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Si te conocieran

Otra vez siento que fallé al hablarles de Ti.

Quizá mis palabras no fueron las indicadas.

Tan solo quería que entendieran que los amas.

Mi testimonio no hizo tanto eco en ellos como yo esperaba.

Yo también fui así muchas veces antes de conocerte.

Si te conocieran sabrían el profundo amor que les tienes.

Si te conocieran comprenderían que solo quiero su bien.

Si te conocieran sus vidas serían mucho mejor.

Sentí en su mirada la lucha por no dejar atrás su pasado.

Podía ver que por momentos sus ojos se ponían tristes.

Dime las palabras que ellos necesitan oír para cambiar.

Me decían tantas excusas para no sentirse mal.

No entendían que no quieres juzgarlos sino amarlos.

Si te conocieran sus rostros se llenarían de felicidad.

Si te conocieran me agradecerían mi esfuerzo por hablarles.

Si te conocieran yo no tendría miedo de que vayan al infierno

Lo volveré a intentar una y otra vez.

Has que tu Santo Espíritu toque sus corazones.

Quita de sus ojos aquellas vendas que les impide ver su realidad.

Ayúdales a saber que sin Ti no se puede vivir.

Amado Dios no permitas que aquellas personas mueran sin ti.

Inspirada en la Canción de Pablo Olivares: Si te conocieran.

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Si me perdonaras

amor celestial

Cuando veo los cielos, la luna y las estrellas, todas aquellas cosas que Tú has creado, puedo darme cuenta de lo insignificante que soy.

A pesar de eso, yo escogí hacer mi voluntad, me escribí una vida lejos de ti, y ahora estoy arrepentido de haberte dejado.

Oh Dios, si me perdonaras, mi corazón volvería a la vida.

Si me perdonaras, mi rostro volvería cambiaría su tristeza en alegría.

Si me perdonaras te llenaría de canciones para demostrarte que te amo.

Si me perdonaras mi cuerpo sentiría las fuerzas que ha perdido.

Si me perdonaras Tú llenarías cada uno de mis pensamientos.

Si me perdonaras volvería a soñar porque Tú serías mi futuro.

Si me perdonaras la vida volvería a tener sentido.

Si me perdonaras mis pies retomarían tu Camino.

Si me perdonaras mi alma dejaría de estar abatida.

Si me perdonaras mis brazos no dejarían de abrazarte.

Si me perdonaras mis ojos reflejarían el amor que sienten por Ti.

Si me perdonaras mi corazón sanaría de aquellas heridas que me cause.

Si me perdonas el enojo no hallaría cabida en mi interior.

Si me perdonaras no volvería a apartarme de tu rebaño.

Si me perdonaras la oscuridad no volvería a asustarme.

Si me perdonaras todos mis suspiros llevarían tu nombre.

Si me perdonaras buscaría tu guía para salir de los problemas.

Si me perdonaras podría confiar en que Tú me librarías del mal.

Si me perdonaras te escribiría mil poemas.

Si me perdonaras te ofrecería cada latido de mi corazón.

Si me perdonaras solo Tú serías el dueño de mi amor.

Debajo de tus alas

abrazar a Jesús

Corazón mío no temas, volvamos a su abrazo y todo estará bien, podemos descansar al sentir su presencia.

Dios mío envuélveme en tus brazos otra vez, escóndeme debajo de tus alas y has descansar a mi alma abatida.

Perdona mis pecados y limpia las manchas de mi interior, porque te necesito y sin Ti me siento morir.

Padre mío perdona la terquedad de mi corazón, la rebeldía con la cual me separé de tus brazos.

No hagas memoria de mis faltas, por tu misericordia te pido que perdones las debilidades de mi alma.

Mi corazón ruega por sentir tu abrazo lleno de amor, por sentir tu presencia y el calor de tu corazón.

Muéstrame el Camino que debo seguir para poder vivir siempre resguardado por tu presencia.

Quiero correr y abrazarte eternamente, decirte lo mucho que te amo y lo mucho que mi corazón te anhela.

He decido que no quiero vivir más sin estar bajo tu cubierta, no quiero pasar un día sin tu compañía.

Guárdame a tu lado, ten piedad de mí y protégeme hasta que las penas y crueldad se terminen.

Cuando la vida se pone difícil Tú eres el refugio en donde me siento seguro, solo en Ti puedo confiar plenamente.

Soy dichoso por conocerte, solo a Tu lado puedo sonreír de verdad y olvidar los errores del ayer.

Mi corazón se alegra al saber que me acompañas, soy como un niño que necesitaba sentirse seguro.

Y hoy te abrazo con todas mis fuerzas y te ruego que me ayudes a nunca apartarme de aquel abrazo que me ha llenado de amor y vida eterna.

Tus pensamientos

Jesús pensando

¿Qué podría pensar el gran Redentor del mundo?

¿Qué pensamientos tendría aquel que nos creó cuando se encontraba solo en una tarde?

Ahora es humano, se encuentra rodeado por mortales que no logran comprenderle.

Se sorprende de la fe de un gentil y se asombra de la incredulidad de su pueblo.

Quizá pensaría en los logros que traería su sacrificio o en el dolor terrible que habría de soportar.

Puede que pensara en nuestros rostros, en aquellas vidas que su amor salvaría.

Él que ha creado los cielos, de seguro disfrutaría de ver las estrellas en la noche o le gustaría observar los bellos atardeceres.

La naturaleza le reconoce, pero su mayor creación sigue ignorante de su presencia.

De seguro recordaría lo que es tener paciencia ante la terquedad de la humanidad.

También pensaría en sus discípulos, teniendo misericordia por Judas, sintiendo agrado por Juan o siendo comprensivo con Pedro.

¿Pero quién soy yo para entender tus pensamientos? Bien está escrito que tus pensamientos son más altos que los cielos.

Los mortales no podemos entender la complejidad de tus caminos o lo grande que son tus decisiones.

Somos polvo al que Tú has dado vida pero me asombra el poder tratar de comprenderte un poco más.

Tú tienes el poder para transformar el universo y Tú voz es capaz de crear lo que no existía.

Pero por un momento te pusiste en nuestra piel, sentiste lo mismo que nosotros, soportaste aquellas cargas que nosotros llevamos.

Nos amaste tanto que diste tu vida en el más loco plan para salvarnos, arriesgaste todo lo que eras para poder rescatarnos.

Ciertamente no puedo entenderte, pero me maravillo al tratar de entender tus pensamientos porque quisiera estar yo en uno de ellos.

Me gustaría poder escribir cada uno de tus pensamientos, pero yo sé que cada uno de ellos está lleno de amor hacia la humanidad.

Y que increíble sería aprender a pensar y vivir como Tú lo hiciste.

Escoge la vida

noche estrellada

Deuteronomio 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

De este versículo aprendemos dos cosas muy importantes:

1. El cristianismo es una decisión.

2. Escoger el cristianismo es tan importante como la vida misma.

El gran problema es que muchas veces no escogemos lo correcto o pensamos que podamos vivir escogiendo a medias y saltearnos una decisión tan importante.

¿Qué sucede si escogemos mal? ¿Por qué es tan importante esta decisión?

¿Cuantos han escuchado hablar de Vicent Van Gogh? Es conocido por pintar la obra: La Noche Estrellada.

Vincent Van Gogh fue un pintor que nació en el año en 1853, era hijo de pastores protestantes y murió en el año de 1890 a la edad de treinta y siete años.

Desde pequeño conoció de Dios pero nunca le sirvió de verdad, trató muchas veces de ser cristiano pero siempre fracasaba en sus intentos.

Sabemos eso por las cartas que le mandaba a su hermano contándole de sus continuos rechazos amorosos, de sus fracasos como artista y porque siempre ponían en primer lugar el arte el cual era el talento que Dios le dio.

Años después cuando pintó la obra que lo haría famoso, se encontraba en un manicomio víctima de la depresión y la locura, contaba en sus cartas que él pensaba que su vida no tenía sentido y que era un fracasado.

Una tarde cansado del rechazo, de los miedos y dudas se disparó en el pecho y murió dos días después.

Cuando les cuento esto no significa que si no siguen a Dios se van a suicidar o que terminaran locos, sino que una vida sin Dios siempre se sentirá vacía y carente de sentido.

Existe una gran diferencia entre ver el Camino y caminar en Él, existe una gran diferencia entre escuchar de Dios y conocerlo realmente.

Cuando tenía veinte años sentía aquel vacío que muchos sienten, sentía que mi vida no tenía un propósito y no tenía un porque vivir, había escuchado mucho de Dios en todos esos años pero ese día me propuse conocerlo y darle toda mi vida, vencer mis miedos y conocerlo realmente.

Hace poco me preguntaron: ¿Qué es la santidad?

Para mí la santidad es escoger a Dios en todo tiempo, aún por encima de nosotros mismos, porque su lado podemos conocer la verdadera vida.

Hoy tenemos la oportunidad de escoger, escojamos la vida.

Felicidad Parte 3

feliz con Dios

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas… (Santiago 1:2)

Mientras vivimos es casi imposible no salir heridos o lastimados, descubrimos que es muy difícil alcanzar nuestros sueños y que posiblemente habremos perdido la confianza en los demás, en nosotros mismos y el ser felices parecería una utopía.

Aprendemos que el humanismo está equivocado y que el “universo” no conspira a nuestro favor o que seguir lo que nos hace felices no siempre abrirá las puertas al éxito.

Por eso una de las principales virtudes de un verdadero cristiano es que ha encontrado la verdadera razón de la felicidad y su nombre es Jesús.

Cuánto más conocemos a Jesús entendemos lo grande que es nuestro Dios, entonces nuestra fe y nuestro amor por Él aumentan.

Nos damos cuenta que podemos equivocarnos y fallar, que tal vez tengamos un pasado muy difícil de sobrellevar, pero que a pesar de todo eso, Él nos sigue amando, aunque a veces pareciera no haber razón, su amor es tan grande y sorprendente que Él solamente quiere perdonarnos, limpiarnos de nuestras maldades, quiere ayudarnos a ser la mejor versión de nosotros y quiere ofrecerte el regalo de una nueva vida a su lado.

A veces los problemas y las malas circunstancias que pasamos nos hacen olvidar lo felices que deberíamos ser por conocerle.

Yo sé que muchas veces no es fácil guardar la fe, que muchas veces los problemas parecen ahogarnos, que los desiertos que debemos cruzar parecen muy largos, que aquel horno que sirve para moldearnos pareciera tardar demasiado y que hay días en que pareciera imposible que podamos estar contentos.

Aún el salmista en un momento difícil de su vida escribió: Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. (Salmo 69:1)

Pero Dios nunca nos abandona, Él siempre está a nuestro lado y a veces estamos tan distraídos intentando resolver los problemas a nuestra manera y con nuestras propias fuerzas, que no escuchamos su voz cuando nos dice: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)

En esos días en los cuales estamos cansados, en que sentimos que ya no podemos más, Él te está gritando: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11:28)

En algunos momentos pensamos como Job erróneamente que Dios nos abandona o que hace caso omiso de nuestras oraciones, pero cuando vemos esos detalles de Dios que nos provocan una sonrisa o ves como de la nada todo parece mejorar, entonces al igual que todos los héroes de la fe e igual que Job diremos: De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. (Job 42:5)

Dios hace milagros, nuestro Dios hace proezas y te ama tanto que Él moverá los mares para ayudarte, derribará murallas, cerrará la boca de leones, con su ayuda derrotarás gigantes y ejércitos huirán de ti.

Dios es fiel y como dice su palabra: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1Corintios 10:13)

Tenemos muchas razones por las cuales ser felices si estamos verdaderamente conectados con Dios, porque en él encontramos siempre a un padre que nos ama, un amigo con el cual podemos ser sinceros, un abrazo cálido y el más puro amor.

Por eso gócese y también recuerde, Que el gozo de Jehová es vuestra fuerza. (Nehemías 8:10)

Dios es y será por siempre la verdadera felicidad, Él es único que puede llenar nuestro corazón con alegría y provocarnos sonrisas verdaderas, Él es el único que nos ama de verdad y si lo dejas entrar a tu corazón podrás conocer la dicha de tener un corazón feliz.

Nada tiene sentido sin Ti

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. Salmo 84:10

¿Alguna vez has amado tanto a Dios qué sencillamente te has dado cuenta que no puedes vivir sin El?

¿Amas tanto a Dios que has podido llegar a la conclusión de que sin el nada tiene valor?

¿Quién podrá llenar el corazón del hombre sino solo nuestro Dios?

¿Quién podrá llenar nuestra vida de paz sino solo aquel que es nuestro Dios?

¿Con quién podremos sentirnos tan seguros sino es solo con Dios?

¿Con quién podremos sentirnos plenos si no es al lado de nuestro Dios?

La vida no tiene sentido si Dios no está con nosotros, porque Dios es nuestra luz en un mundo envuelto en la oscuridad, Dios es nuestro refugio en los momentos de angustia, Dios es quién nos fortalece cuando nos sentimos débiles, Dios es el que quía nuestros pasos cuando nos sentimos inseguros, Dios es nuestro pronto auxilio ante el temor, Dios es nuestra esperanza cuando todo parece perdido, Dios es la base de nuestra fe, Dios es nuestra razón para amar, Dios es todo aquello que nos queda cuando todo lo que somos no es capaz de continuar, Dios es la mano que nos sostiene cuando estamos por caer, Dios es la vida que soñamos tener, Dios es el medio por el cual podemos alcanzar lo mejor de nosotros, Dios es la razón por la cual podemos soñar sin flaquear, Dios es justicia, Dios es descanso para un alma agotada, Dios es perdón para una vida llena de dolor, Dios es sanidad para un corazón herido, Dios es riqueza para una vida pobre, Dios es sabiduría para todo aquel que lo encuentra, Dios es todo para que le ama.

Puede que el mundo nos ofrezca riquezas, poder, estatus, pero nada de eso tendrá sentido si perdemos al autor de nuestra existencia.

La vida que llevamos muchas veces nos hace dudar, las tentaciones y circunstancias nos podrán intentar detener pero el amor de Dios es más grande que cualquier adversidad y solo Él puede ayudarnos a vencerlos, solo junto a Dios todo tiene sentido.

No lo olvidemos nunca, nada tiene sentido si no tenemos a Jesús en el corazón.