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SUBLIME GRACIA

Efesios 2:4-5 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)…

John Newton nació en Londres el 24 de julio de 1725. Su padre fue un capitán, su madre una cristiana devota, dándose cuenta que la enfermedad que la aquejaba pronto iba a terminar con su vida, decidió enseñarle a su hijo a conocer la Biblia a muy temprana edad. Tras la muerte de su madre, con solo once años, se fue a la mar con su padre e hizo viajes con él antes de que éste se jubilase.

Sublime gracia del Señor, Que a mí, vil pecador, salvó, Fui ciego, mas hoy miro yo, Perdido y Él me halló…

En 1744 John decidió alistarse en la armada, pero, las condiciones a bordo eran intolerables y desertó. Como desertor, fue azotado terriblemente frente a todos. A petición propia, se enroló en un barco negrero, y tras una crisis se vendió a sí mismo en manos de una mujer esclava, la cual lo tenía bajo la mesa, donde vivía de migajas hasta que fue rescatado por un amigo de su padre.

Su gracia me enseñó a temer, Mis dudas ahuyentó, ¡Oh, cuán precioso fue a mi ser, La primera vez que creí!

Finalmente, John Newton se convirtió en capitán de su propia nave, llegando a ser reconocido como uno de los más temibles y despreciables traficantes de esclavos en su época, siendo odiado por su propia tripulación. En una ocasión, estando ebrio cayo por la borda, pero sus hombres tiraron un arpón que se clavó en su cadera y tiraron de la cuerda para salvarlo, John Newton cojeó por el resto de su vida.

En los peligros o aflicción, Que yo he tenido aquí, Su gracia siempre me libró, Y me guiará a casa.

Un día regresando de un viaje, mientras estaba tratando de dirigir el barco a través de una violenta tormenta, cuando todo parecía perdido y el buque seguramente zozobraría, exclamó: “Señor, ten misericordia de nosotros”. Más tarde ya a salvo comenzó a creer que Dios se había hecho presente y que la gracia de Dios había actuado. Newton dejó su vida de traficante de esclavos para volverse inspector de las mareas en donde conoció a George Whitefield, y se convirtió en su discípulo hasta volverse ministro.

El Señor me ha prometido bien. Su palabra es mi esperanza segura; Él será mi escudo y mi porción mientras viva…

Además de su labor pastoral, compuso muchos himnos siendo el más hermoso y por el cual más se le recuerda, Amazing Grace “Sublime gracia” en español, siendo una de las canciones cristianas más escuchadas en la historia. Newton también realizó una abnegada defensa en contra de la esclavitud. Vivió para poder ver el día cuando el decreto para abolir la esclavitud fue aprobado por las dos cámaras del parlamento inglés.

Su vida nos deja una enorme enseñanza, desde el amor de una madre que sembró en su hijo la palabra de Dios y de como Cristo es capaz de transformar hasta el más vil pecador hasta convertirlo en una persona completamente nueva que fue de enorme bendición para la sociedad y el cuerpo de Cristo.

Y cuando en Sión por siglos mil, Brillando esté cual sol, Yo cantaré por siempre allí, Su amor que me salvó.

Le invito a escuchar el hermoso himno:

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OH TU FIDELIDAD

Lamentaciones 3:22-23 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Cuando atravesamos problemas o circunstancias difíciles buscamos una respuesta de Dios en su palabra, el versículo anterior inspiró a un gran hombre que atravesaba por situaciones muy difíciles a escribir uno de los himnos más conocidos e inspiradores de toda la historia de la iglesia.

Oh, Dios eterno, tu misericordia, Ni una sombra de duda tendrá; Tu compasión y bondad nunca fallan, Y por los siglos el mismo serás…

Tomás Obadiah Chisholm nació el 29 de julio de 1866 en Simpson County, Kentucky. A la edad de 27 años, mientras acudía a una reunión dirigida por H. C. Morrison, Tomás sintió convicción de pecado y decidió entregar su vida a Cristo.

Su pastor sorprendido de la sinceridad y de los talentos del joven hombre y lo invitó a mudarse a Louisville, Kentucky, para que fuera el dirigente y editor del periódico de la iglesia.

Años más tarde en Louisville, Tomás fue ordenado ministro, cumplió una breve misión pastoral en la ciudad de Scottsville, del estado de Kentucky, debido a su frágil y endeble salud.

¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad! Cada momento la veo en mí. Nada me falta, pues todo provees, ¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

Posteriormente, se trasladó con toda su familia a una granja de Indiana y se dedicó a la venta de seguros, luego se mudaría Vineland, New Jersey, por problemas económicos y en donde combinó el ministerio con el negocio de los seguros. Además, Tomás tomó otro trabajo por el cuál sería recordado, escribir himnos y versos para su iglesia.

Lejos de poner en duda el amor de Dios sobre su vida o resignarse a caer en la amargura, utilizó su afición por la escritura evangélica para demostrar su gran entrega a Dios a puño y letra, con esa inspiración escribió más de mil doscientos poemas, siendo una de las más conocidas: “Great Is Thy Faithfulness” (Oh tu Fidelidad).

La noche obscura, el sol y la luna, Las estaciones del año también, Unen su canto cual fieles criaturas, Porque eres bueno, por siempre eres fiel…

Tomás Chisholm escribió esta canción en 1923. Lo hizo estimulado por su agradecimiento a la fidelidad de Dios sobre su vida, siendo de gran bendición para muchos creyentes a lo largo de los años.

Chisholm envió algunos de sus poemas a William M. Runyan, un gran músico y amigo suyo, Runyan cuenta que fue profundamente impresionado con el himno “Oh tu Fidelidad” y oró: “Señor, ayúdame a componer una melodía que pueda transmitir el mensaje de una manera efectiva”. La popularidad del himno prueba que la oración del músico fue contestada.

Tú me perdonas, me impartes el gozo, Tierno me guías por sendas de paz; Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, Y por los siglos mi Padre serás…

A los 75 años, el Dr. Chisholm le escribió a un amigo, diciendo, Mi condición económica nunca ha sido una de abundancia debido a mi condición de enfermedad en los últimos años. A pesar de esto, no debo fallar en recordar aquí la infalible fidelidad de un Dios que cumple lo que promete, y que Él me ha dado muchas muestras maravillosas de Su provisión y cuidado, por lo cual estoy lleno de gratitud”.

Le invito a escuchar la hermosa canción:

Te busco

Camino buscándote sin parar, has ocultado tan bien tus huellas que no logro poder seguirte el paso.

Te necesito como la abeja a la miel, cómo el novio a la novia, como nunca antes pensé hacerlo.

Es que sin Ti el cielo parece nublado, la vida se torna grisácea, el amor parece solo un cuento.

La verdad está en tu boca, la misericordia en tu mirada, la hermosura cubre tu rostro.

Tan perfecto eres para mí que no puedo alejarme de Ti, que no sé cómo seguir sin Tu ayuda.

Ven a mí encuentro porque te estoy buscando día y noche, clamo a ti cada vez que puedo.

La noche parece no terminar, necesito tu Luz para poder sentir que todo estará bien.

Tus abrazos me daban seguridad, debajo de tus alas poduedo llegar a sentir mucha paz.

No soy tan fuerte cómo creía, eras Tú eres el que me ayuda a resistir.

Mi fe por si sola no logra nada, pero si tú estás conmigo entonces todo lo puedo.

Lo intento y re intento pero si estás a mi lado todo me ayudará para bien.

Te busco porque sé que te amo, porque caminar sin Ti solo es tristeza y soledad.

Acompáñame y tómame la mano, la única mano que siempre me ayuda y me sostiene.

Las tormentas vinieron y no tenía refugio, las flechas cayeron y me encontraba sin escudo.

Sana mis heridas, lava mi corazón de las angustias, seca las lágrimas que llenan mi rostro.

Perdóname si me cuesta ser fiel, si quiero negociar los límites de mi corazón.

Hoy mi mente y corazón son tuyos, el trono de mi ser te pertenece a Ti.

Hazme otro, crea algo nuevo y maravilloso dentro de mi, moldéame como la arcilla.

Bendíceme como antes lo hacías y sustenta mi corazón con tus palabras.

Vuelva la alegría a mi rostro y mi corazón halle la paz porque contigo estoy.

Acércate a mí que estoy deseoso de tomar tu Cruz, ponerme tu yugo y seguirte.

Si pudiera

poder

Si pudiera tenerte frente a mí y pedirte algo sería que me ayudes a comprender tu amor, para poder amarte más a ti y para poder llevarlo a los demás.

Te pediría que me ayudes a tener pasión por ti, una pasión tan genuina y real que pueda entregarme a Ti por completo y pueda darte hasta mi vida.

Te pediría que escuches el clamor de aquellos cristianos que son perseguidos, aunque sé que Tú los proteges, te lo pediría porque también son mi familia.

Te pediría que me ayudes a ver la vida con los ojos de la fe, que me enseñes a tener fe como del tamaño de un pequeño grano de mostaza.

Te pediría que me ayudes a cumplir mi propósito, no quiero pedirte grandes cosas, yo solo quiero hacer tu voluntad.

Te pediría que me dejes recostarme en tu pecho, porque también quiero ser un discípulo amado que nunca se aparte de Ti.

Te pediría que me ayudes a madurar más rápido, porque a veces me cansa pasar tanto tiempo en el horno y recibir los golpes que me moldean.

Te pediría que como a Pedro me des una oportunidad si te fallo, hazme valiente para nunca negar tu nombre.

Te pediría que me pongas en mi corazón misericordia para poder levantar al caído y que pueda corregir con amor a los que están equivocados.

Te pediría que me dejes tocar el borde de tu manto para que mi corazón sangrante de tristezas esté completamente sano.

Te pediría que vengas pronto para que tu pueblo pueda verte otra vez, para que juntos toda tu iglesia podamos estar por siempre a tu lado.

Si pudiera tenerte frente a mí, correría a tus brazos, besaría tus pies, y si no pudiera hablarte te pediría todo lo anterior con la voz de mi corazón.

Encapsulando a Dios

fariseos

Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Lucas 7:34

Los judíos sobre todo los fariseos durante el tiempo de Jesús tenían un concepto de cómo debería ser su Mesías, aquel concepto que tenían era tan importante para ellos que cuando tuvieron en frente a Cristo no lo reconocieron, incluso lo criticaron y juzgaron.

Existen muchas personas que desean encapsular a Dios, lo quieren encapsular en un concepto personal, en métodos o en reglas, pero Dios es libre y es más grande que cualquier concepto que podamos crear, Él es más que reglas o métodos.

Se cuenta que un domingo por la mañana, Gandhi fue a una iglesia cristiana que estaba cerca, y tenía el propósito de hablar con el pastor para hacerse cristiano. Cuando entró en el templo, un recepcionista se negó a proporcionarle un asiento, y le sugirió que fuera a una iglesia de los negros. Gandhi salió de aquel templo para no volver más.

El problema de los cristianos que encapsulan a Dios es que comienzan a volverse fariseos, comienzan a crear reglas y acusan a los que no caben en su concepto, se ponen en el lado de Dios y ven a los demás como pecadores, y olvidan que nosotros también somos pecadores pero cubiertos con la sangre de Jesús.

El problema es que dejan de presentar con sus actos y palabras la imagen de un Jesús con la mano extendida diciéndonos Te amo, al de un Cristo con el dedo acusador apuntándonos diciendo: Yo te juzgo.

La cualidad más importante de un cristiano es el amor, nuca será el tiempo que pase en la iglesia, el cargo o el conocimiento que dice tener.

¿Y qué amor mostramos cuando acusamos a los demás porque no los entendemos, porque no van vestidos a la iglesia como nos gustaría, porque intentan llevar su amor por Dios por medios no usuales, cuando dejamos que nuestros propio concepto de Dios nos haga creer que somos dueños de la razón.

Durante una época la iglesia cristiana condenó el uso de la batería y de la guitarra eléctrica por considerarlos instrumentos del diablo.

Durante gran parte de la década de los 90, la iglesia censuró el uso de internet alegando que solo servía para llevar mensajes subliminales y que apartaría a muchos.

Creo que ya es tiempo de no encapsular a Dios y darnos cuenta que su gracia y su misericordia son mayores que cualquier concepto, su amor por nosotros jamás podrá ser comprendido y abarca a todos.

Y no olvidemos que aquellos fariseos que condenaron a Jesús y habían creado su propio concepto de Mesías, fueron los mismos autores de su crucifixión.

Una muestra del evangelio

leproso

En estos tiempos tan difíciles de mucha confusión quiero narrarles una historia que nos recuerde como es el verdadero evangelio.

Lucas 17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

Jesús estaba entre Samaria y Galilea, pero Samaria era un pueblo que tenía enemistad con los judíos y de seguro para muchos judíos debió ser incómodo estar allí.

Lucas 17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

Según Flavio Josefo (un historiador de la época), él nos cuenta: Lo que atormentaba en esa época a los desdichados era el recuerdo persistente que tenían de sus seres queridos que tenían que dejar atrás cuando los sacerdotes los declaraban inmundos.

Ellos perdían a su familia, su vida normal, vivían solos, estaban heridos, comían y dormían en los peores lugares, eran rechazados, vistos con asco, se convertían en algo que los asustaba.

Quizá aquí nadie tenga lepra pero por algún motivo se siente un marginado, se siente solo, se siente herido, siente que no se halla o que es algo que no quería ser.

Lucas 17:13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

Los leprosos tenían que anunciar su enfermedad, imagínense lo feo y denigrante que sería gritar la enfermedad que padece.

Quizá escuchemos: Tengo gripe, tengo tiroides, tengo depresión, tengo el corazón roto.

Y de que no seríamos capaces con tal de poder ser sanos de aquellas cosas que nos duelen.

Lucas 17:14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Jesús no los sana inmediatamente, pero Él les dice que hacer para ser sanados.

Muchas veces nosotros pensamos que al acercarnos a Dios todo va cambiar en un segundo pero Jesús nos muestra el Camino y mientras caminamos descubrimos que vamos siendo sanados, que nuestros corazones son renovados y que existen los milagros.

Lucas 17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,

Imagínense la alegría de aquella caminata, lo increíble que debió ser dar cada paso y ver como poco a poco eran sanados.

Y uno de ellos dice: Hay que regresar a agradecer, los demás solo están preocupados en sí mismos pero uno prefiere regresar a agradecer a aquel que le dio todo.

Lucas 17:16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

Lucas 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

Uno pensaría que sería uno de los judíos el que regresaría a ver a Jesús, pero es aquel rechazado, el que menos se pensaría el que vuelve a agradecerle.

¿Y Dónde están en las iglesias los ricos, los intelectuales, los que aparentemente deberían estar?

Lucas 17:18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

Lucas 17:19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Noten que él único que realmente fue salvo fue aquel hombre agradecido, fue aquel marginado que cuando encontró un nuevo comienzo decidió tener un encuentro real con Jesús.

Y así es el evangelio, el evangelio es capaz de cambiar y transformar vidas pero la salvación es solo para aquellos agradecidos que quieren conocer y servir a aquel les dio un nuevo comienzo.

Relatando la Pasión

Jesús, Juan y Pedro

Juan: Pedro, ¿Por qué me has traído aquí?

Pedro: Amigo, necesito pedirte un favor, quiero que me relates… La crucifixión de nuestro Señor.

Juan: ¿Por qué ahora? No deberías ya culparte, sé que nuestro Maestro te ha perdonado, yo me acerqué a ustedes y escuché parte de su conversación…

Pedro: Sé que me ha perdonado, le he dicho también cuanto le amo, y es por eso que quiero saber su pasión, así lo llamaste tú aquel día. Yo no estaba presente cuando se lo contaste al resto, pero hoy quiero conocer todo lo que aconteció, necesito saber todo lo que Él soportó por amor a nosotros.

Juan: Como recordáis, después de Getsemaní Jesús fue llevado por los soldados a ver al sumo sacerdote.

Pedro: Recuerdo el interrogatorio y… tenía tanto miedo, me avergoncé y temía por mi vida… no pude callar, y tras negarle el gallo cantó y su mirada se posó sobre mí… lloré amargamente y no me sentí digno de seguirle.

Juan: Sé lo que pasó y nadie te culpa por ello, siempre fuiste el más valeroso de nosotros.

En aquel interrogatorio primero ante Anás y luego ante Caifás fue muy golpeado… le escupían, le abofeteaban y se mofaban, todo lo que decían eran mentiras.

Muy de mañana lo llevaron con Pilatos, luego con Herodes y regresó otra vez a Pilatos.

Pedro: Es ridículo la cantidad de interrogatorios a los que fue sometido.

Juan: Los sacerdotes pagaron por testigos falsos que le acusasen, tenían miedo de una revuelta y querían matarle.

Pilatos tras le segunda entrevista, decidió que fuera el pueblo quien escogiera si lo liberaban a Él o a Barrabas.

Pedro: Escogieron a un asesino antes de aquel que había sanado a sus enfermos, que echó fuera sus demonios y predicó en su templo.

Juan: Pilatos lo mandó a azotar… Me encontraba con su madre y María Magdalena cuando comenzaron a azotarle… la sangre corría por su piel lacerada, pero Él no se quejaba, no reclamó nada.

Ciertamente Él fue una oveja llevada al matadero, durante toda esa tortura su mirada jamás cambió, seguía teniendo misericordia de aquellos que lo lastimaban cruelmente.

Pilato insistió pero obtuvo la misma respuesta del pueblo y tras lavarse las manos lo mandó a crucificar.

Pedro: Con su espalda… la cruz debió lastimarle terriblemente.

Juan: Fue peor que eso, los guardias no dejan de golpearle y le pusieron… una corona de espinas en su cabeza.

Era difícil reconocerle, los golpes habían desfigurado su rostro, tenía el rostro muy hinchado, la barba le había sido arrancada, su piel estaba toda manchada de sangre y lastimada.

Soportó el tener que caminar desangrándose y él solo cargó el peso de la cruz, hasta que poco antes de llegar y casi sin fuerzas fue ayudado y al llegar al Gólgota lo crucificaron.

Pedro: Hoy en la mañana mientras me preguntaba cuánto le amo no sabía todo esto, pero ahora que lo sé lo amo más que antes, y voy a demostrárselo, yo estoy dispuesto a dar mi vida porque por su amor fui perdonado a pesar de mis miedos y mis errores.

Juan: De tal manera nos amó que soportó todo aquello para darnos salvación, su amor jamás se termina, Él es el amor, y yo al igual que tú estoy dispuesto a pasar cárceles y pruebas por agradar a aquel que nos amó primero.