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Debajo de tus alas

abrazar a Jesús

Corazón mío no temas, volvamos a su abrazo y todo estará bien, podemos descansar al sentir su presencia.

Dios mío envuélveme en tus brazos otra vez, escóndeme debajo de tus alas y has descansar a mi alma abatida.

Perdona mis pecados y limpia las manchas de mi interior, porque te necesito y sin Ti me siento morir.

Padre mío perdona la terquedad de mi corazón, la rebeldía con la cual me separé de tus brazos.

No hagas memoria de mis faltas, por tu misericordia te pido que perdones las debilidades de mi alma.

Mi corazón ruega por sentir tu abrazo lleno de amor, por sentir tu presencia y el calor de tu corazón.

Muéstrame el Camino que debo seguir para poder vivir siempre resguardado por tu presencia.

Quiero correr y abrazarte eternamente, decirte lo mucho que te amo y lo mucho que mi corazón te anhela.

He decido que no quiero vivir más sin estar bajo tu cubierta, no quiero pasar un día sin tu compañía.

Guárdame a tu lado, ten piedad de mí y protégeme hasta que las penas y crueldad se terminen.

Cuando la vida se pone difícil Tú eres el refugio en donde me siento seguro, solo en Ti puedo confiar plenamente.

Soy dichoso por conocerte, solo a Tu lado puedo sonreír de verdad y olvidar los errores del ayer.

Mi corazón se alegra al saber que me acompañas, soy como un niño que necesitaba sentirse seguro.

Y hoy te abrazo con todas mis fuerzas y te ruego que me ayudes a nunca apartarme de aquel abrazo que me ha llenado de amor y vida eterna.

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Publicado por en 9 noviembre 2014 en Reflexiones

 

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¿Qué quieres que haga por ti?

Jesús preguntando

Yo te andaba buscando, porque necesitaba tu ayuda.

Sin imaginarlo viniste a mi encuentro, me miraste fijamente con una mirada sincera y muy tranquila mientras tus labios dibujaban una sonrisa, y me preguntaste: ¿Qué quieres que haga por ti?

Me quedé pensando, porque eran muchas las necesidades que tenía y mientras pasaba el tiempo me di cuenta que la lista parecía larga.

Al verte me di cuenta que seguías observándome, esperando que te respondiera y podía sentir que realmente parecía importante mi pedido.

Me armé de valor y respondí:

Señor, necesito que perdones mis errores, porque aunque soy joven sé que he lastimado a otros y que he fallado muchas veces.

Observé mis manos y le dije: Necesito que cambies mi corazón porque sé que está herido, manchado y descuidado.

Quisiera que me des paz, porque me preocupo muchísimo por cosas que no debería, tengo muchos miedos y me siento muy débil en mi interior.

Por favor ayúdame a creer, porque por ratos pierdo la fe, me cuesta mucho creer que las cosas puedan mejorar.

Callé por un rato, pero podía sentir tu mirada en mi rostro, así que continué…

Ayúdame a amar, porque soy muy egoísta, sé que cuando actúo no pienso en los demás.

Por favor, yo quisiera volver a empezar, quisiera creer que puedo vivir nuevamente.

Las lágrimas corrían por mi rostro y le dije: Perdóname porque sé que soy el responsable de las marcas de tus manos y que aunque yo no estuve allí, yo también clave tus manos, tus pies y te colgué en una cruz.

Dame esa voluntad para buscarte, para resistir las tentaciones que vienen constantemente, enséñame a amarte con todo mi corazón.

Guardé silencio y me sorprendió lo sincero que había sido mi corazón, pero no quería ocultarle nada de mí.

Sin pensarlo me abrazaste, y con voz suave me dijiste:

No te preocupes por el pasado, Yo ya te he perdonado.

Entrégame tu corazón, Yo lo cuidaré, lo limpiaré y lo llenaré con mi amor.

Estas marcas no son un castigo por tus faltas sino una muestra de mi amor genuino por ti.

Te amo hijo mío y a partir de ahora caminarás conmigo, Yo seré tu ayuda y si crees en mí, nunca más estarás solo.

Y aquel abrazo fue para mí el inicio de una nueva vida.

 
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Publicado por en 14 septiembre 2014 en Reflexiones

 

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Tus pensamientos

Jesús pensando

¿Qué podría pensar el gran Redentor del mundo?

¿Qué pensamientos tendría aquel que nos creó cuando se encontraba solo en una tarde?

Ahora es humano, se encuentra rodeado por mortales que no logran comprenderle.

Se sorprende de la fe de un gentil y se asombra de la incredulidad de su pueblo.

Quizá pensaría en los logros que traería su sacrificio o en el dolor terrible que habría de soportar.

Puede que pensara en nuestros rostros, en aquellas vidas que su amor salvaría.

Él que ha creado los cielos, de seguro disfrutaría de ver las estrellas en la noche o le gustaría observar los bellos atardeceres.

La naturaleza le reconoce, pero su mayor creación sigue ignorante de su presencia.

De seguro recordaría lo que es tener paciencia ante la terquedad de la humanidad.

También pensaría en sus discípulos, teniendo misericordia por Judas, sintiendo agrado por Juan o siendo comprensivo con Pedro.

¿Pero quién soy yo para entender tus pensamientos? Bien está escrito que tus pensamientos son más altos que los cielos.

Los mortales no podemos entender la complejidad de tus caminos o lo grande que son tus decisiones.

Somos polvo al que Tú has dado vida pero me asombra el poder tratar de comprenderte un poco más.

Tú tienes el poder para transformar el universo y Tú voz es capaz de crear lo que no existía.

Pero por un momento te pusiste en nuestra piel, sentiste lo mismo que nosotros, soportaste aquellas cargas que nosotros llevamos.

Nos amaste tanto que diste tu vida en el más loco plan para salvarnos, arriesgaste todo lo que eras para poder rescatarnos.

Ciertamente no puedo entenderte, pero me maravillo al tratar de entender tus pensamientos porque quisiera estar yo en uno de ellos.

Me gustaría poder escribir cada uno de tus pensamientos, pero yo sé que cada uno de ellos está lleno de amor hacia la humanidad.

Y que increíble sería aprender a pensar y vivir como Tú lo hiciste.

 
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Publicado por en 31 agosto 2014 en Reflexiones

 

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Corramos hacia la meta

Bannister

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1

En el año 1954 un atleta británico de nombre Roger Bannister causó gran controversia al decir que él rompería la marca por concluir una carrera de 1 milla antes de los 4 minutos.

Científicos de diversas partes del mundo habían pronosticado que tal hazaña era imposible, alegaban que los huesos de los seres humanos eran muy pesados o que nuestra piel era demasiado densa y no tenía la resistencia al viento favorable.

Un científico incluso dijo: No hemos sido creados para lograrlo.

Muchas personas fueron a ver la carrera en donde él competiría, esperando que ocurriera aquel milagro que para muchos parecía imposible.

Roger se puso en posición y empezó la carrera, corría a toda velocidad mientras los ojos de todo el auditorio estaban puestos en él.

Los minutos avanzaban y lentamente se acercaban a los aterradores 4 minutos, pero Roger no se rendía, no había nadie que pudiera acercársele y el estadio entero contaba cada segundo.

Muy cerca ya de la meta los relojes de todos contaban: 3.57min, 3.58min, 3.59min…

La carrera finalizó, Roger Bannister rompió la marca a los 3.59,4 minutos y aquella hazaña fue llamada la “milla milagro”.

A solo 46 días después se volvió a romper la marca, al año siguiente 37 personas ya la habían roto.

Entonces ¿Qué pasó? ¿Por qué no se pudo romper antes?

Lo que sucedía era evidente, los atletas del momento estaban mentalizados a que esa meta no se podía lograr y habían dejado de intentarlo, habían abandonado su pasión, habían perdido su hambre por la victoria y solo corrían por correr.

Muchas veces como cristianos pasamos por lo mismo, dejamos de esforzarnos por servir a Dios, abandonamos nuestra pasión y nos convertimos en cristianos sin una meta.

Dejamos nuestros sueños pensando que no los lograremos, permitimos que los pensamientos de desánimo nos convenzan que no podemos alcanzar nuestros destinos.

Hace 2 mil años atrás Jesús nos enseñó que vivir una vida conforme a Dios no era imposible, nos enseñó la meta y a lo largo de los años muchas personas nos han demostrado que si podemos alcanzarla.

Hoy nuestra meta debe ser la misma: ser como Jesús.

Volvamos y recuperemos la pasión, nuestra hambre por ser como Él, no permitamos que los miedos nos detengan de alcanzar nuestros destinos y como dijo Pablo: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 1Corintios 9:24

 
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Publicado por en 10 agosto 2014 en Reflexiones

 

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Tanto que decirnos

conversar con JesúsHay tanto que decir así que tomemos asiento y al igual que aquel apóstol déjame recostarme en tu pecho y decirte todo lo que siento.

Quiero contarte que hay muchas cosas que no logro decir en mis oraciones, tantos secretos que guardo en el alma y no sé cómo expresar.

Tengo que contarte que muchas son las veces en que me siento solo y que la frialdad de mi alma en ocasiones me asusta.

Debería contarte que mi corazón pareciera estar roto y que muchas veces creo que siento llorar en silencio a mi alma.

Recuerda que soy débil, que hubo momentos en donde fue difícil guardar la fe, yo quería explicaciones y dudé de Ti.

Quisiera decirte que soy como el hijo pródigo, que me sentía extraviado pero que hoy lo único que busco es Tú perdón y Tú abrazo.

Necesito que sepas que a pesar de todo yo de verdad te amo, que te necesito para vivir y que nada en mi vida tiene sentido sin Ti.

Hijo mío, no olvides que yo te amé primero y que no existe nada que te pueda separar de mi amor.

Recuerda que nunca estás solo, Yo prometí acompañarte hasta el fin del mundo.

No tengas temor porque soy Yo el que te sostiene y te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Esfuérzate y sé muy valiente porque yo siempre estaré contigo.

Nadie te podrá hacer frente y si estás conmigo todo lo podrás.

Si te convirtieres de tus malos caminos yo te restauraré y delante de mí estarás.

Acércate a mí porque hay tanto que necesitas escuchar, mantén atentos tus oídos porque Yo también tengo mucho que decirte.

Porque yo también quiero que te recuestes en mi pecho, que sepas todo lo que necesito decirte y que sepas lo mucho que te amo.

 
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Publicado por en 20 julio 2014 en Reflexiones

 

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Escoge la vida

noche estrellada

Deuteronomio 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

De este versículo aprendemos dos cosas muy importantes:

1. El cristianismo es una decisión.

2. Escoger el cristianismo es tan importante como la vida misma.

El gran problema es que muchas veces no escogemos lo correcto o pensamos que podamos vivir escogiendo a medias y saltearnos una decisión tan importante.

¿Qué sucede si escogemos mal? ¿Por qué es tan importante esta decisión?

¿Cuantos han escuchado hablar de Vicent Van Gogh? Es conocido por pintar la obra: La Noche Estrellada.

Vincent Van Gogh fue un pintor que nació en el año en 1853, era hijo de pastores protestantes y murió en el año de 1890 a la edad de treinta y siete años.

Desde pequeño conoció de Dios pero nunca le sirvió de verdad, trató muchas veces de ser cristiano pero siempre fracasaba en sus intentos.

Sabemos eso por las cartas que le mandaba a su hermano contándole de sus continuos rechazos amorosos, de sus fracasos como artista y porque siempre ponían en primer lugar el arte el cual era el talento que Dios le dio.

Años después cuando pintó la obra que lo haría famoso, se encontraba en un manicomio víctima de la depresión y la locura, contaba en sus cartas que él pensaba que su vida no tenía sentido y que era un fracasado.

Una tarde cansado del rechazo, de los miedos y dudas se disparó en el pecho y murió dos días después.

Cuando les cuento esto no significa que si no siguen a Dios se van a suicidar o que terminaran locos, sino que una vida sin Dios siempre se sentirá vacía y carente de sentido.

Existe una gran diferencia entre ver el Camino y caminar en Él, existe una gran diferencia entre escuchar de Dios y conocerlo realmente.

Cuando tenía veinte años sentía aquel vacío que muchos sienten, sentía que mi vida no tenía un propósito y no tenía un porque vivir, había escuchado mucho de Dios en todos esos años pero ese día me propuse conocerlo y darle toda mi vida, vencer mis miedos y conocerlo realmente.

Hace poco me preguntaron: ¿Qué es la santidad?

Para mí la santidad es escoger a Dios en todo tiempo, aún por encima de nosotros mismos, porque su lado podemos conocer la verdadera vida.

Hoy tenemos la oportunidad de escoger, escojamos la vida.

 
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Publicado por en 13 julio 2014 en Reflexiones

 

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No perder la fe

pacienciaEstoy cansado, mis fuerzas se agotan y me siento perdido en el desierto, cansado de tanto calor en este horno mientras lucho por no perder la fe y seguir esperando tu respuesta.

Es muy difícil guardar la fe cuando todo sale mal, pero no me atrevo a perderla porque eso es lo único que me mantiene vivo.

Me molesta ver como los malos parecen triunfar pero me repito a mí mismo aquel salmo, teniendo fe de que eso solo es temporal y que al final los que creen prevalecerán.

Es duro esperar cuando la razón desespera, cuando crees haber intentado todo lo posible pero aun así nada parece cambiar.

La fe es creer aunque nuestros ojos no vean diferencia, es tener la certeza de que aquello que esperas sucederá a pesar de todo.

Las penas se juntan, las decepciones se acumulan, nuestros intentos se derrumban pero al final yo quiero ser como Job y creer que me escucharás y me recompensarás por mi paciencia.

Los días pasan, los minutos torturan, los errores por intentar cumplir nuestros sueños se hacen presentes, pero yo prefiero ser como Abraham y mantener la fe y reírme al ver nacer mi sueño.

Hay momentos en que todos se levantan en nuestra contra, como si fuéramos culpables por intentar hacer lo correcto pero yo prefiero ser como David y luchar contra gigantes hasta que tu llamado se cumpla.

Habrá momentos en que sienta que todo parece tan injusto y en donde las pruebas parezcan muchas pero yo prefiero ser como José y mantenerme fiel para ver mi sueño cumplirse.

Dios no te olvides de mí, porque aquí sigo yo manteniendo mi puesto, luchando por no retroceder, creyendo en Ti porque mi corazón está seguro que tu no le fallarás.

Sé muy bien que me amas y que a su tiempo todo lo haces hermoso, por eso también dame las fuerzas para luchar y ayúdame a saber esperar.

Mi corazón te ama Dios mío y tengo fe de que todo lo que prometiste se cumplirá.

No voy a perder la fe, creeré en ti cada día y sé que pronto veré tus respuestas.

 
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Publicado por en 30 noviembre 2013 en Reflexiones

 

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