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Siervos inútiles

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Yo siempre tuve un problema con el siguiente versículo de la biblia, creía que estaba mal escrito o hubo un problema de redacción celestial, pero tras estudiarlo nuevamente y recordar muchos sucesos en mi vida, pude comprender su significado.

Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. Lucas 17:10

En la vida real si nuestro padre nos dijera: Barre tal lugar, y usted lo hace, y luego de que lo hace le dice: Eres un inútil por barrerlo… Yo creo que hasta el más santo de nosotros se enojaría con su padre.

O si su jefe le dice: Has tal labor, y usted lo hace, y tras hacerlo le dice: Eres un inútil por hacerlo… Entonces creo que habría otro despedido en la empresa.

Pero en la biblia, Dios nos llama inútiles por hacer lo que Él nos pidió que hiciéramos, y yo encontré tres razones por las que sí somos inútiles:

Somos inútiles porque no podemos hacerlo solos.

A veces la vida golpea muy fuerte, pasamos situaciones muy duras que nos hacen caer, muchas personas no son capaces de soportar las duras tormentas de la vida, y es entonces tras pasar por esos momentos que nos damos cuenta que necesitamos la ayuda de Dios, que es su amor y su enorme gracia la que nos sostiene día tras día.

Somos inútiles porque vamos a fallarle y Él lo sabe.

¿Usted tendría una relación con una persona que le sería infiel o haría una sociedad con un socio que lo fuera a traicionar? Sé que la respuesta es no, pero Dios a pesar de conocernos muy bien, de saber que íbamos a renegar de Él, de saber que íbamos a caer, que vamos a dejarlo, que por momentos lo vamos a olvidar, a pesar de todo, Él nos amó y nos rescató por su gran amor. Somos inútiles porque nada podrá alcanzar lo que Él hizo por nosotros.

Somos inútiles porque nada podrá alcanzar lo que Él hizo por nosotros

Nunca seremos capaces de pagar el enorme sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz, el pagó un enorme precio por nosotros, sufrió hasta lo máximo porque nos amó, porque cuando daba cada paso y sufría cada latigazo, Él pensaba en ti.

Siempre digo que lo bueno de Dios es que a pesar de que le falle, cada vez que voy donde Él, siempre encuentro un abrazo y su voz diciéndome: Te amo.

Debemos ser siervos que a pesar de todo logren hacer lo que Dios nos encomendó.

Dios sabe lo inútil que puedo ser, Él sabe las muchas veces que le fallé y que puedo fallar, sabe mis defectos, mis debilidades pero a pesar de todo Él me escogió, y por eso le amo y le seguiré hasta el final de mis días.

 
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Publicado por en 9 diciembre 2015 en Enseñanzas, Reflexiones

 

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Dios de toda gracia

Pedro

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 1Pedro 5:10

Imagínense al apóstol Pedro sentado redactando esta carta, Él ya es mayor y ciertamente han pasado muchos años desde que vio al Maestro por última vez, pero sus recuerdos siguen intactos, Él nunca ha olvidado los acontecimientos que lo hicieron cambiar.

Mientras escribe de seguro recuerda lo ocurrido en aquella noche, cuando su Maestro le dijo que sería crucificado y que ellos lo traicionarían.

Recordaría su vehemencia al responder, sin pensar le dijo a que lo seguiría hasta la muerte.

Recordaría que el Dios de toda gracia sabiendo lo que pasaría, le respondió sin enojo que esa misma noche antes de que el gallo cantara, él ya lo habría negado tres veces.

Pedro de seguro escribiría acerca de padecer recordando lo ocurrido tantos años atrás, Él padeció en aquella noche, al sentir miedo de verse rodeado por soldados romanos, sintió enojo cuando vio que se llevaban a su Señor encadenado, sintió desesperación cuando lo acusaban de haber estado con Jesús, sintió remordimiento cuando sus labios pronunciaron blasfemias, sintió vergüenza cuando su mirada se cruzó con la de su Maestro, sintió dolor cuando lloró amargamente arrepentido.

Pedro de seguro con lágrimas en los ojos estaría recordando cuando el Maestro tiempo después sentados los dos al calor de una pequeña zarza, tras un gran milagro le preguntaba si lo amaba.

Pedro mientras lo escuchaba y veía su mirada llena de amor, podía leer el mensaje entre líneas, El Dios de toda gracia le estaba diciendo: Pedro yo sí te amo, ¿Me amas Tú? Y al decírselo tres veces entendió que Él ya lo había perdonado por negarle.

Pedro padeció pero Él entendió que todo eso era necesario para que fuera perfeccionado, afirmado, fortalecido y establecido en la fe y el amor de Dios.

Años más adelante la historia nos relata que aquel Pedro que una vez negó a Jesús y que tras muchos años después nos escribió aquel versículo, prefirió morir crucificado antes que volver a negar a su Maestro y al Señor que lo amaba y que lo había perdonado.

Quizá acabas de fallarle a Dios y sientas que no mereces seguirle, pero hoy Dios al igual que a Pedro, te está preguntando: ¿Me amas?

Si amas a Dios arrepiéntete y vuelve a sus brazos porque Él todavía te sigue amando, el Dios de toda gracia no está molesto contigo, Él quiere perdonarte y ayudarte a ser mejor.

Y es por ese amor tan grande es que siempre diremos: A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 1Pedro 5:11

 
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Publicado por en 23 agosto 2015 en Enseñanzas, Reflexiones

 

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El Mesías

A veces no comprendemos el poder que tiene un solo versículo de la biblia.

Los siguientes versículos que pondré a continuación cambiaron la vida de una persona y lo motivaron a crear una obra que ha inspirado a muchas otras.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Isaías 53:7

Angustia: Ansiedad y miedo extremo. Causa opresión en el pecho, ritmo cardiaco elevado, temblores y falta de aire.

Afligido: Enfado y tristeza extrema. Mortificación y entristecimiento a niveles peligrosos.

HandelGeorge Frederick Handel era un compositor de opera alemán, había probado la fama debido a muchas de sus obras y por la amistad que tenía con los reyes ingleses.

Pero una hemorragia cerebral lo había dejado casi paralizado del lado derecho y en 1741 muchos países de Europa habían caído en crisis debido a un fuerte invierno, lo cual lo llevó rápidamente a una cruel pobreza.

Una noche cuando Handel llegaba a casa, tras una dolorosa caminata en la cual de seguro se sentía despreciado y en donde recordaría su antigua fama, al llegar a casa encontró frente a su puerta una caja que contenía el texto de una composición musical. El texto pertenecía a Charles Jennens un poeta de segunda clase.

Handel dudo en abrir la caja y leer la obra pero al hacerlo encontró dentro del texto el versículo de Isaías, al leerlo lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, lloraba porque se sintió identificado.

Despreciado y desechadoAngustiado él y afligidoHandel había sido abandonado por muchos de sus amigos, había probado el dolor de sentirse angustiado por las deudas, afligido por el dolor que había padecido debido a su parálisis.

En aquel momento Handel se comprometió a culminar aquella obra, trabajó sin descanso creando melodías.

Su criado lo halló trabajando y le dejó el desayuno, al regresar por la tarde se dio cuenta que su amo no había probado alimento alguno y pasaron los días y Handel rechazaba el comer.

Handel trabajó 23 días casi sin descanso y tras terminar su obra durmió 17 horas, su criado llamó al doctor, pero al despertar gritó: ¡Denme comida!

Handel a través de favores y con ayuda de amigos logró que su obra pudiera llegar al teatro para presentar su obra titulada: El Mesías.

El teatro estaba repleto, aquel pueblo sumido en la crisis quería escuchar la obra, y cuál sería la sorpresa de Handel al darse cuenta que al llegar al coro todos la cantaban de a pie y con lágrimas en los ojos hasta su conclusión. Un pueblo entero había encontrado esperanza en su obra.

Un hombre logró con su obra inspirar a una nación y a innumerables personas a lo largo de los años debido a que entendió el amor de Jesús, entendió su sufrimiento, su soledad, su sacrificio por amarnos sin medida.

Quizá hoy tú también te sientas solo, despreciado, afligido o angustiado pero recuerda que Jesús comprende tu dolor, recuerda que te ama inmensamente y puede ayudarte si te acercas a Él.

A continuación les adjunto el link para que puedan ver aquella obra subtitulada:

 
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Publicado por en 27 julio 2014 en Reflexiones

 

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Él nos amó primero

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19

discipulo amadoCuando leemos éste versículo, es normal comenzar a hacer una lista de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros, no solo desde el momento en que lo conocimos o entró a nuestro corazón, sino desde antes de eso y en especial en el aquel momento en el que nuestro Salvador dio su vida en la cruz por amor de nosotros.

Ahora pongámonos en el lugar del autor de aquel versículo, él fue uno de los doce discípulos que acompañó a Jesús durante los tres años y medio que duró su ministerio y además fue el único de los doce que presenció su pasión.

Por lo tanto si existió una persona que realmente entendió el amor que Jesús tiene hacia nosotros ese debió haber sido el discípulo amado.

Usemos nuestra imaginación y transportémonos a aquel momento en que la vida de aquel discípulo cambiaría drásticamente.

Para él, no había sido una noche normal, había tenido una cena junto a los once y su Maestro, pero esta vez Jesús había hablado acerca de traiciones, de su muerte, de una resurrección y después de eso se fueron a orar, pero él notó algo extraño en la oración de su Maestro, una intensidad como la que nunca antes le había visto.

De pronto todo cambió, Judas uno de los doce aparece con un sequito de soldados armados, y en ese instante todos sus miedos parecían volverse realidad, tras varios sucesos y para lo que para él debió haber sido una eternidad, los guardias logran llevarse a su Maestro.

Nueve de los discípulos van a refugiarse, Pedro no aparece, Judas se rumorea muerto y él está en duda sobre si seguir a los otros o permanecer al lado de su Mesías.

Llega el momento de duda, es normal que sintiera miedo porque seguir a su maestro significaba poner en riesgo su vida, sufrir burlas, el desprecio del pueblo y además tendría que ver sufrir a la persona que más ama.

Miles de cosas deben haber pasado por su mente, hasta que se pregunta: ¿Por qué lo hago?

Entonces debe haber recordado, como el mismo Juan nos relata en su evangelio:

· Su primer encuentro con Jesús.

· La conversación de Jesús con Nicodemo.

· El encuentro de Jesús con la mujer Samaritana.

· Los numerosos milagros.

· La alimentación de los cinco mil.

· La vez en que Jesús le perdonó la vida a una mujer adúltera.

· La resurrección de Lázaro.

· Sus numerosas parábolas y enseñanzas.

Y todos esos actos decían una sola cosa: Amor.

En ese momento Juan decide alejarse de los otros y permanecer al lado de aquella persona que había cambiado su vida, aquel maestro que le dio un propósito y de aquel amigo que le permitía recostarse en su pecho.

Juan nos enseña que un verdadero discípulo amado permanece fiel hasta la cruz y se queda hasta el final sin importar lo que acontezca.

Nos enseña a comprender la inmensidad del amor de su Señor y que él amor sincero hace lo correcto aunque duela, porque para él no debió ser fácil ver los latigazos y las torturas que debió soportar su amado, pero su amor sincero era más fuerte que la tristeza o el enojo.

Nos enseña que para seguir a Jesús debemos ser valientes y osados, estar dispuestos a darlo todo por seguirle.

No puedo imaginarme su lloro al verle en la cruz o al ver sus manos manchadas con su sangre, pero tampoco me imagino su felicidad al verle resucitado y su gozo al recostarse otra vez en su pecho.

Cada vez que leamos nuevamente aquel versículo recordemos que el amor hacia Dios se debe demostrar cómo nos lo enseñó aquel discípulo amado.

 
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Publicado por en 8 diciembre 2013 en Reflexiones

 

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