucitaste por mí, sé que venciste a la muerte por amor a mí.

96. De vivir como un carpintero a ser el salvador de la humanidad, en todo fuiste tentado y a todo venciste, fuiste traicionado y negado pero nunca te rendiste y eres ahora el Dios de mi corazón.

97. Tu vida es el mayor ejemplo del amor, tus virtudes infinitas y tus palabras son simplemente sabiduría que pueden cambiar la vida del hombre.

98. En ti está escondida la vida, solo Tú eres la verdad y Tú eres la vida que conduce al Padre Celestial.

99. Tú eres la justicia, la honestidad, la sinceridad, la paz la base de nuestra fe y el amor.

100. Jesús mis poemas no son suficientes para decir lo que siento por ti, las palabras no podrán nunca describir tu grandeza y no hay frase que pueda transmitir todo el agradecimiento que te tengo mi dulce Señor.

 
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Publicado por en 18 octubre 2012 en 1000 oraciones, Reflexiones

 

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